La crítica artístico – literaria o por dónde le entra el agua al coco.

Por MSc. Juventina Soler Palomino.

Titular de esta manera mi trabajo, por supuesto, con toda intención, indica que  este es un campo muy subjetivo y en el que nadie se pone de acuerdo nunca; y  es lo que me gusta de la crítica, los (las) críticos y los contenidos a criticar. Para quienes son investigadores literarios o culturales, para ampliar el término, se ha hecho muy difícil la crítica como ejercicio del criterio especializado o empírico; los propios contextos complejizan la actividad realizada por no muchas personas con éxitos. Cuando en el Centro de Superación para la Cultura nos reunimos y a solicitud de nuestro director David Tamayo, el profesor Luis Carlos Suárez estuvo de acuerdo en organizar un curso para introducir las generalidades de la crítica a los (las) especialistas del sector de la Cultura, comenzaríamos en Bayamo y luego lo llevaríamos a los otros  municipios de la provincia me sentí optimista.

El pedido viene, según creo, por la falta de críticos y de la crítica que dicho así, parece que es una misma línea de pensamiento, pero no y es lo primero que el profe Luis Carlos me dice cuando me invita a ser parte de su curso. Acepté porque por más de 10 años ese fue mi universo investigativo con publicaciones incluidas y no pocos enemigos y enemigas ganados que después se revirtió en una desmedida crítica hacia mi obra, esos son uno de los resultados de ejercer la crítica artística y literaria.

Pero consecuencias aparte, disfruté y disfruto mucho investigar y luego escribir crítica como resultado de esa investigación. Elemento este que destaco como condición inviolable para ejercer el ejercicio del criterio y así se lo hago saber a las personas que asisten al curso. Como el coco tiene agua y todavía no se sabe por dónde le entra, entonces, lo primero es investigar el contexto en el cual se realiza o se quiere realizar la crítica, sin olvidar que este debe  ser  un ejercicio legitimador en todo momento.

Como parte de la bibliografía utilizada en el curso y para provocar el debate seleccioné dos libros, que para mí son importantes  en la visión de la crítica literaria debidamente contextualizada. Ella escribía poscrítica, de Margarita Mateo Palmer (Editorial Letras Cubanas, 2005) y La crítica literaria cubana entre el fuego de dos siglos, texto compilado por José Antonio Michelena (Ediciones Matanzas, 2010). Cuando seleccioné estos libros lo hice teniendo en cuenta que son personas, las que recibirán el curso, que no ejercen la crítica y que a través de  ejemplos,  contextualizarán mejor hacia dónde tienen que encaminar su investigación, que luego se hará escritura.

El primer libro,  Ella escribía poscrítica, ya lo indica su título, es utilizar los elementos del posmodernismo anclados en el período de la posmodernidad latinoamericana para colocar a cierta parte de la literatura cubana del período que escoge la escritora, auxiliada, claro está, por el instrumental compositivo de esta etapa; Palmer escoge varios modus, entre ellos, el epistolario y hace un juego de opinión, en el segmento titulado PostEpístola ad editorem o lo que se quedó se quedó,  caracteriza la labor de la supuesta crítico en su lucha por escribir y editar su libro, y a través de este juego narrativo personal contextualiza su época y sus actividades: “ Dices que esta semana debe estar mi libro [hace referencia al editor] en la editorial, y yo entre apagones, calificaciones de exámenes de Periodismo e Historia del Arte, colas para comprar la goma de bicicleta (…) cocinaderas de madrugada por la falta de gas, más mis doce horas de docencia semanales, amén de otros reclamos domésticos que no es preciso detallar…”. Margarita Mateo legitima literatura y prácticas culturales  propias de los años 90 y que luego serían determinantes en la cultura de la isla.

El segundo texto, La crítica literaria cubana entre el fuego de dos siglos, Michelena entrevista a varios escritores e investigadores, que ejercen como críticos literarios en dos momentos; el primero, entre los años 1991 y 1992; el segundo, quince años después, o sea, cerrando el siglo XX y abriendo el XXI. Escritores como Reinaldo González, Enrique Saínz, Virgilio López Lemus, Leonardo Padura, Emmanuel Tornés, Eduardo Heras León, entre otros. Coinciden en el arduo camino que recorre la literatura cubana y la falta de críticos y criterios consensuados dentro del campo literario cubano. Este texto familiariza a los (las) alumnos (as) con los contextos no solo epocales, sino con las prácticas literarias y sus características que pasan o se detienen de un siglo a otro.

El curso “Introducción a la crítica artístico – literaria” es una acción docente  que intentamos, a mediano plazo, dé sus frutos de apreciación de los productos artísticos y literarios y con un poco más de tiempo, lograr un ejercicio del criterio en algunos especialistas, porque se necesita una formación, al menos primaria, para poder ejercer la crítica. Desde la docencia podemos preparar a los futuros especialistas aunque no nos pongamos de acuerdo, que en ocasiones, es muy saludable, para ampliar el terreno de la cultura con varias visiones de un  mismo fenómeno, pues seguro aparecerán varías teorías y criterios de por dónde le puede entrar el agua al coco.

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