Educación estética y consumo cultural frente a los retos de la contemporaneidad: No podemos tapar el sol con un dedo. (Parte II)

Por Juventina Soler Palomino.

Otro elemento a tomar en cuenta es la llegada del llamado “paquete semanal” que en estos momentos es lo que marca el consumo estético y cultural de la población, casi de manera general, pero existen opciones que son utilizadas, aunque en menor medida.

 La incomodidad que la llegada del “paquete…”  causó entre los decisores culturales y los propios artistas es enorme, pero no podemos tapar el sol con un dedo, lo cierto es que ese dichoso paquete trae desde una telenovela de la peor factura hasta una serie histórica realizada con los códigos artísticos más refinados, por supuesto ya la pregunta está hecha ¿por qué el público joven y no tan joven consumen de manera ávida el “paquete semanal y las opciones no siempre adecuadas que vienen en él?

Para mí la respuesta está muy clara, y es mi opinión que puede no ser la de otros: hemos descuidado  la educación estética desde la niñez, no hemos sido capaces como maestros o instructores de dar las herramientas necesarias para que los niños y jóvenes se acerquen a una expo de Artes Plásticas o a una puesta en escena que responda a la tendencia experimental y que, por supuesto, tenga que decodificar esa realidad que le dan simbólicamente.

Tampoco se han realizado estudios de consumo y de públicos lo suficientes para  que den el verdadero criterio de la población según la edad y competencia cultural y realizar el producto cultural según los deseos e intereses de la población, nos hemos quedado en estudios de audiencias tanto radial como televisivas que no definen el consumo estético por factores propios como los horarios, el formato, los temas… en fin, a través de una mirada totalmente epidérmica del consumo.

Por tanto, el público cubano, en su gran mayoría consume lo del paquete y lo que le llaga por terceras manos, pero casi siempre son los productos de más mediocre factura, los productos de un verdadero formato estético son los menos consumidos por la población, consecuencia directa del descuido de las políticas educacionales con respecto a la estética o la educación artística como componente integrador. 

Desafíos, innumerables; respuestas, esperemos esas respuestas porque la educación estética  y el consumo  cultural dependen de muchos factores, yo diría que podemos comenzar por el reediseño de las políticas culturales acorde con los tiempos epocales que corren en función de los estudios de consumo revertidos en las prácticas artísticas y educacionales.

¿Tapar el sol con un dedo? Eso no nos ayuda ni nos va a ayudar, el logro puede estar, en ser partes de esos procesos desde nuestras casas, escuelas e instituciones culturales y así no tendremos que ponernos las manos en los oídos para no escuchar palabras soeces en los reguetones, o apagar el televisor cuando haya una escena no apropiada en horarios  actos para el consumo infantil o juvenil, o que se vaya a una escuela a presentar un libro y ni los maestros ni los alumnos entiendan de lo que se habla, cuando simplemente estamos leyendo una (re)escritura del cuento “El gallo de bodas”. Entonces dejemos de tapar a nuestro astro rey y comencemos  a trabajar por la educación estética de toda la población cubana.

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