Sistemas de asentamientos aborígenes en el delta del Río Cauto.

El sistema de asentamientos resulta una estrategia de distribución espacial de la población, para lograr una organización del área geográfica, que propicie un mejor uso de los recursos naturales. Este concepto está estrechamente vinculado al patrón de asentamiento.

El patrón de asentamiento según la definición de K. Chang, 1962, citada por  Mauricio Prieto Rodríguez, en el Boletín Antropológico de la Universidad de los Andes, es conceptuada “como la forma en que la gente se distribuye y apropia del entorno geográfico en el cual desarrollan su accionar en un determinado momento histórico, siendo el objetivo principal de dicha apropiación, el asegurar la subsistencia del grupo y así cumplir sus funciones sociales”.

Este concepto está articulado con el de sistema de asentamientos definido por Prieto en el 2011 en el mencionado documento, donde expresa que dicho concepto “(…)viene a constituirse como la inferencia antropológica que permite explicar la articulación, los cambios y la persistencia o no de elementos socioculturales en un área de estudio, permitiendo además entender la variabilidad en el uso del espacio, a partir de las localidades arqueológicas y sus contextos internos con relación al entorno.” A partir de estos preceptos, y con la realización del proyecto de actualización del Censo Arqueológico Aborigen de la provincia de Granma, se ha podido realizar una valoración sobre el sistema de asentamientos de grupos de la etapa Preagroalfarera en el delta del Cauto.

Es importante llamar la atención, desde el punto de vista geográfico, sobre la cualidad de esta área: el delta del Cauto es un sistema formado por la desembocadura de un número importante de ríos y arroyos, siendo significativo el río de igual nombre y otros como el Jobabo, Birama, Cayojo, Cayojito, Hórmigo, Guajabo, Buey, Hicotea y Yara, que desembocan en el Golfo de Guacanayabo. Este sistema ocupa un área de 419.66 km2, distribuidos en los municipios Manzanillo, Yara y Río Cauto, correspondiendo la mayor parte a este último. El relieve es llano, con predominio de alturas medias menores de un metro; existen grandes zonas de lagunas, marismas y pantanos. Estas extensas llanuras están controladas por el sistema de drenaje, la altura, la distancia del mar y el funcionamiento hidrológico en general. Abunda la vegetación formada por herbazales, bosques y manglares.

En el área están reportados 61 residuarios, distribuidos de la siguiente manera: cinco en Manzanillo, catorce en Yara y cuarenta y dos en Río Cauto. Estos se ubican en el territorio de forma no homogénea, obedeciendo a patrones de asentamiento donde se complementan las necesidades del hombre y las potencialidades naturales que brinda el área; ejemplo de ello es la ubicación por categorías y altura sobre el nivel medio del mar. De los 14 sitios de habitación, nueve se encuentran ubicados a una altitud de hasta 5m, en esta última altura se encuentran: El Carnero, Playa de El Mango, La Escondida, Vista Alegre y Cardona, y hasta los 20m cinco, ellos son: Aguas Verdes de Río Cauto, Las Ovas, El Veinticinco, Guamito y La Jagua. Este último se desataca siendo el único localizado sobre los 20m de altitud.

Los residuarios en la categoría Habitación Conchal son 11, emplazados  ocho a un nivel que oscila entre un metro y diez; en esta última altura se encuentra solo dos sitios arqueológicos: Las Ovas y Jutía. Un caso interesante lo constituye el sitio Almiquí y Potrero de la Casa 2, el primero en la margen derecha de un cauce abandonado del río Cauto, prácticamente rodeado de lagunas y áreas cenagosas, con una franja de tierra al Este, y el segundo a 2.5 km del primero, en la margen izquierda del cauce abandonado ya citado, y en la franja de tierra mencionada. Los paraderos son siete y se encuentran distribuidos por debajo de la cota de 6 m, y solo uno en la de 25 m, siendo este La Estancia en Río Cauto.

Los paraderos conchales constituyen la mayoría de los sitios arqueológicos reportados en esta área. Suman la cifra de 27, de ellos 18 en la cota de 1m y el resto hasta una altitud de 10 m. El posicionamiento geográfico de estas categorías obedece lógicamente a la estrategia de utilización del medio geográfico, pues se corresponde con las zonas más bajas y cercanas a  fuentes importantes de alimentos y materias primas para el desarrollo de sus actividades.   

Así mismo solo se han localizado dos talleres de sílex, a una altura de 2 m y cercanos entre ellos, sin que se tenga referencia de la fuente de materias primas. Resulta muy importante la ubicación geográfica de los sitios arqueológicos que se exponen en este trabajo, pues a través de ella se podrán explicar las relaciones de los sitios con el mar, las lagunas, ríos y arroyos, disponibilidad de agua potable, las fuentes de alimentos y de materias primas.

Un razonamiento de la información disponible nos conduce a proponer que el sistema de asentamiento, o los sistemas de asentamientos, funcionan en este caso a partir de sitios que se desempeñan como centros del sistema, ubicados por lo general en áreas altas, protegidas de las inundaciones, principal peligro a enfrentar en estas áreas. Muestra de ello son 15 de los 25 sitios de Habitación y Habitación Conchal; el 60% del total se ubican de 5 m a 25 m de altitud, lo que constituye una protección natural ante los peligros por inundación.

Los datos evidencian una preferencia para la ubicación de los Paraderos, Paraderos Conchales y Talleres en zonas bajas, generalmente coincidentes con lagunas, ríos, arroyos, ciénagas y costas. Todo ello facilitaba las labores de recolección, pesca y caza, de gran peso en la subsistencia de los grupos humanos. De esta breve explicación se desprende que el sistema está articulado sobre la base de la especialización y con ello cada elemento cumple determinadas funciones, que no son rígidas, dependen de las estaciones del año, productividad de los ecosistemas, catástrofes naturales, número de habitantes e interacción con otros grupos humanos que ocupan espacios geográficos contiguos.

Esto podría explicar la existencia de diferentes momentos de ocupación de un mismo sitio, dado por un ciclo de abandono-ocupación, una rotación en función de permitir que los ecosistemas recuperen su productividad, por lo que perfectamente un sitio de habitación, puede ser abandonado, posteriormente convertirse en un paradero y en otro momento recuperar su papel inicial, lo que también debe haber sucedido con las otras categorías de sitios del sistema.

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