Traaaaigo lo que quieeeeres

Por Diana Iglesias Aguilar

Si hay algo que extraño en este año de pandemia es a los ruidosos amaneceres del barrio, donde el sonido de las carretillas y las voces de hombres y mujeres nos acercan el pan, frutas, vegetales, especias y otros muchos productos, anunciados en muchos casos con gracia, musicalidad y ritmo que invitan a la compra.

Tamaaaaaleeesss, yuuucaaa vecina, práaaaaanngana, chupa chupa criollo!!! ! Caliente, el paaaan! ! Diiiiimeeee! ( código para anunciar dulces finos) Marinaaa ( harina de maiz sancochado) son algunos de los ausentes por estos dias. Y es otra de las mellas que el covid 19 y las limitaciones de movimiento que implica su control, provocan en la cultura, la de disminuir la cantidad y frecuencia de pregoneros y pregones, valiosa expresión de la cultura popular oral que implica humor, picardía, musicalidad, creatividad, que peligra de perderse por su característica de ser efímera.

Aunque en las grandes ciudades la expansión de servicios e instituciones, edificaciones y sistemas de comunicación más distantes del cara a cara, el pregón es una rara avis, los pueblos y cuidades más pequeñas en Cuba aún conservan esta manifestación cultural como una tradición que resiste el tiempo y los competidores como los grupos de whassap por donde últimamente se produce una intensa actividad comercial.

A Cuba llega el pregón con la conquista y el crecimiento de las villas, pues es el pregonero un personaje oficial que divulga los edictos y leyes del gobierno. Así también es común su presencia en los Virreinatos hispanos extendidos por América, donde el pregonero tuvo además el apellido judicial pues acompañaban a los reos haciendo conocer el delito y el castigo. Aunque se asegura que tiene orígenes en otras tierras y culturas tan antigua como la greca y la romana, y fundamentalmente en los países con costas al Mediterráneo.

No es hasta finales del siglo XIX y principios del XX llega el auge de los pregoneros en la Mayor de las Antillas, con el incremento del arribo de variedades de productos que era necesario dar a conocer y vender con celeridad.Un detalle que legitima la condición de valor cultural de los pregones, es que han sido pie para que innumerables compositores y músicos de la calidad de Rosendo Ruiz ( Se va el dulcerito), Eliseo Grenet ( Rica Pulpa) y Ernesto Lecuona (El Frutero), entre otros tantos que hayan escrito canciones, algunas se han convertido en importantes piezas del son, la guaracha, mambos, chachachás y otros ritmos.

El tema “El manisero”(1927) es un vivo ejemplo quizá entre los más populares, acreditado a la autoría de Moisés Simons, su autor en realidad fue un anónimo vendedor habanero de cacahuates. Popularizado en la voz de la gran cantante Rita Montaner y la voz de manguero ( como él mismo decía) de Bola de Nieve, músico y pianista natural de Guanabacoa en La Habana que estremecieron escenarios en México y su ciudad natal.

Otro de los ejemplos más relevantes del pregón en la cancionística cubana viene de Santiago de Cuba, ciudad con tradición de pregoneros, con la composición de Félix B. Caignet, Frutas del Caney, inspirada en un carretillero que proponía mangos. También se dice que el célebre compositor alemán Georg Friedrich Händel (1685 – 1759), que se nacionalizó británico, utilizó pregones en alguna que otra aria de sus óperas y para el escritor cubano Nicolás Guillén, Poeta Nacional, pregonar era un arte no apto para todos, y decía que quien lo practicara debía tener buena voz, cadencia y una presencia decente, además de cierta actitud teatral.

Mientras que el escritor Alejo Carpentier recordaba que los pregones en París tenían una entonación musical parecida a un himno cristiano.Y no quedan fuera los más contemporáneos músicos de beber de esa tradición pregonera: en la provincia Granma la Orquesta Original de Manzanillo hizo sones de los tamalitos que vende Olga, y del pregón de Orestes Torres vendedor de camarones en el litoral del Golfo de Guacanayabo.

El Maestro Wilfredo (Pachy) Naranjo Premio Nacional de Música, también inmortalizó en un tema la historia cotidiana de Pao, alias de Paulino, un personaje recordado popular y querido en Manzanillo, invidente que recorría la ciudad marítima pregonando con filarmónica los dulces tradicionales de la región.

También con el trovador William Vivanco con el tema “Pa que enamore”, muy popular más conocido como “Azucenas, girasoles” y el grupo de reguetón cubano Los Cuatro, que usan como estribillo uno de los pregones de más reciente surgimiento:¡Se compra cualquier pedacito de oro!Los pregones animan, dan color y llenan las mañanas y tardes de nuestras calles, dan vida y emoción, a la vez que traen productos tan variados como comestibles, aseo y muchos otros de innegable utilidad a las familias. Será una de las manifestaciones de la cultura popular tradicional oral a los que tenemos que prestarle atención para evitar su disolución y pérdida en estos tiempos de pandemia que amenazan a la salud y también a la cultura.

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