Escrito por: Surysbel Diaz Castillo

Al caminar por la avenida Raúl Podio Saborit en el municipio costero Media Luna, la mirada se detiene ante la presencia de un inmueble de esquisita belleza arquitectónica, testigo fiel de los primeros pasos y sonrisas de la eterna combatiente medialunera: Celia Sánchez Manduley.

Por estos días,  el pueblo siente las huellas que deja la ausencia y la melancolía, y es que la triste noticia que marcó la mañana de aquel 11 de enero de 1980 se acerca. A 43 años de su partida física,  aún nos  parece verla construyendo, reparando, rectificando, trabajando infatigablemente en las diversas y concretas tareas, preocuparse en los detalles de numerosas obras de beneficio social o colectivo.

Se recuerda con su finísimo sentido de lo hermoso, en su profundo sentimiento patrio, en la exaltación de las más auténticas formas cubanas. 

La guerrillera de las montañas de Oriente, la de las vicisitudes de la Sierra, la trabajadora abnegada, revive en su pueblo, en  las maneras simples y sencillas de vivir y trabajar cada día, en la fortaleza y resistencia con que se defiende la continuidad histórica de la Revolución Cubana.

Ella, nos acompaña siempre con su mochila y fusil al hombro, con su carácter firme y dulce como el néctar de las flores.

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