Más de tres décadas cultivando la música coral en Bayamo

El coro Ismaelillo cumple por estos días 34 años al decir de sus fundadores Irene Nubiola y Reinaldo Pérez, radicados ahora en la ciudad de Matanzas. Deja el coro profunda huella en maestros, alumnos, fundadores o continuadores  de la vida artística alrededor de esta agrupación que ha calado hondo en el gusto de los granmenses.

La coral deviene escuela donde se han formado varias generaciones de intérpretes que hoy forman parte del Coro Profesional de Bayamo, la Orquesta Anacaona, o son relevantes solistas cubanos como Dayana Batista, finalista de la segunda temporada de Sonando en Cuba y Anedo Martínez, joven compositor e intérprete que recién comenzó una carrera musical con el acompañamiento del grupo Compacto.

Para los artistas e instituciones culturales bayamesas y granmenses constituye el Coro Ismaelillo un preciado tesoro, en los últimos tiempos en elemento imprescindible, por su calidad artística, en los espectáculos culturales y patrióticos de la provincia de Granma.

Destacan en la obra más reciente, tres premios de interpretación y siete menciones en el Festival Cuba que linda es Cuba de música tradicional en Bayamo en mayo último. Resultados que hablan por si solos del trabajo vocal que se realiza con esta agrupación liderada desde hace más de dos décadas por la maestra Ary Rodríguez.

Para esta instructora de arte que debutó en su vida laboral como profesora del  Ismaelillo, el coro es un asunto de familia, tanto es así que los niños y las niñas del grupo fundacional en septiembre de 1983, ahora traen a sus hijos e hijas para que canten y crezcan dentro del espacio musical y humano que les resultó a ellos puertas al mundo.

Aunque tomó la senda humanista de la atención médica, Yurisandra Blanco, de la primera generación de interpretes corales, trajo a su hijo José Ilberto Guerra Blanco al coro, porque la música corría por la sangre y las emociones que se viven en una agrupación como esta son inigualables. Las madres siempre quieren lo mejor para sus hijos y esto es lo ideal para el mío, acentúa.

Hoy cantante aficionada, Nilse Fernández Capote, compartió junto a decenas de niños aquellos momentos fundacionales del Ismaelillo, prendada de las enseñanzas de los profesores y agradecida del ambiente de aprendizaje, solidaridad y amor que encontró para crecer como ser humano, decidió una vez madre, traer a sus hijas Karen y Beatriz Torrejón.

Bailar, cantar, desenvolvimiento escénico, dicción, dominio vocal, ritmo y muchos otros elementos se aprenden una treintena de niños y niñas entre cinco y trece años, donde para entrar solo se necesita deseo y vocación.

Muchos han encontrado en el coro Ismaelillo el refugio a dolores espirituales por la pérdida de sus seres queridos, y aquí no se hacen distinciones por componentes externos ni lejanía geográfica, solo es necesario querer cantar y hacerlo bien.

Ary Rodríguez, en la dirección del coro desde 1994, decidió darle continuidad a la labor realizada por sus predecesores y aquí sigue aún y seguirá. Para esta hermosa mujer a la que ha sido esquiva la maternidad, la dedicación en cuerpo y alma al coro, a cada niño, niña o adolescente le ha ocupado el espacio vital de su existencia, sin sentimientos de duda o arrepentimiento, con este trabajo más que con ningún otro se siente realizada, a pesar de que hace muchos años lo hace sin percibir remuneración.

Rescatar el repertorio cantoral dedicado a la infancia, rendir homenaje a autores cubanos y extranjeros destacados de la música infantil, son algunas de las metas propuestas, junto con interpretar canciones que tengan un mensaje formativo, patriótico, cultural, que también sean útiles.

Así cantan canciones dedicadas a Fidel, Martí, a la amistad, sobre el cuidado de la salud ambiental, la educación formal, necesarias para la formación infantil.

Entre los autores que interpretan se encuentran Gilberto Verdecia, Fernando Revé, Ramón Galardy, Ebenezer Castillo, Orlando Quesada, Andrés Araujo, Hugo Tamayo y la propia Ary Rodríguez, con un variado repertorio que incluye canciones tradicionales cubanas e internacionales, de las que han grabado más de 100 temas.

El Ismaelillo es cantera segura para otras agrupaciones musicales, engrosan las filas del Coro Profesional de Bayamo, los mariachis por toda Granma, la orquesta Anacaona también tiene pupilas de Ary entre sus integrantes.

Porque aquí nos transformamos y crecemos, aprendemos a desenvolvernos no solo en la escena, sino en la vida. Se nos enseña a ser amigos, a no mirar mal a quien tiene menos recursos y a compartir, dicen Samuel, Naomi, Brandon, Angeline, Annalie quién ya se irá del coro y siente una mezcla de tristeza y satisfacción por los momentos vividos.

Es hora de que Ismaelillo con su fecunda trayectoria tenga un buen disco de estudio. Y su bien ganado lugar en los espectáculos culturales y patrióticos de Granma le merezca mejoras en las herramientas para ensayo, el vestuario, y otros muchos detalles que contribuirían a la preservación de este tesoro musical del que todos se sienten orgullosos.

 

Etiquetas: Bayamo, Música

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