Un diamante en el silencio

Para cualquier persona el nombre de Rafael Cabrera Martínez puede resultar común sin embargo, cuando conocemos que es el músico que se mantuvo por más de 50 años como director de la Banda Municipal, compositor de trescientas obras y capitán del Ejército Libertador, resulta imposible obviarlo.

Su nacimiento en cuna musical no lo podemos ver aislado en un fenómeno privativo del proceso de formación de la cultura cubana. Cabrera Martínez es hijo natural del maestro Manuel Muñoz Cedeño, el orquestador del Himno Nacional; por esa descendencia nos demuestra sus dotes como músico, compositor, intérprete y promotor cultural.

Al hacer una somera revisión de la vida de este músico, hay que valorarlo desde el momento en que es capaz de ir al campo de batalla en la guerra del 95, ser soldado, llegar al grado de capitán e incorporar la música de banda en el frente de batalla, destaca así el germen de defender su identidad y la libertad de Cuba.

Rafael Cabrera aportó logros a la cultura y mantuvo en un repertorio con más de 145 obras, por ello se reconoce como el Padre de la Música de Concierto en Bayamo. Elena la Cumbanchera, guaracha son; Fuego Fatuos, polka dedicada especialmente a la Banda de Bomberos por su poco tiempo de acción; En lo Ignoto, vals de 1895; Mis 84 años, danzón que dedica así mismo por cumplir esa edad y sentir el dolor de la enfermedad, además que es la última canción que escribe y orquesta e, Himno a Maceo, con letra de Bonifacio Byrne orquestada por Cabrera el 7 de diciembre de 1907; son algunos de los títulos encontrados en su trabajo como músico.

Nace en Bayamo el 8 de noviembre de 1872. Tuvo amplia trayectoria cultural que fue transmitida a su familia y muere en Bayamo a la edad de 95 años, el 14 de septiembre de 1967, con lo que deja una hermosa página como músico de su ciudad natal.

Lo hecho por Rafael Cabrera Martínez está considerado como patrimonio tangible a nivel local. Sus obras se relacionan por bienes patrimoniales, como patrimonio de la nación cubana. Muchas de las partituras están originales y con esto se destaca el mensaje de que: la música no es vieja ni nueva, es solo música.

Para apropiarse de mejor forma del legado de este notable artista, las Bandas de Música del país, los pequeños formatos y solistas, deben tener conocimiento de la obra de Cabrera y su vida; esto permitirá elevar la identidad cultural en un mundo donde cada vez es mayor la globalización de la cultura.

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