Promoción de la lectura más allá de las estandarizaciones

Por: Luis Carlos Suárez

Las estrategias de promoción de la lectura parecen no poder asir lo proclamado en el título de este artículo y sufren de una cierta impotencia en la conquista de sus objetivos. Las estandarizaciones de algunas campañas se estrellan frente a realidades de un evento que, a pesar de encontrarse insertado dentro de la dinámica social, es a su vez un acto individual, opcional y creativo que conlleva a un proceso dialógico, el cual alcanza propósitos superiores cuando logra activar prácticas más complejas.

Estas sitúan al lector como un creador que reinterpreta, llena vacíos, añade sedimentos sicológicos que pueden formar parte de su historia personal, agrega y dinamiza las claves de una competencia insertada en la reserva cultural de todo ser humano, actualizable en la práctica de la lectura.

También en el acto de leer, se establece una comunicación, una interrelación no solo con los contenidos intrínsecos de la obra misma, sino con aquellos elementos remitidos por ella, directa o indirectamente: estratos aparentemente fuera del texto, pero en cierta medida parte de él, no de su zona explícita y denotativa, sino de la que nos llega a través de las sugerencias y connotaciones ya presupuestas.

Hoy en día las estrategias promocionales deberían tener más en cuenta estas realidades para trascender las rutinarias recomendaciones e invitaciones a la lectura y los anuncios de sus ventajas. Se necesitan acciones que activen una profundización en las prácticas y las conviertan en estímulos promocionales; quizás los mejores porque nacen de ejercicios nutritivos e inspiradores. No basta con decir “lee”: es necesario enseñar a leer y ayudar a convertir este adiestramiento cultural en un acto creador.

Al decir de Paulo Freire: “La comprensión de un texto no es algo que se recibe de regalo, exige trabajo paciente de quien se siente problematizado por él”. El maestro brasileño. El profesor brasileño lo deja muy claro en su cita: la “problematización” no está referida solo a las trabas, a los obstáculos planteados por todo el texto; sino a las mismas interacciones, al diálogo consciente establecido con el mismo, aceptándolo o negándolo, o al ensanchar su diapasón remitiéndolo  a otros encuentros que muchas veces ni el mismo autor presupone; conectando al lector con estratos culturales insospechados, con un corpus no necesariamente literario.

Al asociar el personaje de Sofía en la novela de Alejo Carpentier El Siglo de las Luces con “sabiduría” y observara la protagonista en su accionar dentro de la obra, vemos que el nombre con el que se inscribe no es un simple dato, no es un acto festinado de nombramiento sino la evocación un contenido problematizador y estimulante.

Puede ser que, hurgando en un libro, la conexión sea con otras manifestaciones de la cultura y, en una entrada bidimensional, se nos amplíe la visión hacia otra tercera dimensión, en una saludable contaminación que vaya despertando estratos culturales de muy variado tipo.  De esta forma, una sola lectura puede abrirnos múltiples puertas, las cuales, antes cerradas, ahora se abren para iluminar en el interior de recintos inexplorados.

Quisiera ilustrarlo con un ejemplo: en el capítulo “El triunfo del emperador y las Saturnales a Woodstock, se refiere al hecho de que con la llegada de estas festividades se alteraban, de forma momentánea, las relaciones entre amos y esclavos: estos últimos tenían el derecho de “dar la vuelta a la tortilla”, es decir, criticar y decir “verdades incómodas” a sus amos a los cuales podían, inclusive, llegar a ser servidores de sus esclavos.

Llegado a este punto, me vino a la mente un filme considerado hoy un clásico del cine cubano: La última cena, de Tomás Gutiérrez Alea. En la película, el amo, quizás para lavar su conciencia, convoca a una cena donde él será el sirviente de sus esclavos. Estos no entienden su actitud, pero, achispados por el vino, empiezan a expresarse de una forma que pone en aprietos al amo.

En la obra se encuentran, además, alusiones bíblicas, algunas más explícitas, otras sugeridas. El encontrar, en el texto sobre las Saturnales, las referencias a una práctica de retiro de poder del amo que le da voz al esclavo, negada fuera de las festividades, me hizo establecer relaciones y meditar entre el libro, el filme recordado, las alusiones bíblicas, la antigüedad y hasta la historia de Roma. De aquí nació una invitación a revisar otros textos vinculados directa o indirectamente con el discurso provocador.

Y es que la lectura se practica dentro de un contexto cultural y solo cobra su verdadero sentido en los ámbitos de comunicación de una cultura. Toda interpretación textual implica un acto de semiosis y esta provoca inferencias que nacen de determinadas relaciones.

En más de una ocasión hemos anotado el término “estímulo”. Y es que la promoción de la lectura no debería pasar sin el reconocimiento de la imposibilidad de llegar al anhelado “hábito” sin estímulos previos que, en la medida de su perdurabilidad, hagan posible un contacto con el texto, permanente, nutritivo. Es necesario un “deslumbramiento” para hacer nacer de múltiples factores relacionados con intereses personales, una determinada competencia cultural, con gustos enraizados en el lector que puedan llegar a ser desplazados por la lectura, mejorándolos, enriqueciéndolos.

Todo encuentro permanente con la lectura entraña un acto de liberación espiritual, de comunicación, de contacto con lo eterno, con la generalidad, con el corpus cultural que nos lleva por encima de nuestra vida limitada, para acoger nociones trascendentes y humanizantes en la medida de su poder de inmiscuirnos en la esfera de lo humano, más allá del tiempo, más alláde un país, de un espacio localizable o impreciso, como en algunas obras de corte fantástico, donde nos desentendemos de cualquier noción verificable. Estas aperturas tendrán su confluencia en las corrientes de la literatura auténtica, mientas la pseudoliteratura anda por caminos que necesitarían de otros argumentos y de otras especificidades.

CITAS Y NOTAS

1 Paulo Freire. La importancia de leer y el proceso de liberación. Editorial Siglo XXI. México, 1997. P.128.

2 Klaus Bringmann. “El triunfo del emperador y las saturnales de los esclavos de Roma”, en De las fiestas de las saturnales a Woodstock. Madrid. Alianza Editorial, 1994.

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