El libro, tesoro inagotable aun en tiempos de bitcoin.

Por David Dagota.

Los libros son, sin lugar a dudas, síntesis de la acumulación de muchas sabidurías que con el sello de sus autoresy sus épocas han llegado libres a nosotros los lectores. Calculemos cuánto poder cultural se atesora la biblioteca pública de nuestra ciudad,en el librero que se ha heredado en la familiary en aquellos textos del instituto escolar al que acceden nuestros hijos.

Precisamente es ese poderío de resistencia cultural el que ha posibilitado que nadie haya podido echar a un lado a los libros, aún en los tiempos del bitcoin, cuando todos los órdenes sociales y productivos compiten entre sí al saberse valores de uso en un mundo que poco a poco está mutando de lo analógico a lo digital dejando atrás una gruesa cadena con grilletes en los que se anclan sus esclavos. Se lee menos que en un tiempo atrás, sí, lo dicen las investigaciones sobre el hábito de la lectura, los bibliotecarios y los maestros, pero, a pesar de ello no se ha dejado de leer.

Los libros movilizaron siempre a generaciones enteras e influyeron de manera decisiva en cambiar el curso de la historia de la humanidad. Ya sucedió con la Revolución Francesa, donde el conocimiento fue el instrumento ideológico fundamental para hacerles ver a los europeos el freno que representaba el pensamiento caduco de la monarquíaen un contexto vientre en que se fecundó la arquitectura del capitalismo que ha podido, con ciertas modificaciones, sostenerse hasta nuestros días.

En aquel período de Ilustración o Iluminismo los libros revelaron la naturaleza del contrato social, nuestra condición cultural de cambio, la dualidad de ser sujetos de deberes y derechos, y promovieron la necesidad de ser actores protagónicos en elejercicio de gobierno revelando que cosa significaría vivir en democracia.

Los textos literarios también elevaron la autoestima maltrecha de las minorías y capas sociales discriminadas. Las mujeres, por ejemplo, soñaron ser princesas, seres amados, respetados y comprendidos, cuando los hombres se creían patriarcas de todo lo edificado y no las dejaban trabajar en oficios ajenos al hogar, ni votar, ni asociarse, ni participar en la toma de decisiones de los patrimonios familiares o en el ejercicio económico empresarial, imponiéndose como dueños hasta ellas mismas.

Cuando ellas leían los machos alfa estaban en las fábricas, en las oficinas, en los puestos de gobernación y en las reuniones de sociedad, por eso las doncellas se acicalaban para entregarse desnudas a las páginas más bellas donde eran esperadas por los brazos firmes de sus héroes, príncipes, sultanes,condes y capitanes. Ellas pudieron besar los labios morbosos de los asesinos más brutales sin temor alguno a ser juzgadas por licenciosas en una suerte de complicidad que luego conocimos como Síndrome de Estocolmo.

Fueron esas naves incansables de papel donde se materializan los sueños las que salvaron las culturas más genuinas cuando aquellas cruentas campañas militares devastaronpaíses enteros, ciudades, aldeas, poblados milenarios, edificaciones y bibliotecas. Siempre existieron quienes en el caos más beligerante cargaran con los textos imprescindibles de la época cual cultura refugiada, que se atesoraban luego del conflicto en bibliotecas familiares y públicas.

Otros estuvieron allí atentos a todo para luego contar en párrafos y fotografías lo que observaron haciendo ver que, nunca una guerra pudo acabar con las culturas auténticas de los pueblos originariosque han sido inmortales gracias a los libros y sus autores.

Fueron esas naves incansables de papel donde se materializan los sueños las que salvaron las culturas más genuinas cuando aquellas cruentas campañas militares devastaronpaíses enteros, ciudades, aldeas, poblados milenarios, edificaciones y bibliotecas. Siempre existieron quienes en el caos más beligerante cargaran con los textos imprescindibles de la época cual cultura refugiada, que se atesoraban luego del conflicto en bibliotecas familiares y públicas.

Otros estuvieron allí atentos a todo para luego contar en párrafos y fotografías lo que observaron haciendo ver que, nunca una guerra pudo acabar con las culturas auténticas de los pueblos originariosque han sido inmortales gracias a los libros y sus autores.

Otro entorno fecundado por las obras literarias ha sido la imaginación de los lectores, dispuesta a experimentar las emociones más extremas sin necesidad de viajar ni haber vivido otras vidas. Así mientras leímos,conocimos de las epopeyas más asombrosas de la humanidad, a los seres más inimaginables del mundo y los lugares más bellos que jamás han existido.

También hay libros que asustan, no hay dudas de ello, no por gusto el Vaticano aún conserva millones de ejemplares que fueron secuestrados a la cultura universal, pretendiendo mantener el estatus quo de su doctrina, para que no se conociera más que las verdades dichas desde las sagradas escrituras. Curiosamente la Biblia uno de los libros más bellos y leídos de toda la historia de la literatura universal, igualmente ha sido muy temido por estar repleto de amor y de piedad, de luz y de resistencia, de paz y de unidad entre los seres humanos.

Aun hoy para ideologías inflexibles, el Nuevo y el Viejo Testamento son pasajes incómodos.No solamente por caprichos de quienes reinan, hay en muchas bibliotecas del mundo galerías ocultas con ciertos anaqueles repletos de verdades amordazadas a las cuales pueden acceder solo unos pocos y con autorizaciones expresas de quienes mandaron a construir tales laberintos pasivos.

También hay libros que asustan, no hay dudas de ello, no por gusto el Vaticano aún conserva millones de ejemplares que fueron secuestrados a la cultura universal, pretendiendo mantener el estatus quo de su doctrina, para que no se conociera más que las verdades dichas desde las sagradas escrituras. Curiosamente la Biblia uno de los libros más bellos y leídos de toda la historia de la literatura universal, igualmente ha sido muy temido por estar repleto de amor y de piedad, de luz y de resistencia, de paz y de unidad entre los seres humanos.

Aun hoy para ideologías inflexibles, el Nuevo y el Viejo Testamento son pasajes incómodos.No solamente por caprichos de quienes reinan, hay en muchas bibliotecas del mundo galerías ocultas con ciertos anaqueles repletos de verdades amordazadas a las cuales pueden acceder solo unos pocos y con autorizaciones expresas de quienes mandaron a construir tales laberintos pasivos.

En toda la historia de la humanidad no pocos escritores sufrieron cruentos castigos por cada letra que salió de su talento, hay quienes pagaron con su vida por la revelación de sus escritos, otros fueron segregados a trabajar en las fábricas con hornos similares a las calderas del infierno, enclaustrados, silenciados entre oficios ajenos, obligados a emigrar y hasta encarcelados,siendo estigmatizados para siempre por la sinceridad de sus palabras impresas.

No es casual tampoco que los nazistomaran por enemigos a determinados autores y prendieran fuego a montañas de sus libros construidas con novelas, poesías, piezas de teatro, textos de filosofía, de estética, sociología, política y religión, pretendiendo que su apotegma insensato de la raza e ideología superior, no se viera amenazado con el peligro de vivir con otras visiones diversas del mundo. Todo esto se puede leer en los textos de historia universal, donde las memorias continúan siendo inmortales y no se han dejado aniquilar por los olvidos.

A nuestros héroes los conocemos por los párrafosescritos sobre sus hazañas y angustias, creemos en ellos porque los descubrimos en la casa y en la escuela cuando hojeábamos las páginas delos textos sagrados de la historia del país. A nuestros enemigos los conocemos mejor por loque se escriben sobre ellos, aunque, para ser totalmente sinceros, hay libros que no sirven para descubrir a nadie, ni a nada, porque nos mienten dibujando superhombres perfectos y omnipotentes que están muy lejos de pertenecer a nuestra realidad analógica y tangible.

Por los libros podemos comprendernos a nosotros mismos y vencer los miedos más soberbios. Cuántas veces nos hemos visto encarnado en un personaje que pareciera ser nuestro alter ego y en la trama hemos sido traicionados, vejados, humillados e incomprendidos.Cuántas veces hemos sido semidioses, soldados del ejército que triunfa, los que se dan a conocer ante los demás por méritos propios. Cuántas veces salimos más fuertes psicológicamente cuando pasamos la página, aquella a la que siempre necesitamos volveren un tiempo prudencial.

En 1953 el afamado director de cine italiano Roberto Rossellini, para describir la idea central de su filme Europa 1951, expresó: “Hoy la gente no sabe más que vivir en sociedad, no en comunidad. El alma de la sociedad es la ley, el alma de la comunidad es el amor”.Por eso los libros son muy importantes en los tiempos donde se perciben muchos cuerpos con almas enfermas de desamor y hasta entidades humanoides desalmadas.

Don Cangrejo, un personaje del animado Bob Esponja, caracterizado en un ser materialista y avaro, propone en una escena ir a buscar más doblones de oro al barco del capitán de los fantasmas piratas, donde las almas de Bob Esponja y de su amigo Patricio habían sido tomadas en calidad de depósito. Bob Esponja le dice que solo regresaría a aquel lugar en busca de su alma. Don Cangrejo, fiel a su avaricia, le responde: “¿Y quién necesita un alma cuando se es rico?”.Hay quienes pudieran preguntarse: Y para qué nos sirve eso ahora, el neorrealismo italiano, Ingrid Bergman, Bob Esponja, el libro, la comunidad, el alma y el amor, si ya tenemos como oro reluciente el teléfono celular octacore de 64 gigas de almacenamiento y con capacidad de conectarse en donde quiera que se encuentre con las señales 4G y con ellas a todo lo que hay en este mundo.

Pues para ser libres, para eso sirven el buen cine, una comunidad amorosa, los amigos reales y los buenos libros, y para ser más felices en el corto viaje de la vida sin competir entre nosotros ni intentar compararnos, y parapoder ayudar a aquellos que se han convertido poco a poco en esclavos de las computadoras, los teléfonos celulares y la conectividad.

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