Historia y Cultura de Guisa

El municipio granmense de Guisa limita al norte con Bayamo y Jiguaní, al sur con Buey Arriba y El Uvero (Santiago de Cuba), al este con Contramaestre y Tercer Frente (Santiago de Cuba), y al oeste con el municipio de Buey Arriba.

Sobre el origen de su nombre se manejan dos versiones, una que explica que se deriva del apellido de uno de los habitantes de la zona, descendiente de la familia de nobleza francesa Casa de Guisa; y otra manejada por los historiadores que afirma es un vocablo de procedencia aborigen. La denominación aparece registrada en la Nomenclatura Toponímica y Geográfica de Cuba, de 1860-1872.

Como pueblo San José de Guisa es fundado oficialmente el 16 de agosto de 1765, con la presencia del gobernador Casas Cagigal. Su fundador fue José Antonio de Silva y Ramírez de Arellano, coronel de milicias y regidor perpetuo del Ayuntamiento de Bayamo, propietario de estas tierras, quien por sus esfuerzos en aras de fomentar el poblado a su costo y caudal recibe en 1774 el título de Marqués de Guisa, por disposición de Carlos III, Rey de España. Este rango de nobleza dio origen a uno de los cinco señoríos de vasallos de la Isla.

Con la creación del Ayuntamiento en 1775, la factoría de tabaco y el montaje de un ingenio azucarero, Guisa cobra un importante auge, florecimiento que decayó para la primera mitad del siglo XIX, hasta tal punto que se convierte en el partido más pobre de la jurisdicción.

Las guerras de liberación encuentran en este pueblo el vértice del triángulo estratégico formado por Bayamo-Guisa-Jiguaní. La primera acción combativa de la Guerra de los Diez Años acaeció aquí el 13 de octubre de 1868, cuando un grupo insurrecto comandado por Francisco Maceo Osorio atacó y tomó el poblado. Acciones similares se repitieron a lo largo de la guerra, como resultado de las cuales a partir de 1872 el Estado español decidió convertir a Guisa en un importante centro fortificado, lo que en vez de ahuyentar a los bravos jefes mambises fue motivo de aliento para continuar su hostigamiento. Antes de la medianoche del 17 de octubre de 1872 el general Calixto García consigue retomar el poblado en contundente victoria. Años más tardes, en 1897, este general volvería a repetir la proeza, esta vez con creces, pues Guisa se había convertido en una plaza casi inexpugnable, con 7 fortines, un cuartel de Infantería y otro para la Guardia Civil, el fuerte del heliógrafo y una iglesia fortificada, obstáculos que Calixto García y otros jefes bajo su mando como Saturnino Lora y Adriano Galano, lograron tomar y destruir. Este suceso acontecido entre los días 28 y 29 de noviembre, resultó ser la última gran batalla de la Guerra del ´95 y la más importante de todas las ocurridas en el período de 1868 a 1898.

Al finalizar la guerra insurreccional los propios mambises se entregan a la reconstrucción del pueblo y con el advenimiento de la república neocolonial Guisa queda comprendida como barrio de Bayamo, cuya vida económica y social sigue dependiendo únicamente de la tierra. Durante la etapa neocolonial se producen varios episodios de sublevación contra las injusticias. Surge el Partido Unión Revolucionaria Comunista (URC), luego PSP, fundado en Guisa en 1938, que dirige su labor política ideológica hacia las montañas y organiza en sus filas a unos doscientos campesinos, quienes crean las asociaciones de Los Saos y Bejuquero y mantienen una lucha constante contra las prerrogativas y abusos de los terratenientes. En enero de 1956 Frank País organiza el Movimiento 26 de Julio en esta porción de la Sierra Maestra.

Tras el desembarco del yate Granma la localidad se convierte en base de suministro para los rebeldes. En esta última etapa de las luchas por la liberación nacional tiene lugar aquí uno de los combates decisivos del ejército rebelde contra la tiranía: la histórica Batalla de Guisa, dirigida personalmente por Fidel, que en un saldo de 10 días logró derrotar al enemigo y asegurar la victoria del 1 de enero de 1959.

Como testigo de aquellos hechos históricos existen en el territorio 40 sitios históricos, entre estos el Monumento Nacional Braulio Coroneaux y el Conjunto Monumentario Loma de Piedra, entre los más sobresalientes.

Luego del triunfo revolucionario el panorama sociocultural de Guisa varió considerablemente. En materia de Cultura el poblado contaba hasta la fecha con pocas escuelas y como institución con el cine “Rosina”, donde se efectuaban presentaciones de teatro vernáculo y constantes de moda. De vez en vez algún circo ofrecía funciones en el poblado, y existían las sociedades “Círculo Guisa”, de la burguesía, y “Guisa, Unión Club”, de la clase humilde, las que realizaban bailes de asociados. Desde su surgimiento como poblado se realizaban las Fiestas de Nuestra Señora del Rosario, sustituidas a mediados del siglo XIX por las de San José, y otras como las de la Cruz y los carnavales de San Juan.

El 10 de Octubre de 1964, por primera vez, Guisa es dotada de una Casa de Cultura, con cuatro instructores de arte, y más tarde en este mismo año de la librería “30 de Noviembre”. En 1966 queda abierta una minibiblioteca con 200 volúmenes en Macanacú, a la que seguiría años más tarde la biblioteca “Batalla de Pino del Agua”, en la intrincada comunidad montañosa El Oro, primera de su tipo en América Latina. El 24 de septiembre de 1972 se funda la Biblioteca pública municipal “Frank País”. Existen además en el municipio las sucursales “Olga Alonso González" en Victorino, "Dora Alonso" en Los Horneros y "Batalla de Guisa" en Palma del Perro, además de 29 minibibliotecas situadas fundamentalmente en zonas de difícil acceso.

En 1978 es inaugurado el cine municipal “Guisa”, junto al que hoy funcionan cuatro salas de video en las comunidades de Los Horneros, La Plata, Victorino y Palma del Perro.

El 27 de enero de 1983 nace el primer museo en el territorio, el que en 1996 es reinaugurado en un inmueble de mayor confort, radicado en la antigua vivienda del capitán mambí Antonio Espinosa.

La cultura popular tradicional, como se explica anteriormente en este documento, tenía su principal manifestación en las fiestas organizadas fundamentalmente en torno a los santos de la iglesia católica. En la actualidad la antigua Fiesta de San José, desarrollada el 19 de marzo en honor al santo patrón del pueblo, ha sido sustituida por las fiestas populares o carnavales, en los que se mantiene la venta de comida y bebida típica, y la música y los bailes populares. Otra celebración de santos entre los guiseros aun vigente es la de los días de la Virgen de la Caridad del Cobre, Santa Bárbara y San Lázaro, así como el día de San Juan el 24 de junio, en que los creyentes a partir de las doce de la noche desfilan hasta el río, donde hacen varios rituales religiosos como pagar promesas y  darse “baños de desenvolvimiento”. La amplia presencia de zona montañosa en el municipio también condiciona la existencia de prácticas socioculturales propias del campesino oriental, como la música de órgano y mariachi, los guateques y la oralidad campesina en todas sus manifestaciones, las corridas de cintas, peleas de gallo bailables con agrupaciones tradicionales, entre otras.

Entre las actividades que se desarrollan en el municipio además se encuentran el Festival del Libro en la Sierra, cada mes de abril; el Festival de Tradiciones Campesinas Eduardo Saborit; la Jornada municipal de la Cultura, que se celebra anualmente del 26 al 30 de noviembre en homenaje al aniversario de la Batalla de Guisa, así como en los Consejos Populares de Los Horneros (febrero), Victorino (mayo), Palma del Perro (julio), Corralillo (septiembre), y Monjará (octubre).

Entre las manifestaciones destaca en el territorio la Literatura, con creadores destacados como Juan Manuel Reyes Alcolea, personalidad de la Cultura en Granma, Alexander Aguilar, Premio del Concurso nacional de glosas Canto alrededor del punto 2008 y Premio Iberoamericano Cucalambé 2012, Jorge Adrián Betancourt; Premio Iberoamericano Cucalambé 2012 y Premio del Concurso nacional de glosas Canto alrededor del punto 2012; Dennis Venero y Migdalia Mendoza. Se distinguen además en el territorio los proyectos infantiles Alas de mariposa y Picacho, este último destinado a la realización a cargo de niños de audiovisuales en la Sierra Maestra, único de su tipo en el país.

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