El Casabe: alimento de los aborígenes cubanos.

"A falta de pan... casabe".
(Refrán popular)
Desde mediados del siglo XIII la plantación era el principal sustento de la población aborigen cubana, Taína, su modo de vida sano y dado a las creencias deidístas hicieron posible que la Yuca, tubérculo creciente hacia el interior de la tierra fuera el sustento más codiciado por su gusto y blancura.

En su quehacer diario se percataron que era posible preparar diferentes platos con ella, por eso resulta interesante que hasta nuestros días haya trascendido esta típica forma de preparación.

El Casabe, es rico según cuenta la familia cubana actual cuando usted lo come con mojito, con aceite o cuando se le adiciona carne de puerco asada.

Su modo de preparación es muy simple, se saca la yuca del campo, la traes a la casa, se lava, se pela y aquí ya usted sabe si es de buena calidad, pues la cáscara es un buen catalizador, si la misma es gruesa y fácil de pelar es excelente para el casabe; y se ralla en un guayo quedando como harina de trigo, luego se pone en bolsas de yarey, nombrados macutos para ponerlas en las prensas con el objetivo de sacarle todo el almidón.

La calidad del Casabe depende del tipo de yuca, entre más blanca sea, mejor. Dado a través de la oralidad cubana se piensa que la misma depende de las condiciones climatológicas, pues la que se siembra en humedad, es decir en primavera, es dulce y la otra es buena pero no tiene la calidad requerida. Influyendo a demás en el color, pues este puede ser blanco, canelo o más pardo.

También depende de la agilidad, habilidad y maestría del fabricante.
La temperatura del horno debe promediar entre los 650 grados y 700 grados respectivamente.

Primero se echa en la sartén una camada de harina de yuca cernida, se le va dando forma con una escobilla y paleta y se le adiciona otra camada, el tiempo de cocción es de 5 segundos, luego se retira para el secado total.

En las fiestas carnavalescas es muy oportuno y sabroso comerse una torta de casabe con carne de puerco para soportar las congas y el paseo de toda la noche bailable.

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