Benny Moré, ¡qué bueno toca usted!

Incursionar en la vida de Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez (Benny), presupone  mucho corazón para disfrutar su cubania, junto a la carga de valores éticos y morales particularizados en el pentagrama  más favorito de todos los tiempos.

Hoy retomamos su impronta, 102 años después de su nacimiento,  a través de Mario Escalona Delgado, promotor líder del proyecto socio-cultural Benny Moré, de Manzanillo, quien propició el acceso  telefónico hasta el habanero hogar de Celso Gómez Suárez, saxofón tenor y uno de los dos fundadores vivos de la Banda Gigante.

¿Cómo conoció al Bárbaro del ritmo?

-En el año 1950, tocaba en México con la banda de Mariano Mercerón y como Benny era su amigo, establecimos amistad: era un moreno alto y flaco, de fino bigote y hablar campechano, cuyos tirantes le sujetaban el pantalón, esa fue la primera imagen.

“Por incomprensiones artísticas abandonó la orquesta , viajó a La Habana y en 1952  fui yo quien regresó a Cuba, supe que él estaba con Bebo Valdés en la RHC Cadena Azul, le hablé y volvimos a trabajar juntos, lo disfrutaba mucho, a  veces ponía sus  grabaciones y con ellas hacia dúos, era todo un espectáculo”.

¿Qué le recuerda A la Bahía de Manzanillo?

-Fue uno de los tantos éxitos que tuvo el Benny , composición musical del bayamés Ramón Cabrera, era yo quien  hacía los arreglos musicales de la agrupación. ¡Imagínate!

“Mucho antes visité la ciudad con Pancho Portuondo y sus muchachos pimienta, que antes perteneció a Mercerón.

“Tengo 92 años de edad, pero aún conservo gratos recuerdos de ese lugar de hermosa glorieta, allí conocí algunos músicos que ampliaron mis amistades”.

¿Y el Benny?

-Desde el punto de vista musical fue un genio, tremendo artista sin formación  académica, en cierta ocasión, mientras  grababa algunos números con el mexicano Pedro Vargas, éste le mostró ciertas notas musicales en papel pautado para hacer las voces. Benny lo miró sonriente y dijo:

-Perdone, Maestro, pero de esas letricas no entiendo nada… comience usted, que yo lo sigo.

“Tenía un oído privilegiado, jamás pasó  inadvertida una nota falsa, cuando  movía la cabeza, se agarraba la oreja o cerraba un ojo, sabíamos que algo ocurría, se viraba para el director musical y le decía:

-Revisa que algo anda mal.

“Al comienzo de la banda, el dinero de las presentaciones lo repartía en igualdad de condiciones, fuimos nosotros quienes le impusimos que debía cobrar el doble por su jerarquía, sin embargo, los miles de pesos ganados, se les iban en dádivas, ayudaba económicamente a muchas personas”.

¿Anécdotas?

-Muchísimas, recuerdo a un joven que llegó a Radio Progreso al concluir las transmisiones de la orquesta, se le acercó y enseñándole una receta médica precisó:

-Benny, necesito me facilite dos o tres pesos para comprar este medicamento de mi niña enferma-Y sin pensarlo mucho le extendió cien pesos.

El muchacho al ver tan noble gesto le expresó:

-Aclaro que en lo personal, no estoy pidiendo dinero, sólo para el medicamento, tome el resto.

Benny se le acercó más y poniendo la mano sobre el hombro indicó:

-Está bien, cómprale la medicina a tu niña y, con lo demás, le llevas un kake, helado, golosinas y comida, seguro la necesitas, dile que fue un regalo del Benny”.

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