Lugar de la Masacre del 34.

Nombre del Sitio Histórico: Lugar de la Masacre del 34.
Categoría Propuesta: Sitio Histórico.
Provincia: Granma.                                                        
Municipio: Media Luna.

Dirección del  Sitio: Esquina Víctor Morales Sardiñas y Miguel Santos Morales.
Localización geográfica por coordenadas planas cartas del ICGC.Esc.1.5000: X – 436,800, Y – 165,600, hoja No. 4776 – III.
Otros elementos de localización: Superficie a proteger en m2: limita al norte: barrio Pueblo Nuevo, al sur: barrio Vista Alegre, oeste: barrio Maceo y al este barrio Vista Alegre.
Delimitación del Monumento. Esc. 1.1000 o mapas 1.50000: sujeto a medir por planificación física.
Descripción actual del sitio: es una tarja en forma de ortoedro y con escalones, posee un jardín de diez del día.
Estado de conservación: bueno.
Propiedad: estatal.     
Propietario: Comunales
Uso del suelo: está entre dos calles y de fondo  se encuentra la casa de limpiabotas.
Propuesta de uso si se tiene: No
Descripción exhaustiva de la valoración de los hechos históricos y/o personalidades asociadas al sitio: la mañana del domingo 15 de julio de 1934, despuntaba en medio de una atmósfera profundamente caldeada  por los últimos acontecimientos. Todo el pueblo y en particular, el hogar de cada trabajador, se habían convertido en el centro  de profunda tensión, mientras  el cuartel de la guardia Rural era un hervidero de soldados acantonadas y dispuestos a la represión masiva. Desde las primeras horas, por todas partes, se podían observar grupos de trabajadores en tránsito incesante, mientras otros procedentes del campo concurrían a caballo a la cita de honor.

A la  una de la tarde, el barrio de Pueblo Nuevo, era  escenario del incesante  desfile de obreros, que de manera decidida, marchaban hacia  el punto de concentración  previamente seleccionado; la denominada “Guácima de Tronco Mulo” (barrio Maceo). Desde el mencionado sitio que con respecto al punto de concentración, se encontraba en un plano superior, se podía contemplar un espectáculo inolvidable, los trabajadores por cientos se agrupaban alrededor de la guácima, cubriendo parte del terraplén  de la vía férrea, próximos  al lugar donde se bifurcaban los ramales denominados “línea vieja “y “línea nueva”, mientras la corriente incesante se iba sumando, hasta formar una compacta multitud.

Al filo de las dos de la tarde algunos guardias  con el Cabo Carey al frente encaminaban sus pasos  desde el cuartel para ejecutar la orden recibida, antes de arribar a los hechos de aquella tarde sangrienta, se hace necesario un análisis del recorrido seguido por la Guardia Rural, desde su salida del cuartel, hasta llegar al lugar de la concentración donde arribaron súbitamente a menos de trescientos metros del mismo. Este análisis somero demuestra, de manera irrefutable, que la orden impartida fue una sola: “matar”.

Al final del terraplén, los obreros en gesto de firmeza  levantaban los sombreros al escuchar las primeras descargas, los soldados se acercaban al lugar, haciendo  prolongadas descargas que la multitud respondía  con gritos ensordecedores. A menos de 200 metros e inmediatamente el Cabo Carey daba la orden final “disparar” sobre el tumulto indefenso, las balas criminales,  se encargaban de teñir con sangre obrera aquel  fatídico domingo.

En esta ciudad, se repetían iguales escenas  solidarias que unas horas  antes, habían tenido lugar en Media Luna. Grupos de obreros permanecían congregados en el litoral, en las calles próximas y a lo largo del trayecto hacia el  hospital Caimary, mientras nuevos grupos se sumaban a la multitud. Las masas populares contemplaban el doloroso desfile y la ira parecía  anudarse en cada garganta. A medida que continuaba la marcha hacia el hospital, se distinguía, en toda su magnitud, al pueblo manzanillero solidarizándose en aquella hora dolorosa.

En el centro hospitalario, hubo de inicio, por razones injustificadas, demora en la atención inmediata a los heridos y que prolongó durante una hora y una vez más, fue el proletariado manzanillero y su sindicato, federación obrera  regional de manzanillo, dirigida en aquel momento por el inolvidable Paquito Rosales, la que decidió la incomprensible situación, y se convirtió el hospital en el centro obligado, en el cual cada trabajador concurría a desbordar su verdadero sentir de clase.

En esta ciudad y en las horas subsiguientes a los hechos, fueron tan tensas, como las que se vivieron en Media Luna, antes y después de los dolorosos acontecimientos, pues el 17 de julio fallecían, Adriano Peral Chacón, (Montoro) y Antonio Ballesteros, (Toñito).El entierro de ambos, tuvo lugar el mismo día, estando el cortejo fúnebre rodeado por un cordón de guardias rurales y  policías. A los dolientes, se les obligó a marchar al final; pero a pesar de todo, las masas populares concurrían a decirles presente en la hora postrera. Mientras tanto, el pueblo que los vio nacer y luchar por la más hermosa de las causas, recibía el saldo definitivo:
Muertos: Emilio Labrada Acuña (obrero agrícola)
             Adriano Peral Chacón (obrero del central)
             Antonio Ballesteros González /obrero del central)

Se recogieron testimonios de participantes en esta manifestación:
Eduardo  Atencion: El permiso de  celebrar la Asamblea por los dos sectores, industrial y agrícola, se solicitó y obtuvo, para el 15 de julio de 1934 para las 2.00 pm. La  comisión solicitadora  fue cuidadosamente seleccionada entre obreros que por sus condiciones no podían ser objetados o rechazados. La comisión la  encabezaba el compañero Gliserio Rey, jefe de estibadores, afiliado al partido sin que muchos lo supieran, y hombre de gran dinamismo que gozaba de buen prestigio entre los obreros.

El lugar escogido para celebrar la asamblea, puesto, que el local sindical, antiguo café Recreo, al lado del puente de los suspiros, había sido ocupado por la guardia rural, fue la colina del crucero, entre Vista Alegre y Barrio Maceo, conocido entonces por Tronco Mulo, donde había una gran guácima, lugar que por su amplitud y ligero declive era muy apropiado para el acto.

Benito Vázquez: Recuerda que para acordar lo de la asamblea se hizo una reunión en la casa del compañero Indalecio López, (Leso). Allí fue donde se acordó lo que se iba a hacer.

Juan Chacón: A nosotros los de la liga juvenil, nos dieron la tarea de llevar las orientaciones al campo, así como hacer el trabajo de agitación, por que se quería dar una asamblea bien grande.

Tomás Lago: Tan pronto nosotros recibimos las orientaciones nos dimos a la tarea, después de celebrar reuniones con distintas secciones sindicales de las colonias, de movilizar a los barrios en los que teníamos control, lo mismo citábamos  a los afiliados pues la cosa era llevar la mayor cantidad de personas posibles.

Se nos había orientado que la asamblea sería a las 2.oo pm, por lo que le orientábamos a la gente que salieran  temprano para Media Luna, para estar a esa hora en el acto. Así fue. No le puedo decir la cantidad de obreros y campesinos que movilizamos, pero aquello fue grande: hombres y mujeres a pie y a  caballo fueron saliendo de donde quiera para ir al acto.
Fotocopia de documentos y fotos históricas, grabados etc.: documento emitido por el P.S.P en 1944, fotos de mártires de la masacre.

Fuentes de información: trabajos realizados por investigadores, testimonios de participantes, trabajo de Nelson Reyna.
Equipo de realización y fecha: Idania Reyes Matos, Surisbel Díaz Castillo y Elizabeth Elliott González.
Fecha: 6/8/2013
Realizado por:                                                            Aprobado por:
Idania Reyes Matos.                                                    Elizabeth Elliot González.
Técn.Sitios H y Monumentos.                                       Directora Municipal.


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