El niño que dibuja con los pies.

Por Osviel Castro Medel.

Tiene una historia repleta de hechos increíbles. Se llama Yordenis Rosales Reyna, un adolescente de 13 años que vive en Buey Arriba y padece de artogriposis múltiple congénita, una enfermedad que le ha inutilizado las manos.

Sin embargo, él no ha cejado en el empeño de crecer espiritualmente y hoy es un artista de la plástica en potencia. Hace maravillosos dibujos ¡con los pies!, algo que provoca asombros más allá de este poblado de la precordillera de la Sierra Maestra.

“A los pocos meses de nacido tuvo que ser enyesado. Después que le  retiraron el yeso, antes de que cumpliera el año, comenzó tomándose un biberón con sus extremidades inferiores, luego desarrolló otras habilidades como cepillarse la boca, picar un pan, comer y otras”, cuenta su madre, Arisneisis Reyna.

“Logró esribir tempranamente, luego vinieron los dibujos, que nos dejaron a todos boquiabiertos. Sus pies se han adaptado, son sus manos”, relata ella.

Yordenis, a veces tímido ante la preguntas, expresa que  encontró en el arte una manera de sentirse bien mental y físicamente. Y que disfruta  reflejar  en sus obras paisajes, frutas, flores o animales.

“Es un niño sorprendente.  Hace más de un año que empecé a impartirle talleres de creación y me he quedado maravillada con todo lo que aprende. Ha incursionado ya en varias técnicas como el dibujo con grafito, la pintura y otras relacionadas con el empleo del reciclaje”, comenta Yelenis Medina, su instructora de arte, quien tiene 39 años y una amplia trayectoria profesional.

Con la ayuda de ella, Yordenis logró montar una exposición personal, titulada Son los sueños todavía, que estuvo en las afueras del palacio de pioneros de Buey Arriba y causó la admiración del público.

“Tengo una relación especial con él.  En ocasiones se cohíbe o se pone nervioso, algo que es propio de su personalidad y que debo entender. Yo lo  quiero mucho”, dice Yelenis, quien suma en su currículo misiones internacionalistas en Venezuela, en los años 2008 y 2015.

Ella agrega que este apego al arte ha servido para inducirlo a la lectura, una de las acciones que él considera “complicadas”. Y que haber trabajado con Yordenis le ha aportado mucho para ser creativa y tener más paciencia.

Por su parte, Yeleinys Acosta Suárez, su profesora guía en la secundaria básica Zenén Mariño,  añade más páginas a esta hermosa novela real, pues relata que el niño recibe cada día clases en su propia casa, gracias a la rotación de ocho profesores de séptimo grado, incluyendo su profesora de artes plásticas, Mariselis Guevara.

«Entre clases he jugado bolas y empinado cometas con él. Nos hemos contado historias y chistes. Con él, el tiempo se hace corto», reconoce la profesora guía, quien tiene 36 años.

Por su parte, Arisneisis, la mamá, explica emocionada que  instituciones estatales construyeron una casa sencilla para que Yordenis, su hermana y los dos padres tuvieran mejores condiciones de vida. Para que este niño sorprendente siga pintado el amor y la ternura no solo con pinceles.

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