Escrito por: Surysbel Díaz Castillo

Así despierta este lunes la juventud medialunera. El recuerdo vivo de Celia Sánchez Manduley conduce la visita de las nuevas generaciones hasta el sitio sagrado que resguarda en Media Luna su presencia y legado.

La Casa Natal de la Guerrilla indómita (Monumento Nacional), abre sus puertas al pueblo como ejemplo inmaculado de sus virtudes y su entrega absoluta a la obra revolucionaria, en la cual, de manera innegable dejó su impronta.

Lo que más admiramos de Celia, es  haber abandonado una vida holgada y una sólida posición económica, y dejarlo todo, para ir a arrostrar los peligros y vicisitudes de una combatiente clandestina, acosada y perseguida constantemente, y después, compartir la dureza y hostilidad del medio serrano como una guerrillera sin exigir privilegios por su condición de mujer.

“La flor más autóctona de la Revolución», como la calificara Armando Hart en su despedida fúnebre, es en todos los sentidos,  una figura histórica insuperable, un paradigma desbordado de amor y lealtad a la Revolución.

Celia vive, vivirá eternamente en la memoria y alma generosa y agradecida de su pueblo como una luz en la Sierra.

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