A Bayamo: Mi Carrera

(Entrevista a Lily Santiesteban, actriz de la Radio y la Televisión cubana)

Cada día tu presencia en la televisión es más reconocida. Pocos conocen que estudiaste, te formaste en Bayamo. ¿Cuáles fueron tus inicios?
“Mi nombre es Liliannes Santiesteban Monjes. Mis comienzos en el arte, no solo en la actuación en la que me he destacado, fueron en Holguín, precisamente en la escuela de ballet.

Comienzo haciendo ballet hasta el nivel elemental en 6to grado, abandono el ballet y luego me incorporo a la compañía de teatro para niños “A las buenas”, en la ciudad de Holguín, en ella estuve haciendo varias labores, fue donde por primera vez tuve las primeras enseñanzas de cómo proyectar, algo muy básico en la especialidad de actuación, pero las aprendí ahí, y le agradezco muchísimo a Elier Álvarez, a Iliana Casanella y a Manolo Rodríguez; las tres personas que estaban a cargo del grupo. Después hago las pruebas para la Escuela Profesional de Arte (Epa) Manuel muñoz Cedeño, de Bayamo, apruebo y comienzo a estudiar, por cuatro años.

Debo agradecer todo lo que sé de actuación a varios profesores, entre los cuales no puedo dejar de mencionar a Nolberto Reyes, el Chino Carrazana, Raída Alfonso, a los cuales le agradezco todas las facilidades vocales que uno puede llegar a tener; a Mirelys Echenique, mi profesora de actuación; Yudexi de La Torre, también. Mis amigos me ayudaron muchísimo porque era de las pocas que no era de Bayamo, ni siquiera de la provincia. Después de cuatro años aquí hago las pruebas para el Instituto Superior de Arte (Isa) y comienzo mi carrera universitaria. Allí pasé cinco años. Hago la tesis del Isa con Teatro El público, dirigido por Carlos Díaz, me gradúo con una obra del dramaturgo alemán Arthur Schnitzler llamada La ronda. Tuvo mucho éxito y nos graduamos con El público. Antes de graduarme hago mi primera presentación en la televisión, pues en el cuarto año de actuación del Isa, me llaman para un casting para la novela Tierras de fuego, donde hice un personaje que me encantó porque tenía mucho que ver con los animales, las vacas, los caballos… y yo que soy guajira, me dieron en la vena del gusto. Hice esa novela, me  gradúo del Isa y me comienzan a llamar para hacer policiacos, entonces hago varios Tras la huella, después sale la primera parte de la serie Uno, hago un capítulo muy interesante sobre delitos de violación, me llama el director Marcos Castillo de Somos Multitud y estuve haciéndolo durante un año, luego grabo la telenovela La sal del paraíso, que es la que está saliendo actualmente en pantalla. Cuando se termine esta novela, espero que me vean en dos más que actualmente estoy grabando, una que se llama Hermanas de sangre, dirigida por el maestro Fiallo y en julio próximo grabaré otra dirigida por Brito”.


¿Cómo fue para ti el proceso de ser tan joven, ser de Oriente y a pesar de estar estudiando en La Habana llegar a ser visible para los directores de teatro y de televisión?
“Fue complicado porque hice Tierras de fuego estando en el Isa. Fue mi primera puerta a la televisión y de cierta manera fue bastante amplia porque empiezo haciendo telenovelas, así que comencé supuestamente bien. Fue en uno de los espacios más vistos en la TV cubana y ahí, sigo haciendo televisión, parece que el resultado fue bueno porque me siguieron llamando y fue complicado porque es un poco incómodo: me sentí algo extraña por varios razones: mi juventud, el hecho de estrenarme en la TV, aun sin terminar los estudios, oriunda de Oriente, sin casa en la capital… Recurrí, eso sí, a muchos actores con experiencia, y gracias a ellos, que me dieron consejos y enseñanzas, y también los directores, que me guiaron siempre, salió un trabajo satisfactorio. Hay que tener en cuenta que yo venía del teatro, y cuando comienzo en la TV, lo hice demasiado “arriba”, hablo de la actuación, por supuesto, pues la TV hace bajar un poquito los estándares de actuación. En verdad, todos me ayudaron muchísimo. Después de Tierras de fuego continué, con gran esfuerzo, haciendo todo lo que vino; y tuve una experiencia terrible en Somos Multitud, pues nunca había hecho nada de locución, y es muy difícil. No es lo mismo actuar que seguir el hilo de un programa y lograr un ritmo sostenido. Ha sido, eso sí, un largo proceso de aprendizaje”.


¿Cómo te ha ido con los personajes que has representado, si te han dado la oportunidad de escogerlos o simplemente te llegan y ya?
“En Tierras de fuego me gané el personaje de Yanet en el casting. La alegría fue tremenda, pues era una muchacha del campo, siempre en contacto con los animales, montando a caballo… y eso me encanta. Me sentí muy identificada con ese personaje. Luego me llama Omar Alí para hacer mi primer Tras la huella, y en este nuevo rol el vuelco fue completo. Yo temía que me fueran a encasillar con el personaje de la guajira, pero me dieron el de una prostituta. Ello me dio la oportunidad de salirme de aquella niñita y coger a esta muchacha que era un diablo, como se dice. Hice otro Tras la huella con María Teresa Pina, llamado Caso chequera. Interpreté a una muchacha de espejuelitos, muy noble, amenazada para pagar lo  que  no  debía… Hasta ahora, me han propuesto personajes interesantes y diversos que he disfrutado mucho. A ningún actor le gusta que lo encasillen y es muy bueno tener un margen más abierto”.

“Desde que empecé la  mayoría  de  mis personajes han tenido mucha carga dramática, con muchísimos problemas, y estoy casi  desesperada por  hacer  algo de humor, algo cómico. Me encantaría. A veces en el momento de creación  de  tu personaje puedes ponerle algo de humor, pero no es posible cuando existe un personaje con tanta carga dramática. Aquí en Bayamo hice teatro con personajes cómicos, pero en la TV nunca he tenido la oportunidad”.

“En esta visita a la ciudad de Bayamo me reuní con mis amigos actores, músicos: Roberto Carlos, Lachy, Ruslan… Hacía 8 años no nos veíamos y fue un bello encuentro. Nos reíamos porque todo el que llegaba y me veía solo me recordaba la anécdota de cuando yo hacía el personaje de Pinocho. Hasta en las tribunas abiertas yo hacía de Pinocho, en el Bayam actuamos como un mes para los niños y me encantaba, porque era muy humorístico”.


¿Cómo fue el regreso a Bayamo con tus amistades, profesores, tu escuela, qué sentiste?
“Hubo algo que me decepcionó un poco; y es el estado actual de la escuela. Me sentí triste. Ha cambiado mucho, no solo la cátedra de actuación, sino también la cátedra de danza; de hecho ya no hay un nivel medio de danza. Extraño mucho eso. Teníamos muchas amistades. Antes entrabas al recinto y sentías las trompetas, los violines, la gente de actuación en los tabloncillos, sentías los tambores y es como que todo se ha apagado, al menos eso me pareció, pero solo fue la primera sensación, se me borró todo cuando empecé a ver a mis antiguos profesores. Me llevaron a la casa de Raida porque ese día no daba clases, cuando me vio casi infarta de la alegría; Yudexi, actriz infinita… No imaginas las ansias de ver a una persona que te enseñó tantas cosas, y cuando trabajas en La Habana y haces teatro o televisión siempre tienes a esas personas en la cabeza y te dices: ¡ay, esto me lo enseñó Yudexi o Mirelis! Imagínate las maestras… te lo enseñaron todo. Sentí también dolor porque aquí ya no me queda casi ninguna de mis amistades de entonces. Roberto Carlos, Ruslan y yo nos poníamos a conversar y nos dábamos cuenta de eso, todos nos hemos dispersado mucho y ellos me expresaban su felicidad y agradecimiento por venir a compartir con ellos, pero esto es lo menos que yo puedo hacer, venir a mi escuela, ver a mis amigos,  porque de toda aquella generación  que se graduó,  que estudiamos  4 años juntos como hermanos, casi nadie ha regresado. Es importante agradecer y que la gente sepa que se le recuerda y que están ahí siempre presentes donde uno se encuentre”.

“La alegría del reencuentro ha sido inmensa, pues todo lo que sé y lo que soy se lo debo al claustro completo de mis profesores de la escuela Manuel Muñoz Cedeño, de Bayamo. Volver a Bayamo ha sido espectacular, hoy mismo estoy invitada al teatro a ver la obra Noria, y estoy aquí de visita recordando y tratando de encontrarme con toda la gente que quiero y a la cual debo tanto. A Bayamo le agradezco mi carrera. Lo puedo decir sin que me quede nada por dentro: todo empezó por aquí.


¿Proyecciones?
“En el festival de teatro de La Habana se estrenó una obra que hice con Teatro El Público, pero no es dirigida por Carlos Díaz, sino por Alexis Díaz de Villega. Yo me gradué con ese grupo de teatro y continúo trabajando con ellos. Ahora decide remontar esta obra que es un espectáculo que se llama Balada del pobre Bertol Brecht. La obra era un ejercicio de clases de tercer año en el Isa. Alexis Díaz de Villega fue mi profesor los 5 años del Isa. Este espectáculo quedó bellísimo y él no quiso dejarlo allí. Todos los que nos graduamos con Carlos Díaz ya somos actores y seguimos con él y remontamos el espectáculo, lo estrenamos en el festival de Teatro, tuvo un éxito grandioso los dos últimos días del festival, ya nos dieron una cobertura en la semana del teatro alemán, queremos ir a Camagüey al festival de teatro y de hecho me lo debo a mí misma, hablar con quien tenga que hablar para traer el espectáculo aquí a Bayamo porque se está haciendo muy buen teatro, mucho teatro joven y este espectáculo hecho por jóvenes merece venir aquí porque hay muchos actores de aquí y en Bayamo, que lo quiero tanto, deseo que vean el trabajo de sus hijos actores, ya creciditos”.

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