Música de Órgano: La música molida.

Una de las tradiciones musicales que se insertó tempranamente en el ámbito cultural de la ciudad de Manzanillo fue el órgano musical. Según relata Carlos Borbolla, uno de los organistas manzanilleros más distinguidos, la introducción de este instrumento de la música a la ciudad del Golfo de Guacanayabo fue en 1876, en tiempos de la Guerra Grande.

El Órgano llegó a Manzanillo procedente de Cienfuegos, por encontrarse los dos pueblos en la ruta de cabotaje de la costa sur de Cuba. Los franceses que radicaban en la ciudad cienfueguera y sus alrededores, amenizaban las fiestas con este tipo de instrumento - órgano de cilindro- el cual incluía un repertorio totalmente europeo.
Los órganos que llegan a Manzanillo fueron comprados fundamentalmente en el pueblo de Palmira a Rafael Hidalgo y Gallardo Panza, dos comerciantes de aquella región; aunque el primer órgano que entra a la ciudad del Golfo era propiedad de Santiago Fornaris.

A partir de 1900 se importa uno de estos instrumentos desde Francia, el cual contaba con otras características: la música que se ejercitaba era a base de un calado que se le hacía a una banda de cartón por la cual salía el aire haciendo producir el sonido. El propio sistema de éste es el que ha llegado hasta nuestros días.

La presencia del órgano en la cultura manzanillera ha estado centrada no solamente en los bailes, sino también en otras manifestaciones artísticas. En la plástica, por ejemplo, se ha plasmado en la confección de carteles del carnaval representando, de alguna manera, la presencia de este tipo de música en los eventos carnavalescos. De igual forma se ha plasmado en la literatura. En este sentido se destaca el poeta local Ángel Pena, quien ha representado en su obra literaria la presencia del órgano en el entorno granmense.

La importancia de este instrumento está también en el aporte que ha hecho para el surgimiento de otras tradiciones, como es el caso de los llamados "bailes de la loma" que se producían en la zona alta de la ciudad y que aún se conservan. Al respecto Enrique Serpa, uno de los más importantes intelectuales del país, realizó positivas valoraciones, luego de una visita que hiciera a Manzanillo y tras haber presenciado esta práctica tradicionalista.

Este autor escribió en la revista Bohemia un artículo dedicado a los bailes de la loma o de órgano, donde dice esencialmente: "... el son con el órgano resulta no sexual, sino sensual deleite de los sentidos en general y no estricta localización genérica, y es principalmente un baile de interpretación, danzado por cada pareja, no de acuerdo con leyes establecidas para las figuras y los pasos, sino con un instinto de creación estética, de ahí que en un conjunto de 50 ó 60 parejas, apenas se pudieran señalar tres o cuatro que bailaran de forma igual".

La música de órgano también ha influido en la obra de los compositores manzanilleros. El ejemplo más importante lo tenemos en la orquesta Original de Manzanillo, comprobándose que en el sustrato de la música de esta prestigiosa agrupación aparece la influencia del órgano.

Pachi Naranjo, director y arreglista de La Original, asegura que "la fórmula es sencilla, nosotros nacimos en Manzanillo, hemos crecido en Manzanillo y lógicamente, al salir nuestras manifestaciones artísticas tiene que salir esto porque es algo regional que llevamos impregnado dentro, producto al lugar donde se ha creado."

Podríamos decir que la música de la Original de Manzanillo tiene una total influencia del órgano en temas como "En Cuba el son no se ha muerto". "El camaronero" y "Manigueta, Manigueta", este último dedicado, precisamente, al instrumento musical.

El órgano es un mensajero de la música que está íntimamente ligado a nuestro terruño, contribuyendo a la difusión de uno de los valores más auténticos de la población manzanillera, granmense y oriental.

Etiquetas: Música

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