La juventud encontrada

Por Diana Iglesias Aguilar

Ellas son parte de esos miles (pueden llegar a millones) de muchachos y muchachas que están ahora mismo entre los 15 y 35 años exhibiendo ese maravilloso atributo que se llama juventud, sinónimo (en desuso) de inexperiencia o sin rumbo.

Son cubanas, para más señas bayamesas, estudian y aunque no tienen aún como necesidad trabajar como medio de sustento personal, pues en Cuba la familia asume las necesidades de sus hijos por tiempo indefinido; ellas no dudaron (como otros miles) decir sí ante el llamado a ofrecer sus servicios de manera altruista, anónima, así como quién cumple con el deber que le corresponde, en este caso el deber escolar que también es un deber social.

Para los que mueven de un lado a otro la cabeza ante cualquier disparate dicho o hecho por este grupo etáreo, habría que detenerse también en estas jóvenes, que es la historia cotidiana, actual, visible de otros muchos, que aunque pueden errar, como hemos hecho todos los que por ahí pasamos, están encontrándose con sus yo, herederos de tradiciones de lucha, de batallas, de renacimientos ante adversidades.

Paso por los límites del Bayamo detenido y los veo, al sol, de pie, en función de resguardar un pueblo, cuando quizá no son conscientes de lo mucho que significa el rol que juegan: vital, clave para la salvación de la sociedad, al hacer cumplir disposiciones sanitarias y gubernamentales. Son jóvenes sí, y no están perdidas.

Están encontradas con su verdad: la de pelear para defender a Cuba hasta de nuestros propios yerros, la de cumplir con un deber al que nadie obliga y se va por voluntad; esa verdad cimentada en sólidos valores que usted y yo sabemos se cultivan en la fertilidad del suelo cubano. Addalis María Belet García y Sabrina Gloria Govea Álvarez son estudiantes de tercer año de la carrera de Comunicación social en la Universidad de Oriente.

Cuidan por más de una semana las bocacalles del reparto San Juan en Bayamo, donde hay limitación de movimiento por el incremento de personas infectadas con el sars-cov-2. Desde antes de la 1 pm y hasta después que el sol se pone, de pie, día a día, desafían el calor, el cansancio, algún que otro pichón de indisciplinado y por fortuna encuentran el apoyo de vecinos.

Con decisión y naturalidad, responden resueltas: Addali: “Me uni a esta bella tarea primeramente por el llamado que hizo la Rectora de la Universidad de Granma a todos los jóvenes universitarios a colaborar en la lucha contra la covid y además para aportar mi granito de arena en esta lucha”. Mientras que Sabrina dice: “Dimos el si a colaborar en esta tarea como apoyo a nuestra Revolución y a nuestro pueblo que momentos difíciles está pasando a causa de la covid 19” Ellas están conscientes de su responsabilidad, saben que no es juego decir que No con energías y determinación si alguien pretende violar lo orientado por el Consejo de Defensa Provincial en Granma.

Otras tareas cumplen muchos otros jóvenes: auxiliando a adultos mayores, apoyando en zonas rojas y otras zonas en centros de aislamientos, produciendo alimentos, o garantizando algún proceso que mantenga la vitalidad de la economía y la sociedad, también en los equipos de comunicación donde se gestan las campañas de bien público para educar e informar, y así preservar la salud del pueblo. Es la juventud cubana, no es la excepción, ellas son las reglas, representan mayoría, son futuro tallado en presente, ejemplo de que la juventud se encontró así misma y surca su Patria con hidalguía.

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