Guisa: el enigma del poblamiento aborigen

Por MSc. José Manuel Yero Masdeu

Las investigaciones arqueológicas en la provincia de Granma recibieron un impulso importante durante los años finales de la década de los noventa del pasado siglo y primeros años del actual. El territorio ha pasado de 29 sitios arqueológicos aborígenes reportados antes de la fecha mencionada, a 187 en el año 2002 y en la actualidad la cifra asciende a 200, aun cuando extensas áreas no han sido investigadas con estos fines.

Ha resultado una preocupación recurrente en las investigaciones de este campo, la ausencia de reportes de residuarios en el municipio de Guisa, territorio que abarca unos 596 Km², en la precordillera y cordillera de la Sierra Maestra, principal macizo montañoso del país. Esta área se caracteriza por abundantes cursos de aguas superficiales y una extensa zona cársica. En sus proximidades se reportan sitios tanto de las etapas Preagroalfarera como de la Agroalfarera.

La parte del territorio con un paisaje cársico ha sido objeto de numerosas expediciones espeleológicas y resulta significativo que estas no hayan reportado la presencia de residuarios. Es válido destacar que si bien el objetivo de estas expediciones no haya sido la arqueología, con regularidad se producen hallazgos de residuarios.

Otro elemento a tomar en consideración son algunas referencias históricas del siglo XVIII, que hacen alusión a la presencia aborigen en Guisa, donde solo se ha reportado la presencia de un sitio arqueológico de la etapa Preagroalfarera, en la zona conocida como Manacal-La Olla, a una altura de 380 m sobre el nivel medio del mar y de forma aislada de otros residuarios.

Sin embargo durante la visita del Obispo Morrell de Santa Cruz a Bayamo él relata “que suponen algunos, que este nombre era el Gentilismo del Cacique”, y que existían tres pueblos Macaca y Guisa y un tercero que no se nombra y que ocupaba el lugar donde se ubica la Villa. Hoy asumimos que este último debió ser Bayamo. Pudiera considerarse que la información brindada por el Obispo parte de la suposición, a falta de otra información más precisa. No obstante, es obvia la existencia de un poblado aborigen denominado Guisa y del cual no tenemos evidencias arqueológicas.

En el propio texto se explica “Aseguran que el Albergue de sus moradores eran unas Cuevas subterráneas que se extienden hasta un cuarto de legua y terminan en el Río Mogote”, comenta además que en ellas se hallan  “utensilios y alhajas”.  

De estas dos menciones sobre la existencia de población aborigen en Guisa no contamos con información de primera mano, lo cual el Obispo precisa con su expresión “que suponen algunos”, aunque es lógico pensar que existió una población aborigen significativa en el área.

Las investigaciones arqueológicas solo han podido localizar en el municipio  un residuario nombrado  Manacal-La Olla en la porción oeste y al este, en territorio del municipio de Jiguaní, el sitio Charco Redondo ambos de la etapa Preagroalfarera. También se han ubicado cuatro áreas de interés arqueológico. Ellas son: Santa Bárbara, Corralillo Arriba, Palma del Perro y La Aplastada, que son zonas donde con frecuencia se realizan hallazgos de piezas arqueológicas, pero no de sitios arqueológicos.

Todo lo antes expuesto corrobora la existencia de un enigma sobre el poblamiento aborigen de Guisa, que solo trabajos sistemáticos de investigaciones arqueológicas e históricas podrán esclarecer.

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