José Martí la originalidad en el arte. Su contenido, significación y trascendencia.
Por Lic. Marielis Lázara Antúnez Ortiz
Cuando se aborda la vida y obra de José Martí, no puede desconocerse su infinito conocimiento y admiración por la inmensa obra cultural de la humanidad, de lo cual hay innumerables referencias en sus escritos. Así, se aprecian en sus reflexiones los profundos conceptos culturales que matizan el sentido crítico de su asunción de lo mejor creado en el mundo en su época.
Elementos como estos se evidencian en la crónica: “Exhibición de cuadros americanos.-Bosquejo del arte en los Estados Unidos.-Recuerdos del arte en México.-Los tipos del arte americano”, de José Martí; recogida en el libro José Martí la originalidad en el arte, de Asael Moya Méndez. Este constituye muestra del deseo y la necesidad que mantuvo el Héroe Nacional de crear en el campo de la plástica. Una aspiración que se ratifica a su paso por la célebre Academia de San Alejandro como alumno de la clase de Dibujo Elemental en el año 1867.
En el ensayo señalado Martí hace una crítica de los artistas americanos, afirmando que no crean inspirados en su naturaleza, por lo que no traen su nota propia al arte. Expresa además la falta de originalidad de las obras, lo que propicia la pérdida de valor de éstas ante las características del arte universal. Aboga porque el arte sea fiel expresión de las tradiciones típicas de cada nación y que cada una de sus manifestaciones refleje las condiciones de las diversas esferas sociales y el nivel de desarrollo en el que se desenvuelven.
Al mismo tiempo Martí reseña como en la mayoría de sus escritos la presencia de la mujer, exponiendo varios elementos que a su juicio dificultaban su participación y protagonismo en este tipo de manifestación artística en comparación con el sexo masculino.
Sin embargo, añade que esa falta de condiciones la convierten en una mujer original en cuanto espíritu. De igual manera manifiesta como la mujer americana de esos tiempos sufría las continuas influencias extranjeras en una sociedad que no alcanzaba a dignificarla ni a reconocerla.
En cuanto a la labor de los pintores mexicanos señala dentro del ensayo que se nota en las obras que no ceden a las de ningún pintor moderno. Si bien los estima mayoritariamente, no deja de decir que algunos, como José Salomé Pina, Juan Cordero, Ramón Sagredo, Santiago Rebull o Joaquín Ramírez, aunque siguieron muy de cerca a su maestro, el español Pelegrín Clavé, ya mostraban un apego a lo americano muy evidente, una fuerza y originalidad notables que rindió frutos en cuadros y en sus discípulos, los jóvenes pintores.
Es capaz, por tanto, de apreciar el significado que alcanza el proceso de la creación para el ser humano, como condición de su existencia y realización. Añade algunas características visualizadas en la obra de Ocaranza fundamentalmente, destacando el empleo de asuntos modernos, elegantes, simbólicos y hasta terribles en algunos casos. Desde su acercamiento de lo creado y con respecto al desarrollo de la cultura universal, emite criterios que nacen del conocimiento de la extraordinaria creación americana.
Martí, que fue un inteligente cronista de su tiempo, encontró muy deficiente la educación estética de los pueblos de México y Estados Unidos, sin explicar la de los otros países de la región. Este hecho afectaba directamente al desarrollo del arte de la pintura. En Estados Unidos, obligaba al pintor a reproducir las mismas temáticas y en México, debido a la falta de educación artística arriesgaba el futuro de la propia pintura.
La mirada extrañada del latinoamericano termina haciendo un paralelo entre lo que se produce en pintura al norte y al sur del Río Bravo, para concluir haciendo un balance favorable a la pintura mexicana, que tan bien conoció durante su estancia en ese país.
Martí produce en torno a su obra páginas de gran expresividad poética, con lo que la creación pictórica se convierte en motivo generador de un nuevo acto creativo, de valor intrínseco a través de la literatura. Basaba su crítica en la impresión de la obra sobre los sentidos y el método. De esta forma establecía comparaciones entre artistas, entre piezas; construía preguntas retóricas para enfatizar las ideas, a modo de coloquio; describía imágenes para que el lector las viviese.