Carlos Puebla, el hombre que le cantó a Che Guevara y a la vida

Cuando hablamos de Carlos Puebla, ese manzanillero ilustre que hoy cumpliría 100 años, solemos referirnos a su hermoso canto de “Hasta Siempre, Comandante”, dedicado al Che Guevara. O decimos que es “el cantor de la Revolución”, sin otros argumentos. Pero su historia, generalmente, no se conoce.

Es una lástima porque ese hombre fue más que el músico medianamente conocido. Puebla, como muchos otros, tuvo que ganarse la vida en la infancia ejerciendo numerosos oficios, que fueron desde la carpintería hasta la zapatería. Sin embargo, siempre fue un enamorado de la música y casi empíricamente se adentró en ella hasta convertirse en un grande.

Fue el fundador del cuarteto típico Los Tradicionales y un compositor de referencia, con centenares de piezas entre guarachas, boleros, sones y otras, algunas famosas por su contenido revolucionario como “Y en eso llegó Fidel”, “La OEA es cosa de risa”, “Yankees go home”, “El son de la alfabetización” y la referida “Hasta Siempre, Comandante”, nacida en 1965 y dedicada a Ernesto Che Guevara después que se diera a conocer la carta de despedida del mítico guerrillero.

Por lo tanto, no es, como piensan algunos, escrita luego de la muerte del Guerrillero Heroico.

Las primeras composiciones de este trovador, que aprendió a tocar la guitarra de manera autodidacta, fueron de corte romántico. Algunas de ellas se escucharon, incluso, por CMKM, la emisora de Manzanillo.

Por eso, Puebla no puede ser considerado solo un cantor político. Él entregó para la posteridad textos picarescos como Si no fuera por Emiliana u otros sumamente poéticos como “Quiero hablar contigo”, “Este amor de nosotros”, “Cuenta conmigo”, “Serenata cubana” y “Qué sé yo”.

Algo que nunca debe soslayarse: antes del Alba de Enero de 1959, ya el artista tenía canciones en las que palpaba la denuncia social: “Este es mi pueblo”, “Plan de Machete” y “Pobre de mi Cuba” son algunas de ellas.

Establecido en la capital del país desde su juventud, jamás olvidó sus orígenes manzanilleros y cada vez que visitaba su terruño gustaba de descansar en el banco que ahora ocupa su estatua en el principal parque de la ciudad. Esa escultura fue inaugurada en 2005.

Se cuenta entre los artistas que tuvo el privilegio de llegar a la televisión tempranamente, aunque sus presentaciones habituales eran en la célebre Bodeguita del Medio.

Algunos de sus temas sirvieron para filmes, como Alba de Cuba, Estado de sitio y Nuestro hombre en La Habana.

Carlos no solo está vivo con sus canciones. El afecto al artista ha sido reflejado, por ejemplo, en la imitación que existe de él en el Museo de Cero de Bayamo, o en el busto develado anteriormente en el cementerio de Manzanillo, donde reposan sus restos para la eternidad.

 

Etiquetas: Bayamo, Museo de Cera

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