Diana Iglesias Aguilar

Bayamo es un pueblo con sed de libros, de historia. Sentencia que escucho una y otra vez proclamar a Ludín Bernardo Fonseca García Historiador de Bayamo, por el hecho de que cada tirada de los títulos que hablan de Historia local, » vuelan» de los anaqueles de la librería Ateneo Espejo de Paciencia, ubicada en la Plaza de la Revolución de la ciudad Monumento Nacional que está celebrando 509 años de fundada y aún no comprueban la hipótesis definitiva de su fundación.

Decenas de títulos merece la otrora segunda villa colonia española, dónde se acrisolaron los elementos de la identidad nacional, desde donde se creó el núcleo independentista propulsor de la guerra por la independencia. Desde la década de 1850 con la llegada de la imprenta, Bayamo tuvo prensa periódica y el primer libro: Crónica y tradiciones de San Salvador de Bayamo del trinitario asentado en Oriente, Francisco Murtra. Donde se tejen leyendas como la de la Cruz Verde, personalidades, sucesos.

El Proyecto Memoria, impulsado por el Centro Provincial del Libro, la Oficina del Historiador y la Casa de la Nacionalidad, devuelven a los lectores textos valiosos como Cuatro siglos de Historia de Bayamo del archivero e historiador holguinero Enrique Orlando Lacalle y Zausquet, texto imprescindible que narra desde los primeros años de la conquista hasta la eclosión de la guerra independentista.

Icono de la historiografía, aparece el libro Bayamo, en 1936 de José Maceo Verdecia, voluminosa obra escrita a partir de los testimonios orales que el descendiente de Francisco Maceo Osorio, recogiera entre familiares y amigos de años más intensos del siglo XIX bayamés, sin orden cronológico recoge momentos y personalidades trascendentales en la Historia de Cuba que acontecieron en Bayamo.

En ellos late la leyenda del enterramiento en los predios de la actual ciudad, de los restos calcinados del cacique Hatuey, incinerado por los españoles cómo escarmiento ante la rebeldía mostrada por el guerrero quisqueyano hacia los crueles conquistadores. De ahí la rebeldía bayamesa y el signo del elemento fuego. Otro texto necesario para entender la Psicologia del bayamés es el brevísimo: Los contrabandistas en el Bayamo colonial de Angel Lago Vieito.

Anécdotas, características geográficas, sociopolíticas y sobretodo la decisión de un pueblo de ser independiente y próspero a pesar de los gobernantes ajenos a sus necesidades. Y Estampas de Bayamo, de José Manuel Carbonell Alard, nos trae la sabrosura de tradiciones,las historias que recogen el orgullo de la culinaria autóctona, los coches, el reloj de la iglesia, las mujeres y hombres que fundaron la nación.

Del siglo XXI podemos mencionar La Concordia, novela de Evelio Traba, si bien narrada de fin a principio, a través de la deserción del ejército un español se va del Bayamo en ruinas de la década de 1940, a las horas gloriosas entre enero de 1869 y octubre de 1868, así, en retrospectiva. La ficción plantea subtramas en las que los personajes reales vuelven a cobrar vida. La literatura para homenajear un pueblo, una ciudad, las generaciones que van heredando ese compromiso de ir delante siempre, desde el pueblo que se inmoló y de las ruinas calcinadas emergió la Patria Cubana.

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