Escrito por: Delio G. Orozco González.

Fidel Alejandro, el hijo del gallego Ángel Castro y la pinareña Lina Ruz, es quizás, al día de hoy, el cubano que más pueblos y ciudades de Cuba ha conocido; y ello por dos razones básicas: detentó durante 47 años el gobierno de la isla y, desde esa posición, desarrolló una activa y peculiar forma gubernativa consistente en proponer ideas y verificar por sí mismo la implementación de las mismas. Tal vez de su padre, impenitente y obstinado como casi todos los españoles, aprendió aquello de que el ojo del amo engorda el caballo; por eso, le gustaba estar en el lugar de los hechos, para que nadie le contara… o lo engañara.

Apenas tenía sombra en los bigotes y era conocido públicamente solo en el ámbito universitario habanero, cuando vino por primera vez a Manzanillo. A los 21 años de edad y acompañado de Leonel Sotto, llegó a la ciudad el 1ro. de noviembre de 1947 a pedir prestado el bronce épico de Demajagua. De esa ocasión queda una foto premonitoria: aún en el tren, con la campana a su lado, sostiene en la mano derecha el badajo que, al chocar contra las paredes del címbalo, había llamado a redención a los cubanos en 1868. Sería esta la primera de 27 visitas documentadas por la prensa; las 26 restantes ocurrirían después de 1959.

En horas de la madrugada del 4 de febrero de 1959 llega por segunda vez a Manzanillo, sube a la tribuna y pronuncia su primer discurso, dice: “[…] con la Revolución, Cuba entera debe estar agradecida de Manzanillo porque de Manzanillo salieron los primeros dineros para la Revolución, los primeros víveres, las primeras hamacas, los primeros zapatos, las primeras frazadas, las primeras medicinas y los primeros voluntarios…” En este mismo año regresa cuatro veces más con el objeto de chequear proyectos de la revolución, especialmente la construcción de la Ciudad Pesquera.

Al año siguiente; o sea, 1960, la ciudad lo ve llegar en seis ocasiones, en dos de ellas visita el astillero Andrés Luján Vázquez y la producción de los barcos “Sigma”, los primeros que produjo la fábrica de navíos. El 1ro. de diciembre de 1960 despide el duelo de Piti Fajardo en el cementerio local; casi en los momentos finales de su peroración apunta: “El compañero Fajardo cumplió su deber. Lo cumplió en la guerra, como médico y como soldado; lo cumplió en la paz, y en el corazón de los primeros quinientos niños de la Ciudad Escolar el nombre de Fajardo será siempre recordado con cariño. Lo cumplió como médico, como maestro y como soldado. Y el médico y el maestro cayeron al caer el soldado.”

Durante la década de 1960 vendría Fidel Castro dos veces más a Manzanillo, una en 1965 para proyectar centros lecheros como el de San Francisco, con plantas anexas de queso y mantequilla así como una pasteurizadora y la última, en 1968, resultó sin duda alguna simbólica. El 10 de octubre en Demajagua -al cumplirse el centenario del inicio de la Guerra de Independencia-, inaugura el Parque Nacional en el otrora ingenio azucarero propiedad del Padre de la Patria, sueño largamente acariciado por los manzanilleros, y elabora la teoría de la continuidad de la revolución cubana al señalar que esta era una sola, la que había iniciado Carlos Manuel de Céspedes en 1868 y que en ese momento llevaba adelante el pueblo de Cuba. 

La década de 1970 ve llegar al líder de la Revolución Cubana a Manzanillo en el 73, 75, 76 y 77. En estas ocasiones acude al Plan Viandero de Manzanillo; a la construcción de la carretera que conduce a Cayo Espino y en 1975 visita los terrenos de Faxas donde se construirá la Fábrica de Tubos para Riego por Aspersión, e indica la construcción de otras industrias, como la de acumuladores, caramelos e hielo.

Recorre otras obras como la Escuela Formadora de Maestros y un hospital. En diálogo con dirigentes locales deja indicaciones para la construcción de la circunvalación de Manzanillo, el aeropuerto «Sierra Maestra» y la carretera «Manzanillo – La Sal – Miradero». En 1976 llega nuevamente hasta Demajagua para dejar constituidas oficialmente las cinco provincias orientales. En el discurso plantea que Oriente no se dividió; sino, que se multiplicó. En esta ocasión recorre las obras que se construyen como la Fábrica de Tubos para Riego por Aspersión, la de acumuladores y caramelos; la remodelación del estadio de pelota y la inauguración de la Avenida Camilo Cienfuegos, la cual circunvala la ciudad.

El chequeo y conclusión de estas obras lo traerá a esta región en varias ocasiones más; tanto es así, que al año siguiente, el 28 de julio de 1977, deja inaugurada, con un discurso, la Fábrica de Tubos de Riego por Aspersión “José Luis Tassende de las Muñecas” y en el cual, además de señalar que “[…] seguirá cambiando la fisionomía de esta provincia, […]”, no deja de reconocer lo que falta por hacer; pues, “Cuando uno viene por aire y ve a Manzanillo, comprende que parece una gran aldea”.

El regreso a Manzanillo durante los años 80 estaría marcado por la atención a los problemas de la salud pública; de hecho, el 11 de enero de 1981 inaugura el Hospital Clínico Quirúrgico “Celia Sánchez Manduley” y termina señalando: “Nos satisface la presencia aquí de todo Manzanillo, la muestra de espíritu de lucha y decisión que han dado ustedes hoy, y el homenaje tan hermoso que han tributado con la inauguración de este hospital a la compañera Celia Sánchez, que es también un homenaje a otros ilustres hijos de Manzanillo, como aquellos médicos que lucharon junto a nosotros en las montañas, y que ya no se encuentran entre nosotros, Piti Fajardo y René Vallejo”.

El hospital le llamaría poderosamente la atención; quizás de esa época es la elaboración de la idea de tratar de convertir a Cuba en «Potencia Médica»; por ello, el 19 de julio de ese mismo año vuelve a visitar el hospital y cuando regresa a la urbe en 1986, la primera visita es a la Facultad de Ciencias Médicas, el 18 de diciembre; al otro día inaugura el Centro de Desove y Cría de Camarones. 

A partir de aquí las visitas se espaciarían notablemente. Vuelve a la ciudad en 1992, después de hacer un recorrido por Pilón y Niquero para evaluar los daños producidos por un sismo. Una década después, el 28 de  marzo de 2002, en el marco de la Batalla de Ideas, inaugura la desaparecida Academia de Artes Plásticas Carlos Enríquez y con un discurso en la Plaza Celia Sánchez, el Curso de Superación Integral para Jóvenes.

El 30 de marzo, al partir hacia la Habana y en el aeropuerto Sierra Maestra, anuncia la construcción del acueducto de Manzanillo y la reparación de la carretera Yara-Manzanillo. Sería esta la última ocasión en que el hijo de Ángel y Lina estuviera por sí mismo en este segmento de la Cuba Profunda. Sin embargo, otros lo han traído; de hecho, en más de una ocasión y en diferentes formas ya ha estado aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.