Historia y Cultura de Bartolomé Masó Márquez

El municipio de Bartolomé Masó limita al noroeste con el municipio de Yara, al sur con la provincia de Santiago de Cuba, al este con el municipio de Buey Arriba y al oeste con los municipios de Pilón y Manzanillo. Debe su nombre al insigne patriota cubano Bartolomé Masó Márquez, mayor general del ejército mambí que combatió en las tres guerras, de 1868 a 1895.

Su surgimiento se remonta al proceso de conquista y colonización española en Cuba, durante el siglo XVI, a partir de la constitución de pequeños poblados alrededor de lo que es hoy el centro de la localidad; así surge El Zarzal, primer núcleo poblacional con una estructura urbanística a la usanza española, conformada como resultado del asentamiento de catalanes y andaluces vinculados a la actividad comercial en las entonces prósperas villas de Yara y Manzanillo. Esta comarca fue adquiriendo con el tiempo prestancia y desarrollo como resultado de la producción de un excelente tabaco.

Desde el punto de vista histórico la región estuvo vinculada al proceso emancipador desde el alzamiento de La Demajagua, con la creación del primer campamento mambí en el poblado de Naguas, el 9 de octubre de 1868; un día antes del levantamiento armado, hecho que marcó la presencia de la máxima dirección de la revolución de aquel entonces en el territorio.

En la preparación de la Guerra Necesaria el territorio se vio inmerso en el proceso conspirativo. Veteranos de la guerra grande junto a los pinos nuevos comenzaron a reagruparse, destacándose el coronel Juan Masó Parra, quien el 24 de febrero de 1895 se alzó en la hacienda Santo Tomás.

Al instaurarse la República neocolonial, intereses nacionales y foráneos miran hacia el territorio con ideas de constituir un central azucarero, idea que se concretó entre 1918 y 1924, bajo el nombre de Don Tomás Estrada Palma. Éste hecho marcó el ulterior desarrollo de un poblado que se convertiría en el centro económico, político y social de la región, conformado como resultado de un proceso de inmigración interna vinculada a la naciente industria. Se construyó un barrio que arquitectónicamente respondía al modelo norteamericano, enormes casas de madera y de puntal muy alto, de las que todavía se conservan algunos ejemplares; y en contraposición varios barrios marginales alrededor del central.

También en torno a la actividad azucarera se nucleó un importante sector obrero líder de las luchas políticas y sociales en el territorio, bajo la representación de Juan B. Salas Abreu. La radicalización política y revolucionaria en el territorio propició que en la década de los años 50 surgiera aquí un núcleo del Movimiento 26 de Julio, que contó con la activa participación de jóvenes como Ángel Verdecia, Pablito Ríos y Ramiro Benítez, entre otros.

Durante la última etapa de la lucha revolucionaria fue Masó uno de los escenarios más importantes. Para gloria de este municipio se constituyó en sus predios el Primer Frente Oriental “José Martí” dirigido por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien en Altos de Mompié fue ascendido a Comandante en Jefe de las fuerzas del llano y la sierra. En estas serranías se desarrollaron importantes combates y batallas durante la ofensiva de verano de 1958, como por ejemplo las 1ra y 2da Batalla de Santo Domingo, la Batalla de Las Mercedes, entre otras. También aquí estuvo asentada la Comandancia General del Ejército Rebelde en La Plata, establecida en el territorio en mayo de 1958.

Desde el territorio masoense salieron las columnas invasoras “Antonio Maceo” y “Ciro Redondo”, comandadas por Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, respectivamente.

El 16 de diciembre de 1958 quedó liberado el territorio tras la huída de las tropas batistianas.

Como resultado del proceso de luchas revolucionarias el territorio registra más de 117 sitios  históricos, entre estos el Parque Nacional Sierra Maestra con su Monumento Nacional, con la Comandancia General del Ejército Rebelde en La Plata. Testigo de la impronta de la Revolución es también la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, primera gran obra educacional luego del triunfo de 1959, donde Ernesto Guevara realizara el primer trabajo voluntario.

En el ámbito cultural el municipio cuenta con una casa de cultura, dos cines: La Plata, en el poblado cabecera, y Zarzal, en la comunidad homónima,  además de varias salas de video y televisión en el Plan Turquino Manatí.

A lo largo de su historia Bartolomé Masó ha cultivado un significativo acervo donde destacan el folklor campesino, la artesanía popular, las fiestas tradicionales y las celebraciones sincréticas.

Trascendentales en el territorio son las Fiestas de El Zarzal, con más de 100 años de celebración. Surgieron el 24 de febrero de 1906, en recordatorio de la fecha del reinicio de la guerra de independencia, como iniciativa y gestión del veterano mambí Santiago Ferriol Pacheco, ilustre hijo del pueblo, para recaudar fondos económicos para el mejoramiento de la vida social. Actualmente son momento especial de expresión y promoción de la cultura popular y tradicional del poblado, con espacios para las diferentes manifestaciones del arte y el movimiento de artistas aficionados.

Otros espacios dedicados a la promoción de los valores culturales del municipio son la Jornada de la Cultura, que se efectúa en el mes de diciembre, y el evento Cultura y Comunidad, donde se debate sobre el trabajo y el desarrollo cultural comunitario, y cuya convocatoria ha trascendido los marcos locales.

Parte de sus costumbres asociadas a las prácticas campesinas son también el cultivo de la oralidad, y con ésta de la décima, la controversia, el repentismo y los cuenteros populares; la música molida, representada por los órganos La Flor de la Victoria, Nuevo Ritmo, y París No. 3., y el respectivo baile.

El municipio cuenta además con una banda municipal de conciertos, la agrupación criolla Hatuey, el de “La Década”: Renacer del ayer, y el trío representativo Renacer.

Destaca entre las agrupaciones locales el Quinteto Rebelde, premio provincial de cultura comunitaria, surgido en la Sierra Maestra, en plena lucha guerrillera, en mayo de 1958, cuyo patrimonio musical trasciende hasta nuestros días.

La cerámica, la cestería, la carpintería, la talabartería, el tejido y el bordado, son las labores manuales más privilegiadas dentro de la artesanía, práctica ésta con un importante desarrollo entre los masoenses, con fines decorativos y utilitarios.  

Significa un motivo de legítimo orgullo preservar y rescatar nuestras raíces, para así, hacer perdurable la esencia de nuestra cubanía.

 

 

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