| NO
SOY UNA MUJER ELEGANTE
No
soy una mujer elegante tamaña
suerte no me asiste pero
puedo cambiar el
color de mis orquídeas doler, amar, olvidar
odios y rencores hablar
con el astro más viejo sin
necesidad de horóscopos. No
soy una mujer elegante más
no envidio el traje incapaz de
competir con mi ternura. Dueña
absoluta soy de mis voces del
murmullo de las aves de
mis incalculables manos. No
soy una mujer elegante pero vibro mientras escucho a
Chopin, mientras
la lluvia golpea en
mi ventana y
su olor me inunda. Cuando
aguardo el susto de los besos y
la madrugada pone un nudo feliz en
mi regazo. |