Historia y Cultura de Bayamo

El municipio Bayamo ocupa una extensa porción en el sureste de la llanura fluvial del Cauto, sobre la margen oriental de uno de sus afluentes: el río Bayamo. Limita al norte con Cauto Cristo, al noroeste con Río Cauto, al oeste con Yara, al suroeste con Buey Arriba, al sur-sureste con Guisa, y al este con el municipio Jiguaní. Su principal asentamiento poblacional es la ciudad de Bayamo, capital de la provincia, de una historia apasionante. Segunda villa fundada en Cuba por Diego Velázquez, el 5 de noviembre de 1513, ha sido desde entonces epicentro de numerosos hechos históricos, socioculturales y políticos conformadores de la identidad nacional, que le han merecido las condiciones de Monumento Nacional y Cuna de la Nacionalidad Cubana.

En la etapa aborigen la zona estuvo habitada hace más de 5000 años por indios de la cultura protoagrícolas, que habitaron desde la región del Cauto hasta la cordillera de la Sierra Maestra. Años más tarde, en el siglo VI, llegaron a la geografía oriental indios arahuacos procedentes de Haití y Santo Domingo que encontraron en el valle del Cauto una excelente zona para establecerse. Específicamente en la zona de Bayamo existió un amplio cacicazgo. Estos pobladores hicieron resistencia a la conquista española en la temprana fecha de 1512, comandados primero por Hatuey, y luego de su muerte en la hoguera por el cacique Caguax. La pacificación de las huestes sublevadas fue llevada a cabo por Pánfilo de Narváez.

El asentamiento fundacional de San Salvador no radicó en su posición actual, sino en la provincia del Guacanayabo, por la ventaja del puerto. Se denominó así porque con este nombre “salvaban” a los nativos de la influencia de Hatuey. En 1515 la villa es trasladada hacia Bayamo, por las numerosas prerrogativas que ofrecía con respecto al sitio inicial. San Salvador de Bayamo llegó a convertirse en el centro del poder político de la Isla, centro de aprovisionamiento para las expediciones que partían a colonizar el continente, y abastecedora de oro. En la primera década de 1600 los habitantes de Bayamo desarrollaron una importante actividad de comercio y contrabando que acarreó buenas y malas circunstancias para los vecinos de la villa, entre las que han pasado a la historia el secuestro del fray Juan de las Cabezas Altamirano por el pirata Gilberto Girón, en la zona del Guacanayabo, ante lo cual los bayameses pagan rescate y en éste apresan a Girón y lo decapitan, hechos de los que nace la primera obra literaria escrita en Cuba, Espejo de Paciencia, de Silvestre de Balboa; y en segundo lugar la rebelión de los bayameses que tuvo lugar en 1603, ante el apresamiento de 20 lugareños por la actividad contrabandista, ante la que salen airosos de la situación y siguen viviendo del comercio delictivo por más de un siglo.

Este carácter indomable, rebelde, que dio luces desde los primeros habitantes de esta tierra, se perpetuó en la sangre de sus generaciones, hasta la de aquellos ilustres criollos de pensamiento culto, progresista, libertario, que dejaron una huella imperecedera en la historia y la cultura: dígase Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, Pedro (Perucho) Figueredo, compositor del Himno de Bayamo, nuestro Himno Nacional; el escritor, pedagogo, periodista y político José Antonio Saco, también Juan Clemente Zenea, uno de los más cimeros representantes literarios del Romanticismo, el poeta, profesor, diplomático y periodista José Joaquín Palma, autor del Himno Nacional de Guatemala; el destacado profesor, sociólogo, periodista, historiador y economicista José Antonio Saco; el poeta José Fornaris, cultivador del siboneyismo; Lucas y Francisco del Castillo; Joaquín Infante, creador del primer proyecto constitucional para la Isla de Cuba; Manuel del Socorro, padre del periodismo de Colombia, y patriotas como Francisco Vicente Aguilera, José María Izaguirre, Francisco Maceo Osorio, Luis Fernández de Castro, Esteban Estrada, Tomás Estrada Palma, también primer Presidente de la República de Cuba en la etapa neocolonial (1902-1906), entre muchos más. No menos loable fue el desempeño de sus mujeres como la poetiza Úrsula Céspedes de Escanaverino; la creadora de la bandera ideada por Céspedes y enarbolada en el alzamiento de La Demajagua, Candelaria Acosta Fontaine “Cambula"; Candelaria (Canducha) Figueredo, a quien la historia recuerda como “La abanderada” que entró a Bayamo portando frente a las tropas mambisas victoriosas, el 20 de octubre de 1868, así como sus hermanas patriotas, hijas de Perucho Figueredo e Isabel Vázquez Moreno; Adriana del Castillo, Rosa María Castellanos “Rosa La Bayamesa”, Felicia Marcé Castellanos, y Ana de Quesada Loynaz, viuda de Carlos Manuel de Céspedes, representantes de esas bayamesas que se expusieron a toda suerte de sacrificios en la manigua, cuando abandonaron sus comodidades y dieron fuego a sus bienes, por no renunciar a la libertad.

Esta vanguardia artística y revolucionaria, descendiente de familias acomodadas e ilustrada en La Habana y Europa, materializa en San Salvador de Bayamo, en la década de 1840, varios proyectos culturales como la Academia de Música (5 de agosto de 1840), la Sociedad Filarmónica “Isabel II”, una imprenta, promovida por Francisco Murtra, en la que se publica el Boletín de Bayamo, y posteriormente, en marzo de 1852, al pasar ésta a propiedad de Juan Bautista Mendieta, nace La Regeneración de Bayamo, único periódico que circulará en la ciudad hasta 1868. Francisco Vicente Aguilera, poseedor de la mayor fortuna de Oriente, dona un teatro para la ciudad valorado en más de 800 mil pesos. Miembros de esa intelectualidad crearon, el 17 de marzo de 1851, la primera canción romántica de Cuba: La Bayamesa, con letra de José Fornaris y música de Carlos Manuel de Céspedes y Francisco del Castillo. Aquí también vio la luz La Bayamesa guerrera de Perucho Figueredo que llamó a los cubanos al combate, y se escuchó por primera vez en público el 20 de octubre de 1868, cuando Bayamo fue liberado por las tropas mambisas al mando de Céspedes, convirtiéndose en la capital de la República de Cuba en Armas. Este día fue instituido _desde el 22 de agosto de 1980_como el Día de la Cultura Cubana, en homenaje a estos sucesos.

El 12 de enero de 1869 los bayameses vuelven a dar muestra de su espíritu indómito, escribiendo una triste, pero heroica página en sus anales: ante la imposibilidad de retenerla en manos del pueblo, la floreciente ciudad es entregada a las llamas, antes que rendida nuevamente al dominio español, luego de lo cual quedó hecha una comarca llena de miserias.

 

 

 

Durante las guerras en contra del colonialismo español Bayamo y sus hijos tuvieron un rol protagónico. También en la etapa neocolonial los bayameses se alzaron en armas al ser reelecto presidente, en 1906, Tomás Estrada Palma. En 1905 surge la Liga Agraria, y en 1906 se funda el Partido Obrero Socialista de Bayamo. El 20 de mayo de 1912 comenzó la rebelión de los negros y mestizos, quienes enarbolaron la bandera izada por Carlos Manuel de Céspedes en Demajagua. Las luchas obreras arreciaron a partir de 1913, episodios de paros y huelgas durante varios años dejaron a la ciudad en una mayor pobreza. En 1920 los grupos de trabajadores se unificaron en la asociación Gremios Unidos, bajo la presidencia de Alfredo Rodríguez. Tres años después surge la Federación Obrera de Bayamo, la cual nucleaba a doce gremios obreros. Entre sus tareas principales estaban la lucha por la jornada de ocho horas, los aumentos salariales y el retiro obrero. En los siguientes años los bayameses tuvieron que protestar y marchar varias veces por sus intereses. En 1930, en el central azucarero de Mabay, se crea la primera célula comunista, que en Bayamo vio la luz también en los inicios de este año. Las rebeliones del pueblo contra la corrupción y los desmanes de los gobiernos proimperialistas y la alcaldía local se recrudecieron y generaron varios enfrentamientos en la zona. En 1933 el Comité de Huelga de Mabay, dirigido por Rogelio Recio, proclamó el Soviet de Obreros y Campesinos, primero en Cuba de esta naturaleza.

En 1946 surgió aquí un proyecto cultural, el Grupo Acento, formado por Alberto Baeza Flores, Elumberto Moya, Víctor Montero, René Capote, Francisco Morales, Carlos Catasús y Benigno Pacheco, con la finalidad de preservar la cultura y satisfacer sus inquietudes poéticas y musicales. De su seno brotaron la revista homónima y las Ediciones Acento, que publicó dos cuadernos de poesía: Archipiélago Celeste, de Francisco Morales, y Rapsodia Cubana, de Alberto Baeza, así como el boletín Machete.

Al usurpar Batista el poder el pueblo de Bayamo se pronuncia en contra a través de varios hechos, que tienen su punto coyuntural en el ataque de los jóvenes del Movimiento 26 de Julio al cuartel de la guardia rural, en aquel momento Carlos Manuel de Céspedes, hoy Parque Museo Ñico López, el 26 de julio de 1953. El 15 de noviembre de 1955 quedó constituido en el territorio el Movimiento Fidelista, embrión del M-26-7, y el 24 de febrero de 1956, Frank País constituyó la dirección del Movimiento 26 de Julio en el municipio.

Iniciada la lucha en la Sierra Maestra muchos bayameses tomaron rumbo hacia la beligerancia. También la ciudad se convirtió en fuente de abastecimientos para los rebeldes y foco de lucha clandestina, que fue atacado cruelmente contra la tiranía. Surgieron alrededor de la ciudad varias guerrillas del llano que saboteaban al enemigo y creaban vías de suministros para la Sierra. Entre estas operó Camilo Cienfuegos. El rol de estas células guerrilleras y el movimiento clandestino en Bayamo fue de vital importancia para la contundente victoria de la Batalla de Guisa, que aseguró el triunfo de la Revolución. El 2 de enero de 1959 Fidel Castro avanzó con la Caravana de la Victoria hacia Bayamo, donde fue recibido cerca de las once de la noche por el pueblo, que ese día no durmió. A partir de este momento comenzó a desplegarse en esta ciudad la gran obra de la Revolución, que ha materializado innumerables proyectos socioculturales.

En materia cultural Bayamo, como capital de Granma, aglutina un gran número de instituciones con estos fines, lideradas por la Dirección Provincial de Cultura con sus centros provinciales. Aquí también radica la filial granmense de la Uneac (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) y la sede de la Asociación Hermanos Saíz, en la Casa del Joven Creador.

El municipio cuenta para el desarrollo de la actividad cultural con tres cines (Céspedes, Cauto y Mabay), el multicine “Boulevard de Los Capuchinos”, donde funciona una de las 2 salas de tecnología 3D creadas recientemente en esta ciudad_la otra se encuentra en la Casa de la Fiesta_ y 6 video clubs juveniles (en los Consejos Populares El Valle, Aeropuerto Viejo, Siboney, Rosa La Bayamesa, Reparto Latinoamericano y el Entronque de Bueycito). Posee además 3 instalaciones teatrales (Sala teatro José Joaquín Palma, teatro “10 de Octubre” y el de mayor envergadura: el Teatro Bayamo); 2 casas de cultura (la “20 de Octubre”, en la cabecera, y otra en la comunidad de Mabay); 3 bibliotecas (la provincial “1868”, más otras dos en El Dátil y Mabay); 5 librerías, de las que la más importante es la Ateneo, ubicada en los alrededores de la Plaza de la Revolución, donde también encuentran el Museo Casa Natal del Padre de la Patria y el Museo provincial “Manuel Muñoz Cedeño”, a los que se suman en el resto del municipio el Museo de Cera, único de su tipo en Cuba, el Gabinete de Arqueología, el Parque Museo Ñico López, con la sala de extensión “Los Asaltantes”, la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, conocida como “la Maqueta”, el Complejo Monumentario Plaza de la Patria y el Museo de Mabay. El Centro de Desarrollo de las Artes Visuales tiene por su parte la Galería Provincial de Arte, la Galería Paseo, destinada a la actividad comercial y el Álbum Café. Al Centro Provincial del Libro y la Literatura pertenecen el Centro de Promoción Literaria “Juan Clemente Zenea”, Ediciones Bayamo y el grupo de comunicación “Ventana Sur”. Radican aquí además el Registro provincial de Bienes Culturales, el Fondo de Bienes Culturales, la Casa de la Nacionalidad Cubana, la Casa del Coro, la Casa del Artesano, la Asociación de Fotógrafos, la Casa de la Trova “La Bayamesa”, y varios centros culturales como el Piano Bar, Los Beatles, el cabaret Bayam, el complejo “Guajiro Natural”, “Mi Tumba´o”, La Casa de Atocha, entre otros.

Con más de 500 años de historia, los bayameses conservan entre sus tradiciones culturales bebidas como el Aliñao, el prú oriental, y alimentos heredados de nuestros aborígenes como el Matahambre, la rosca blanda, el casabe y las rosquitas de ocho. También se han aplatanado a esta tierra el cerdo asado y el congrís o Moros con Cristiano. Emblema de Bayamo son los coches, que desde principios del siglo XIX llegaron a la villa San Salvador para quedarse por siempre. Desde la etapa colonial existe en la ciudad una banda de conciertos, herencia de los maestros Manuel Muñoz Cedeño, Rafael Cabrera, Salvador Alarcón Rodríguez y Carlos Puig Premión, que aquella época también son las serenatas, que se retoman en fechas significativas. Festividades que han trascendido el paso del tiempo son la Feria de las Flores, que data de 1940, y tras el cese de su realización durante algunos años fue retomada en 1996, efectuándose desde entonces cada mes de mayo; y las Enramadas de Jova, fiesta que desde la década de 1930 se realizaba en Mabay, donde los vecinos se reunían para compartir músicas, bailes, comidas y bebidas típicas. Éstas se rescatan en 1997. Otros festejos tradicionales de la localidad los carnavales, que se celebran todos los años en el mes de agosto, y las jornadas de la cultura, que en la ciudad de Bayamo cuenta con treinta y una ediciones, donde confluyen las expresiones de la cultura popular tradicional de la región, además de las hasta aquí expuestas, la artesanía, que en Bayamo tiene su máximo exponente en el proyecto cultural comunitario Juana Moreno, la música tradicional cubana, la música de órgano, el baile del danzón, que se trabaja en rescatar, y otras.

Entre las personalidades actuales de la Cultura en el territorio están, por la literatura: Lucía Muñoz, Luis Carlos Suárez, Abel Guerrero Castro, Mercedes Cosío Montejo, Arsenio Rosales Morales; el escultor Juan Felipe Guillén, el pintor Alexis Pantoja; por las artes escénicas Raida Alfonso Antúnez, René Reyes, Norberto Reyes y Juan González Fiffe; los músicos Orlando Quesada Arévalo (Guapachá), Carlos Puig Premión, Luis Bonet, Luis Rey Palmero Sosa (El Charro Negro), y las intérpretes Maida Castañeda e Idanis Ortiz, así como la compositora Leila Reyes Poveda, entre muchos más.

Escribir un comentario