Pintar y hacer el bien, esencia y motivo en Gloria

Por Diana Iglesias Aguilar

Ella pinta, en la galería Carlos Enríquez de su Manzanillo natal hay una exposición que da fe de su sensibilidad artística, de su riquísimo mundo interior y de su capacidad para contar a través del acrílico sobre lienzo.

Contar historias, comunes o personales, reflejar la riqueza paisajística de los campos cubanos, la relación de los seres humanos con la flora y la fauna, llamándonos sutilmente al cuidado y conservación como necesidad que articula nuestra propia existencia, es lo que pretende la Doctora en Medicina Gloria Fabra.

Si, Doctora en Medicina, también especialista en Medicina Interna en pleno ejercicio de su profesión en el Policlínico #2 de la ciudad del Golfo de Guacanayabo. Antes de decidirse por aliviar los males del cuerpo ajeno, alimentó su espíritu creativo con estudios de dibujo en la Escuela Elemental de Artes Plasticas Carlos Enriquez, y de allí en 1991, año de la última graduación.

Si bien durante la carrera paticipa en las actividades de extension universitaria de la facultad, en el taller literario donde obtuvo dos menciones en el concurso de poesia en homenaje a Celia Sanchez, sigue firme por las ciencias médicas, matizando las madrugadas de estudio riguroso con sueños hechos algún día en plumilla o acrílico sobre lienzo al más hermoso estilo naif.

La vida la recomoensó en el camino, como estudiante de medicina fue al festival de artistas aficionados de la FEU, donde obtiene el primer lugar provincial por artes plásticas,en el año 2000 y luego en el festival nacional de artistas aficionados ese año.Sobreviene un tiempo largo sin pintar, absorvida entre estetóscopos y auscultamientos, recetas y consultas en el servicio social en la Sierra, luego la especialidad en Medicina General, la misión en Guatemala, más adelante el inicio el proyecto Policlinico Universitario durante 2 años como docente y posteriormente la especialidad Medicina Interna pareciera que robaran toda la energía a la artista.

Sin embargo la semilla estaba ahi, pujando,esperando poder salir. A veces escribia cosas pero sin atreverse a mostrarlas. Gracias a Rolando Iser, pedagogo, artista y promotor cultural, le armó el bastidor y le regaló unos pinceles y ahi nacio El hada y el unicornio, que en realidad, imágenes hechas a plumilla casi 20 años atras, retomadas ahora en paleta cromática y desde entonces no ha parado de pintar.

Aunque es la primera exposición personal de Gloria, ha participado en muestras colectivas y ya proyecta la celebración de las tres décadas de vida artística de ella y sus colegas de la Carlos Enríquez entre los que se encuentra el pintor Amaury Palacio.

Gloria confiesa que volver a pintar y escribir ha sido algo liberador, que la ha llenado de felicidad, de ilusiones y planes. A veces se rie sola pues las ideas se empujan por salir y aunque reconoce el amor que siente por su profesion médica y el trabajo que realiza, está segura de que Dios la ha bendecido mucho y está en deuda con la humanidad.

Acrílico sobre lienzo, acuarela y el dibujo, técnica naif o plumilla, todo sirve a Gloria para aprender y experimentar, compartir con colegas y amigos que enriquecen con sus consejos y ensenanzas, a quiénes agradece poder mostrar su lado artístico, bien heterogéneo entre la pintura y la literatura, el que encuentra motivación en su maternal sensibilidad y la belleza de.las pequeñas cosas y los detalles menudos de la vida, en la sonrisa de sus hijas o en las edificaciones de su Manzanillo natal.

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