Escribo cuanto me cae a la mente

“De la música, lo único que sé es que la palabra es esdrújula y que tiene siete notas”, reconoció con su habitual desenfado el mago César Reyes Ampudia, al preguntársele sobre los conocimientos que podrían apuntalar sus resultados en la escritura de canciones.

“Empecé en la adultez, aproximadamente en 1985, cuando un buen día la musa reparó en alguien que siempre amó la música desde muy niño. Jamás hubo alguien en mi familia con un rango artístico, así que no sé de dónde llegó. Ahora es que escribo para niños, porque me inspiran mis nietos”.

Durante años este artista ha bregado por nivelar su talento para el pentagrama con su éxito en el terreno de la magia, concibiendo hasta hoy unos 200 temas que le han hecho acreedor de lauros en el Festival de Música Popular Cubana “Sindo Garay”, en el certamen “Canción para una ventana”, en el Festival Nacional de la Guaracha “A mí me gusta que baile Marieta” (2014) y una mención especial en el último Concurso Nacional de Música Popular “Electo Silva” (Chepín).

Sus logros musicales más recientes le llegaron el 19 de julio pasado, durante la clausura del evento bayamés “Reparador de sueños”. En la decimoquinta edición del certamen, el Premio de la Popularidad, el Tercer Premio del Jurado y el de la Unión de Jóvenes Comunistas correspondieron a su pieza “Mi caballo Tarantín”, defendido por Alicia Guillén.

Su otro tema vencedor, “Bayamo, libro de historia”, fue interpretado por Annelie Labrada y galardonado con el Premio del Jurado, el de Interpretación y el otorgado por el sector de la Gastronomía.

-¿Qué mensajes dejan sus obras ganadoras del “Reparador de sueños”?
“Bayamo, libro de historia” lo dice todo en el título. Para los bayameses es innegable esta aserción. Decir cosas de Bayamo, cuánto ha sucedido en esta ciudad en sentido patrio, ya eso te hace un tema. En cuanto al otro, debo decir que tengo cuatro hijos. Siempre soñaron con tener un caballito, lo que no pude darles por problemas económicos, pero se quedó en un pensamiento. Eran tan intranquilos, sobre todo los más pequeños, que les puse Reguilete y Tarantín. Así que recordando a mis hijos, a mis nietos, hice “Mi caballo Tarantín”.

-¿En qué géneros piensa generalmente a la hora de concebir los temas?
Escribo cuanto me cae a la mente, no suelo encasillar mis obras. La música me trae las cosas hechas, casi con la melodía, y cuando esto sucede, llega generalmente la música tradicional cubana, porque soy guajiro: son, son tradicional, habaneras, canciones trovadorescas, boleros, guarachas. De niño siempre fui a los guateques de mi terruño y allí bebí de esa savia. Además, para escuchar prefiero la música tradicional, todo lo que hable de cubanía.

-Usted tuvo contacto directo con Faustino Oramas. ¿Qué recibió de él en sentido musical?
Yo hice una buena amistad con el Guayabero y con Carlos Puebla. Haber conversado muchísimo con estas personas, haber tenido el orgullo de compartir escenario con ellos, me llevó a tener una referencia de por dónde andaban las cosas a la hora de escribir.

-¿Qué agrupaciones han incluido piezas suyas en el repertorio?
Siento un orgullo sano y grande cuando menciono al quinteto Virama, porque ha sido la almohada de mi musa. Ellos concibieron mi primer tema, Amor de sal y miel, una salsa erótica, cuando eran Armonía del Cauto. Luego Vadieson, un grupo que existió en Vado del Yeso, hizo El casamiento. Y luego el quinteto Virama, fundado por Julio César González García, montó otros temas como Madre soledad, Canto a mi río, La risa, El trovazo.

-Volviendo al “Reparador de sueños”, se dice que estuvo ausente toda una década. ¿Qué importancia concede a la resurrección de este evento para el arte local?
Para contestar esa pregunta, no pienso solo en mí como artista. Yo creo que el concurso debería repetirse todos los años, porque para los niños no se debe escatimar dinero, no se debe escatimar recursos, no se debe escatimar pasión. En cuanto a su impacto entre los creadores, pues me parece importantísimo. Actualmente hay músicos y artistas escénicos que nacieron de ese evento.

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