Fernando Muñoz o la pasión sin encasillamientos

El escenario está oscuro. Una luz acompaña siluetas camufladas. Acordes dejan ver un banco que remeda locaciones de una polis latinoamericana. Los personajes muestran una alteridad que aliena, desespera.  Sobreviene un grito y el público queda exánime, sin palabras.

Mi vínculo con el teatro se ensanchó a mediado de los noventa, cuando me acerqué a las inquietudes vanguardistas enarboladas por Fernando Muñoz Carrazana, Bayamo, 1969. Intercambios de diversa naturaleza han guiado nuestros nexos durante varios lustros.

He sido partícipe de su estética en torno a lo cognitivo, dirigida a la construcción de un lenguaje sobre lo universal que relaciona al ente humano, cautivo de su pasado y presente, siendo este, uno de los dramas del hombre contemporáneo.

Alas, colectivo dramático conformado por jóvenes y versátiles actores, ha sido el medio idóneo para dar a conocer las concepciones defendidas por el novel director. La creación del grupo data de 1996, aunque se instituyó oficialmente en el 2000.

La interiorización de los textos mediante entrenamientos o talleres, resemantizan significados y posibilita asumir la producción como un todo. Tal convicción es trasmitida por Muñoz Carrazana a sus homólogos, quienes reciprocan estas concepciones con disciplina y rigor profesional.

Alas irrumpió en escenarios del territorio y el país con un discurso visceral, auténtico. Agudeza y organicidad se concretan en las adaptaciones, dirección de actores y recursos escenográficos, sujetos al diálogo para textual. Resultan atractivas las obras, en las cuales ciertos objetos se hallan embestidos por altos contrastes.

La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea, Las rosas de María Fonseca, El sueño inmóvil, Mas perdidos en una noche sucia, Canto subterráneo, Cintas de seda, Neva, Falsa alarma, así lo constatan. Auditorios de la región y el país, se han emocionado con las presentaciones reconocidas a través de diversos premios.

Las primeras realizaciones vieron la luz cuando Fernando y algunos actores realizaban estudios universitarios. Posteriormente, el mismo asumió la presidencia de la Asociación Hermanos Saíz en el territorio, la docencia pregraduada y la dirección de espectáculos. En esta última vertiente, se aprecia denotada repercusión en los públicos.

Las representaciones conmemorativas ejecutadas, son portadoras de elevado nivel semántico. Ello se muestra en la relación dialógica que expresan los lenguajes dramatúrgico, histórico, literario y visual. Las producciones escénicas reconstruyen nuestra herencia con originalidad y respeto.

Al respecto es dable apuntar que – en ocasiones - cierta densidad en los parlamentos textuales, afecta el ritmo y énfasis alcanzado mediante genuinas interpretaciones. Igualmente es pertinente acotar, que las grabaciones deben incorporarse al guión, solo si este lo requiere.

Tales resultados han contribuido a la apertura de otros proyectos, que  descartan esquematismos y clisés. Han transcurrido varios lustros de ejercicio profesional por Fernando Muñoz Carrazana, y yace intacta la voluntad de acompañar el asombro, ante su pasión.

 

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