Quién tenga oídos que escuche

Quién tenga oídos que escuche e interprete, parecen decir entre la risa y las poses medio cómicas alusivas a los clásicos, los cuatro muchachos de 40 megas, agrupación de las artes escénicas de la provincia de Ciego de Ávila que durante julio de 2017 giró por siete municipios de Granma con el espectáculo Amores en desgrecia.

Fundado hace aproximadamente dos años, salieron como aficionados de la Universidad Máximo Gómez de la tierra de la piña. Las aulas universitarias son un volcán que vomita lava y otras cosas, ya sabemos, de ellas salieron también gente como Ulises Toirac, La leña del humor y no me atrevo a seguir enumerando porque me falla la memoria.

Muy jovencitos son, e inexpertos pero ya tienen sendos Grandes Premios en los festivales de Artistas Aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria 2016 y en el Festival de Artistas Aficionados Olga Alonso 2017 realizado en la ciudad de Fomento a inicios de este año.

La obra premiada: Amores difíciles escrita por el conocido Iván Camejo, y que ellos encontraron en un texto dedicado al humor e hicieron suya. Con este texto también se presentaron en Humor sin sombrero, Satiricón y en el electrizante Aquelarre, festivales del humor de Santa Clara, Holguín y la capital del país respectivamente.

Por su valentía de pararse en el escenario cuando apenas están saliendo del cascarón, fueron descubiertos por la tropa del Kike Quiñones y el Centro Promotor del Humor, y fíjese que cosa, ya son miembros de este honroso y selecto gremio.

Todo comenzó cuando Aldring Mirabal Mora, que bien pudo ser Aldring y las ardillas o algo así, Licenciado en Instructor de Arte se afanó para crear agrupaciones de las artes escénicas en la Universidad avileña y resultó que encontró a José Ángel Alarcón García estudiante de Marxismo e Historia con más dotes para el humor que para el aula.

También se sumaron el casi abogado Isaac Miguel Torres Laureiro, y el profesor de Física matemática devenido actor Héctor Eduardo Pérez-Borroto, hasta completar la nómina que si bien después de graduados probaron la miel de sus empleos, decidieron dejarlo todo por el amor, digo, el humor.

Y aquí están, tratando de hacer un humor pensante y riente, a pesar de todo, con el miedo a no ser comprendidos por todos los públicos pero negados a la chabacanería y el facilismo.

Amores en desgrecia es producto de la imaginación colectiva, me dicen a todas voces, nadie es dueño absoluto de todo. La creación en conjunto les gusta y resulta y han quedado cautivados por el público y las atenciones de los granmenses y volverán a estrenar aquí su próximo espectáculo: Greciecitas conmigo no, idea de Aldring, y eso será en noviembre cuando llegue el Humoráculo de Granma.

Etiquetas: Artes Escénicas, Humor

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