Francisco Javier de Céspedes


Nació el 3 de diciembre de 1821 en la villa San Salvador de Bayamo, siendo el segundo hijo del rico hacendado Jesús María de Céspedes y Luque y Doña Francisca de Borjas del Castillo y Ramírez de Aguilar.

Estudió en los colegios de Bayamo hasta el nivel secundario, pasando cursos de humanidades en el Convento de Santo Domingo. Después ingresó en 1838 en el Real Seminario de San Carlos de La Habana para obtener el título de Bachiller en Letras.

Se casó en primeras nupcias con su prima hermana María Trinidad de Céspedes y del Castillo, hija de Francisco José de Céspedes y Luque y Doña María Catalina del Castillo Ramírez de Aguilar con quien tuvo a Ricardo Rogelio. En una relación extramatrimonial con Doña María de la Caridad Yero tuvo a Ismael de Céspedes, nacido en febrero de 1842.

Dedicó sus esfuerzos al fomento de negocios agrícolas en los partidos de Guá, Vicana y Yaribacoa. Gracias a su asiduidad a los pocos años contaba con tres potreros, dos corrales y siete estancias.

En 1857 ofreció más de 10 000 pesos por la hacienda La Demajagua, la que contaba con un trapiche, una dotación de cinco esclavos y otras dependencias. Para la negociación Francisco Javier contrajo una hipoteca con la firma Venecia y Compañía en la que se comprometía a venderle todas las zafras hasta 1862. La refacción tenía como objeto mejorar el trapiche, comprar una máquina de vapor y adquirir diez esclavos más.

Por supuesto, en el período acordado La Demajagua contó con la máquina de vapor, inscribiéndose entre las primeras fábricas de azúcar de la región que la utilizaban, la dotación de esclavos aumentó a 15 y en 1860 tenía sembradas 4 caballerías de caña. En marzo de 1866 vendió a Carlos Manuel el ingenio La Demajagua en poco más de 81000 pesos.

Labor revolucionaria
Desde 1848 estuvo al lado de su hermano Carlos Manuel de Céspedes preparando una conspiración independentista, la cual fracasó por hacerse sospechosa al Gobierno, lo que le ocasionó persecuciones y molestias, y quedar sujeto a vigilancia de la policía. En 1855 repitieron el intento para apoderarse de las poblaciones de Manzanillo, Bayamo y Jiguaní. Francisco Javier formaba parte de la jefatura en Manzanillo. Sin embargo, el 6 de marzo las autoridades pusieron preso a Carlos Manuel, al que desterraron por ocho meses a Santiago de Cuba, por lo que el movimiento tampoco prosperó.

En febrero de 1868 Francisco Javier viajó a Santiago de Cuba para entrevistarse con unos emisarios enviados por el general español Juan Prim, quien preparaba una revuelta revolucionaria en la Península. Pero como únicamente ofrecían reformas y no la independencia, Céspedes y los suyos no aceptaron tomar parte en esa conjura.

Por la necesidad de contar con dinero para la compra de armas, en septiembre de 1868 publicó en la prensa de Manzanillo que todas sus propiedades estaban en venta. Participó en todas las reuniones previas a la rebelión armada. El 7 de octubre una orden del capitán general español Lersundi ordenaba la prisión de los hermanos Carlos Manuel y Francisco Javier de Céspedes, entre otros conspiradores. Suerte que su hijo Ismael estaba al frente del telégrafo de Bayamo y descifró el documento, dando pronto aviso a los implicados.

Francisco Javier se alzó el 9 de octubre en la hacienda Macaca de su hermano Pedro María, con quien este mismo día atacó la guarnición de Vicana, y luego marcharon al encuentro de Carlos Manuel en las Sierras de Nagua.

Rechazó enérgicamente el Pacto del Zanjón en febrero de 1878. Elogió la Protesta de Baraguá protagonizada por el General Antonio Maceo. Capituló en mayo de ese año en la ciudad de Holguín volviendo a Manzanillo.

Principales cargos
El 27 de agosto de 1867, fue electo miembro de la Junta Revolucionaria de Manzanillo, la idea era alzarse en armas el 24 de diciembre próximo. Pero el Gobernador de Manzanillo fue puesto en alerta mediante un anónimo e incluso trataron de poner precio a Carlos Manuel.

El 16 de abril participó en la fundación de la logia masónica Buena Fe de Manzanillo, pasando a ocupar el cargo de ecónomo y con el nombre fraternal de “Solitario”. Algunas tenidas tuvieron lugar en su casa de Manzanillo.

El día 14 de octubre de 1868 fue ascendido al grado de Brigadier General, segundo jefe de la División de Manzanillo.

En el Ejército Libertador desempeñó los cargos de segundo jefe de la División de Bayamo, con los grados de Mayor General, segundo jefe del Departamento Provisional del Cauto – a las órdenes del mayor general Vicente García -, y Cuartel Maestre General del Primer Cuerpo de Ejército de Oriente.
 
Fiel a sus convicciones, sin que ellas estuviesen fundadas en ambiciones, no vaciló en aceptar en 1875 la vicepresidencia de la República y la Secretaría de Relaciones Exteriores, durante el breve Gobierno de Tomás Estrada Palma. Cuando éste fue hecho prisionero por el enemigo, asumió en 1877 interinamente las funciones de Presidente de la República. Tuvo el mérito de ascender al grado de Mayor General a Antonio Maceo.

Muerte
Ni las decepciones, ni las hondas heridas dejadas en su espíritu por el infortunio de los suyos y por la memoria del sacrificio de sus hermanos, lo apartaron del ideal independentista. Venerado por sus conciudadanos falleció en Niquero, el 27 de julio de 1903.

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