“El aporte de los aborígenes a la conformación de la sociedad criolla en los territorios de la actual provincia de Granma”.

La presencia aborigen durante la colonia fue numerosa y existe información arqueológica e histórica de su presencia en diferentes puntos de la geografía de esta región, fundación de pueblos de indios en diferentes fechas, vinculación a sucesos históricos y como parte indisoluble de la sociedad criolla que se desarrollaba.

Sin embargo los textos actuales con fines docentes, científicos y de cultura general no los toma en consideración, por lo que su presencia y aportes a la conformación de la sociedad criolla se ignoran, cuando en realidad son una población importante, por su número y contribución cultural a la colonización del espacio geográfico y la conformación de la sociedad criolla en los territorios de la actual provincia de Granma.

La presencia aborigen en estos territorios está estimada en unos 2 000 años de antigüedad, aunque no se tienen estudios precisos sobre la llegada de los hombres a estos parajes, lo cierto es que primero se asentaron grupos humanos que se encontraban en la etapa Preagroalfarera y posteriormente en un período no precisado, sobre el año 800 d.n.e, llegaron grupos humanos pertenecientes a la etapa Agroalfarera.

Son precisamente estos últimos los que reciben el peso fundamental de la conquista y colonización, destruyendo sus estructuras sociales y disminuyendo sensiblemente su población.

Quizás esta ruptura de sus estructuras sociales y económicas realizadas en un breve tiempo debido a la invasión de sus territorios por los conquistadores españoles, originó la creencia, bastante generalizada de una rápida desaparición de los aborígenes y con ello, de su legado cultural.

Los aportes de estos grupos se materializaron a través del complejo  proceso de transculturación y en el caso de su mundo mágico religioso, debido al sincretismo religioso. No obstante, volviendo a la idea inicial, solo es posible que hayan llegado a nosotros esos elementos de su cultura, sobre la base de la supervivencia de importantes masas de indios, durante el proceso histórico en diferentes regiones del país y Bayamo no es la excepción, sirvan a modo de ejemplo las siguientes reseñas.

El obispo de Cuba, en su visita a Bayamo en el año de 1544  informa: “Hay treinta vecinos casados y por casar. Cuatrocientos indios naborías, mal inclinados a cosas de la fe (…) Hay al pie de doscientos negros.”

Esta información nos lleva a razonar sobre el predominio de la población de origen indio en Bayamo como núcleo principal  en estos vastos territorios, de la conquista y colonización española y como elemento de peso en el mestizaje étnico y cultural que se está produciendo entre indios y españoles, y posteriormente con africanos.

La promulgación de la Leyes Nuevas en 1542, recibió la resistencia de los encomenderos y el 8 de agosto de 1553 se aplicaron en Cuba. Estas leyes declaraban abolidas las encomiendas y los indios eran considerados como vasallos libres de la corona, incluyendo los sublevados.

Esta Ley si bien es un acto de justicia, está reconociendo la existencia de una población que por su número y peso en la sociedad colonial tiene una actuación a tomar en consideración, pero además es una forma de reconocer la existencia de indios no sometidos a la autoridad española, recién concluida la primera mitad del siglo XVI.

Es evidente la presencia de los descendientes de aborígenes en los inicios del siglo XVII. Para 1611 se reportan la existencia de 11 fábricas de azúcar, 7 de ellas consideradas como trapiches y 4 como ingenios, en los que trabajaban negros esclavos e indios asalariados, esta información confirma el peso de la población indígena como fuerza de trabajo en la industria azucarera.
La presencia aborigen, en los inicios del siglo XVIII, se corresponde con la iniciativa del indio Miguel Rodríguez de fundar el pueblo de San Pablo de Jiguaní para que vivieran los aborígenes que habitaban las tierras realengas de la villa de Bayamo y que eran constantemente maltratados por los blancos. Esta iniciativa se concretó y el pueblo quedó fundado el 25 de enero de 1701.

Resulta significativo el hecho de la fundación de un pueblo indio en el siglo XVIII en un área cercana de las más importantes poblaciones de la región y ello ratifica el alto número de esta población y su capacidad de organizarse ante los maltratos de españoles y sus descendientes.

En visita que realizara a la villa de Bayamo el obispo Pedro Agustín Morell de Santa Cruz y de Lora, en 1756, señala entre otras valiosas informaciones, la existencia de dos batallones de milicianos y como parte de estos, tres compañías de indios, de 50 hombres y sus respectivos oficiales, entre otras fuerzas, para la defensa de la población, lo que ratifica una presencia alta de indios en esta región y su inserción en las estructuras coloniales de ese período. Al continuar viaje hacia Jiguaní, recoge el detalle de que era uno de los pueblos indios y menciona el grado de mestizaje de sus pobladores. 
 
En los inicios del siglo XIX, es evidente la presencia de una considerable población descendiente de indios, considerados como tales por la sociedad bayamesa. Esto se explica a partir del documento del teniente gobernador Joseph Coppinger al Capitán General de la Isla, de fecha 31 de octubre de 1803, donde informa los bautismos, entierros y matrimonios realizados en las iglesias de la villa, ordenados racialmente en blancos, indios, pardos y negros.

Es innegable la importancia de la información existente, pero no se puede descartar  que esta sea solo una parte de ella, que hemos podido localizar o que ha sobrevivido al paso del tiempo, asimismo los estudios desde la arqueología son incipientes y no se debe obviar que un importante número de aborígenes vivieron al margen de la dominación española o en áreas de poco control colonial.

Si bien las cifras hablan de la presencia india en la ciudad, no se puede descartar que esto sea solo una parte de la población vinculada a Bayamo, como importante centro de un extenso territorio. La realidad debió ser superior, la población rural, que era la mayoría, escapó al control de la Iglesia y de las autoridades, así como otros pobladores marginales que no debieron estar inscriptos en los documentos de la época.

Esta breve síntesis ofrece argumentos para reconocer el aporte de los aborígenes a la conformación, en el período colonial, del espacio geográfico  y la formación de la sociedad criolla.

 

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