Yudexi de la Torre Mesa (Entrevista)

Nací en Florida, Camagüey, y he vivido en cinco lugares antes de recidir en esta ciudad de Bayamo.

Aquí llegué porque mi abuela vivía en Las Mangas, le habían dado a su esposo una casa para administrar las arroceras, después mi abuela enviuda y vinimos a acompañarla, nos fuimos quedando tiempo y tiempo hasta que aparece un noviecito y entonces ya era más larga la permanencia, hasta que comencé a hacer el preuniversitario en Las Mangas.

No sé por qué me decían la misteriosa, el misterio puede tener muchos sinónimos, la cautela, lo místico a la hora de hacer algo, de entregar a alguien, de embaucar a otros, por ahí está el misterio yo lo que disfruto esa atmósfera de la melancolía, de la nostalgia.

Yo no sabía lo que era teatro, actuar, lo que sí de niña los juegos míos siempre fueron de representar, si jugábamos a la casita me aburrían los juegos convencionales, lo que me gustaba mucho era hablarle al espejo, pero si estoy mucho rato frente a él también me pasan otras cosas. Dentro del juego caminaba, hacía algún gesto y si tenía que decir algo necesitaba que fuera al espejo, me costaba trabajo decírselo a las personas.

Mi papá ha tenido que ver con lo que soy, mi papá escribe es muy apasionado también un poco loco, ahora está más tranquilo yo creo que esa mezcla de él y mi mamá detonó en esto que hoy está sentada aquí. En lo artístico mi padre también ha influido mucho.

Estando aquí en el pre me quedaba en la casa de alguna de mis amiguitas e hice algunas cositas en la Casa de la Cultura para que escucharan mi voz para que me vieran moverme en el escenario; luego salí embarazada, tuve a mi bebé y ya me retiré por un tiempo. Cuando ya este tuvo un año alguien se acordó de mí, recordó algo que yo había hecho en la Casa de la Cultura, declamar un poema y me tocaron a la puerta de la casa, porque hacía falta una actriz en el Colectivo Teatral Granma y así fue como Ernesto Santizo que era el director general del colectivo Teatral Granma y Mirelis Echenique, en un lada rojo aparecieron a hacerme la propuesta. Lo recuerdo como si fuera ahora mismo, dije que no, porque no tenía casa en Bayamo, no tenía quién me cuidara el niño. Después conversé también con Nolberto Reyes, que era el director artístico, de ahí salió quien me lo cuidara, todo el mundo se movilizó, parece que estaba para que yo comenzara, eso fue en el año 90.

Mi primera obra fue Don Juan Normado, precisamente me buscaron porque ya estaba a las puertas el Festival de Teatro de Camagüey y una actriz que hacía el personaje de Blanca, no sé porqué razón ya no podía estar, entonces en muy poco tiempo había que suplir este personaje. Comencé a hacerlo, era un personaje coprotagónico en la obra, para ir al festival más importante de teatro que todavía tiene el país.

Para mí Nolberto Reyes es algo muy importante, tengo un “sentido de pertenencia” con él muy grande, lo defiendo a capa y espada, además hay una máxima que nadie puede negar, ha sido una figura importantísima formando actores en nuestra provincia, eso es innegable, yo soy una de ellas y le agradezco ese conocimiento. Él siempre va a estar en los primeros lugares de mi historia como actriz, y personal también, porque entré al colectivo muy joven, con solo 20 años.

Primero vino el teatro y después el estudio del teatro, entré junto a figuras como Raida Alfonso, Nelson Cisneros, María Teresa, Bartolo Aguilera eran, como decíamos en lo popular, “monstruos de la actuación”, personas ya con una trayec¬toria y con una solidez como actores y actrices. Eso fue muy bueno, porque no pude empezar con coqueteos baratos, tuve que empezar afilándome los dientes y con toda la fuerza y la voluntad posible para poder estar a la par o por lo menos compensar esa calidad que tenía alrededor, y por supuesto aunque ellos no se lo propongan aprendes en el día a día, Raida ha sido para mí algo emblemático, un paradigma y lo va a ser siempre.

Ha sido también un paradigma Raquel Revuelta, en aquel momento la tenía muy cerquita, desde niña crecí viendo sus novelas y después que empecé tuve el privilegio de que estuviera viva, incluso llegó a ser la presidenta del Consejo y la pude tener cerca, conversar, y como persona y actriz era increíble; tampoco puede faltar José Antonio Rodríguez, me marcó también, no porque tuve la oportunidad de tenerlo cerca sino por esa sabiduría, esa maestría, esa filosofía me nutren tanto como la capacidad histriónica que tiene cada uno de ellos y en lo internacional podía decir muchos nombres pero voy a ser feminista y voy a decir uno solo Meryl Streep. Pero igual te digo cuando veo en el televisor un tele play, una película y veo un personaje que da todo de él, que ves que no está haciendo cosas a propósito, que lo siente, tenga la edad que tenga, con ese poder de convencimiento, para mí es desarmante. En cuanto a las buenas actuaciones ahora están dando una novela Argentina que tiene un nombre de taparse los oídos Por amor a vos con un guión muy malo, es un culebrón, pero a la hora de ver las actuaciones yo me quito el sombrero ante ellos.

Hice papeles pequeñitos, pero el que más me impactó fue el de Las rosas de María Fonseca, he recibido muchos premios, pero el de esa obra es el que recuerdo con más cariño. Creo que a lo largo de mi carrera he descubierto que me gustan las atmósferas melancólicas y así llegué a Cintas de seda y la interpretación de Frida, que desde el inicio la iba a interpretar, pero me enfermé y me quedé fuera de montaje por primera vez, y lo comenzó a interpretar Bárbara Ledea, de momento quien estaba haciendo Sor Juana se enfermó también y Yudexi se recupera y asumo Sor Juana y después se enferma la actriz que hacía Frida y Yudexi asume al personaje de la pintora para el Festival de Teatro de Camagüey.

Le aconsejo a los jóvenes actores respetar al público, porque no hay un reconocimiento mayor, más trascendental y fuerte que una persona neófita, que no sabe nada del abc o de las reglas que se necesitan para que una actuación sea creíble, cuando usted termine de actuar venga con una cara de niño y te diga qué lindo y después venga el aplauso, para mí eso es importante que las personas te feliciten, te aplaudan, eso es lo importante ser sincero con ellos, contigo mismo, que es quedar bien con el otro. La actuación es una carrera que no es para complacer a mamá o papá, es una carrera que uno la hace porque te viene, por ahí alguien puede venir y decirte algo y empezar y después hay muchos que abandonan, porque no tienen la voluntad, valor, ganas para enfrentarte a ese mundo. Tú no puedes ser tan poca cosa de subirte a un escenario sin ganas. No podemos engañarnos, es engañar a ese público que está ahí, hay que ser perseverante y creer en uno mismo.
En la radio lo primero que hice fue que me buscaron nada más y nada menos que para pujar, para parir; pero esa mujer que pujaba era Mariana Grajales y yo con tremendo orgullo. Cuando lo fui a cobrar me dieron 3 pesos con 25 centavos por pujar y yo con el mismo orgullo, pero parece que ese pujo fue convincente porque a partir de ahí seguí en la radio. Jesús Rodríguez para mí fue esencial, porque tuvo la osadía de llegar a la emisora con el proyecto de Al oído del alma y poner condiciones, y esa condición era que lo hiciera Yudexis de La Torre: no quiero una locutora consagrada yo quiero que este programa sea de interpretación y que sea una actriz. Hubo muchos detractores, pero entré; eso se lo debo a él y este programa me ha enseñado muchísimo, en muchos aspectos.

Hice cine y me encantó, ya entendí por qué muchos actores quieren hacer cine por muchas razones, pero no voy a abandonar el teatro jamás. Al cine le tengo terror, yo allí aprendí tanto y me di cuenta que cuando uno llega a un lenguaje nuevo del cual tu conoces mucho teóricamente, pero que no es lo mismo cuando es real, cuando estás allí delante de las cámaras y el director te pide que no actúes y te dices cómo que no actúes si yo he venido aquí a actuar, porque es otro lenguaje, otro medio. Así en la película yo tenía en mi contra lo mismo que tenía a mi favor, de las cuatro hermanas yo hago el personaje de la hermana mayor y las cuatro son protagonistas, pero la mayor es la figura y reina de la casa, la del temperamento fuerte, pero frente a las cámaras tenía que ser más suave, más mesurada en los gestos de un primerísimo plano. Aunque ese mismo temperamento heredado del teatro fue lo que me salvó en el casting, porque uno va pensando en lo que haces en el teatro, en la radio y es terrible, pasan las semanas y las semanas y no te acostumbras hasta que al final con el tiempo le tomas el paso. Ahora cuando veo otras películas, la veo desde tantos puntos de vistas; Rigoberto, el director, fue maravilloso, de una humildad desproporcionada que nos tocó a todos, nos malcrió y está feliz. No he visto el producto final de la película, solo he visto una especie de demo que no se acerca en nada… No estoy feliz, ni complacida con mi actuación porque en el cine es esencial que hagas lo que te pide el director, no es igual que la radio o el teatro, en el cine es pensar la acción imágenes y lo que te pide el director es esencial. Pero al final con mis insatisfacciones, creo que fue importante poder hacer lo que hice. La película será exhibida en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana para un sector de especialistas, para buscar crítica, para mejorar el filme y encontrar financiamiento.

El mayor de mis miedos es tener una actuación y que nadie la aplauda, sería terrible, o que mis hijos no me tengan presente ni me respondan como yo quiero ni mis amigas, son temores humanos y entre ellos por supuesto la muerte. Una amiga en el festival de Camagüey me dijo que iba a morir viejita, igual que mi amigo Nolberto que dice que no me voy a morir nunca.

A Bayamo en sus quinientos años me gustaría regalarle el montaje del texto escrito por Domingo Cuza sobre nuestra poetisa María Luisa Milanés, y como una maga, darle un influjo para hacerlo más culto, para querernos más, para defender más la voz propia que tenemos dentro de la historia de este país.

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