Educación estética y consumo cultural frente a los retos de la contemporaneidad: No podemos tapar el sol con un dedo. (Parte I)

Por: Juventina Soler Palomino.

Este es un fenómeno normal en cada una de las épocas de los desarrollos sociales y experimentados por disímiles generaciones; aunque me parece que el término educación guarda una línea única trazada en la vida, destacada por los aspectos más generales que en ella confluyen, por eso la relación de generaciones es un accionar social y espiritual que incide de lo viejo a lo nuevo y viceversa.

Sé que al unir Educación Estética y Consumo Cultural estoy relacionando estrechamente dos conceptos amplios y complejos dentro del espectro existencial humano, desde el desarrollo raigal de la vida cuando somos preparados para vivir  en sociedad. Pero la palabra formación une esta gama de saberes porque, precisamente, es un fenómeno muy actual y una preocupación latente en la Cuba de hoy.

La realidad nos dice que estamos ante una consecuencia global de construcciones estéticas y su intercambio hacia las masas, lo que se conoce como cultura de masas con el accionar de las industrias culturales, pero ¿hemos reconocido el fenómeno y actuado en consecuencia en nuestro país? ¿es acaso una manifestación pasajera o la hemos incorporado a la estructura general educativa sin prejuicios que alteren los resultados y actúen con un efecto de mumerán?

Son dos interrogantes que se pueden esbozar en un principio pero que solo podremos ver los resultados a largo plazo y con un verdadero interés. Podemos comenzar con la Educación Estética, y retomo las palabras de Armando Hart cuando era Ministro de Cultura: “Para resolver los problemas del arte y la cultura hay que ir a la raíz, y la raíz está en la educación.

Y ocurre que el arte, al ser forma en que se materializa o se concreta el fenómeno completo de la cultura, tiene un papel de enorme importancia en los propios procesos de integración, y tiene una influencia, además, en un aspecto decisivo de la educación (…) “(Armando Hart: 1980). 

Me parece que en esta afirmación está el núcleo del fenómeno actual con respecto a la educación estética y el consumo cultural, porque es innegable que se nos está escapando de las manos el consumo cultural de los más jóvenes, al menos es esta mi humilde percepción, porque la educación estética no está llegando a  ellos de manera adecuada.

El sistema educacional cubano se debe de abrir más a la recepción de los códigos culturales generados por las tendencias más actuales sin ningún tipo de prejuicios al respecto, claro llevando igualmente una educación estética que resalte la historia de los valores estéticos anteriores, todo este proceso debe de ser abierto y simultáneo, que genere una verdadera aprehensión estética.

Hoy la escuela cubana tiene a los instructores de arte, graduados, incluso por la propia vanguardia artística que están prestando un servicio pedagógico en las universidades, pero estos jóvenes llegan al aula como un maestro más, no se marca la diferencia entre el maestro y el artista, porque ese “maestro o maestra” es un (una)  artista, o sea, un maestro(a) para viabilizar el mecanismo de coordinación  entre dos campos definidos; por consecuencia el estudiante está recibiendo una misma metodología de trabajo que no incluye un intercambio.

Este instructor tiene un libro de texto por el cual se ciñe a un programa que, casi siempre, es altamente didáctico y el contenido estético le llega sin atractivos, eso sin contar que tampoco la escuela cubana tiene incorporado un sistema de charlas en los que se expongan contenidos sociales como la violencia de género, las desigualdades sociales y como prever los delitos y el racismo, son contenidos necesarios a incorporar desde edades muy tempranas.

Por otra parte tenemos las limitaciones visibles de casi todos los maestros a la hora de impartir sus clases de Literatura y Español, asignaturas estas que poseen un alto grado de contenido estético que va desde la poesía hasta el testimonio pasando por la narrativa y que no tienen la información, quizás, más actualizada para poder despertar en los estudiantes el deseo de leer y entender ese lenguaje que nos llega con las combinaciones lingüísticas diferentes al habla común.

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