Por: Ernesto Parra Muñoz
Los nombres de tres mujeres bayamesas de diferentes generaciones y manifestaciones artísticas están incluidas en la exposición Mujeres a la vista, que hasta el próximo jueves 30 de abril del año en curso estará abierta al público en el Centro Cívico Manuel Vázquez Guardiola del barrio de Oliver, Zaragoza España.
Entre los rostros femeninos de la Ciudad Monumento que resaltan en esta muestra se encuentran la crítica de arte y doctora en Ciencias Sociológicas Iliana Orozco Hernández, que incursiona ahora como fotógrafa y presenta Equilibrio, una fotografía digital; mientras que la joven realizadora Anabel Oliva Yero, utilizando la técnica digital, expone la obra Ángel caído.
Otro de los rostros de mujeres bayamesas que se exponen en esta ocasión es el de la poetisa Lucía Muñoz Maceo, donde uno de los cuadros revela su imagen con el poema «Una mujer puede andar», a partir de una foto realizada por Elani Zamora; mientras que el poema «Sobre hojas que nadie ve» se conjuga con una pintura de Nora Menéndez, cubana radicada en España; la pintura es alusiva al drama existencial de Frida Kahlo.
En MUJERES A LA VISTA participan además, la granmense, la doctora y poeta Liliana Isabel Salazar Villariño natural de Minas Harlem, Santa Rita; de Baire la poetisa Mailin Valdés;
y de las Tunas, la poeta Ana Margarita Arada Clavería.
En conversación con Emmanuel Castell Carrión, bayamés, fotógrafo y escritor, organizador de esta muestra expositiva, señaló que una de las propuestas de este evento de las artes plásticas era combinar imagen con verso.
La exposición Espejo de referencias se inauguró el 12 de marzo en el centro cívico Teodoro Sánchez Punter, barrio de San José, en Zaragoza, España. En su apertura reunió a 31 artistas, todas cubanas, en manifestaciones artísticas como la poesía, las artes textiles, fotografía, pintura, dibujo y artesanía. Todas expusieron sus piezas, que reflejan el amplísimo espectro creativo de la mujer cubana, todo ello expuesto sobre soporte de impresión fotográfica.
Esta segunda temporada de Espejo de referencias lleva como cartel Mujeres a la vista y agrupa a las 31 mujeres iniciales más 14 nuevas autoras de similares perfiles, incluyendo también a una escultora de Santiago de Cuba.
Castell Carrión enfatizó que es importante señalar que es la primera vez que en Zaragoza y en España se presenta una exposición integrada exclusivamente por artistas cubanas de esta manera, unidas y, en algunos casos, fusionadas en diferentes manifestaciones artísticas, y todas expuestas sobre soporte fotográfico.
Lucía Muñoz, al referirse a su inclusión en esta exposición, ha dicho: «Mi participación en esta exposición fue a través de la invitación que me llegó de Enmanuel Castell para que le enviara textos y fotos para incluirme en ese proyecto».
«Las fotos que le envié son de Elani Zamora, una joven fotógrafa de aquí de Bayamo, y que es parte de mi familia también, porque es la esposa de mi hijo Luis Gabriel y es quien me hace todas las fotos.»
«Fue muy bonito porque él escogió dos textos. En primer lugar, ‘Una mujer puede andar’, que es un texto que tiene ya varios años pero que no ha perdido su actualidad. Es un poema que me ha acompañado y que también me ha abierto muchas puertas, porque mi antología de España tiene ese título: Una mujer puede andar. Y también el poema ‘Sobre hojas que nadie ve’, que es un poema de mi libro con ese título del año 94. Como ven, son textos que ya tienen su tiempo, pero que se han mantenido en el gusto de mis lectores y que me han dado la posibilidad de participar en diferentes proyectos, en diferentes espacios que han sido motivo de alegría infinita para mí.»
«Le agradezco a Enmanuel esta posibilidad de estar con jóvenes voces de mujeres cubanas que están haciendo literatura. De aquí de Bayamo están los nombres de Iliana Orozco, que participa también, y Anabel Oliva. Es decir, que somos cuatro creadoras bayamesas las que estamos incluidas en este proyecto.»
Entre versos que andan y rostros femeninos que miran desde el soporte fotográfico, «Mujeres a la vista» confirma que la literatura y las artes plásticas no caminan por separado: se abrazan, se interrogan y se fecundan. El poema se vuelve imagen; la imagen, palabra susurrada.
En cada obra expuesta, desde diferentes técnicas la pluma y el pincel o el lente y la voz, entretejen un mismo relato: el de la creación femenina cubana que, desde Bayamo hasta Zaragoza, demuestra que todo arte verdadero nace del diálogo constante entre lo que se dice y lo que se muestra. Porque, al final, una mujer puede andar también como Ángel Caído dentro de un cuadro, y un verso puede sostener el peso entero de una mirada con todo el Equilibrio femenino.