Un Martí sin fragmentos.

Por Diana Iglesias Aguilar

Muy grande e indivisible es para Delio Gabriel Orozco González, la obra de José Martí, inseparable de esa condición humana, de esa diversidad de campos por los que transcurrió el más universal de los cubanos, desde la Filosofía hasta la guerra, vista esta como una salida necesaria para obtener la independencia de Cuba.

Dialogar con Orozco González es un desafío. Licenciado en Historia, es investigador incansable, unido a un verbo prodigioso como su memoria casi fotográfica para sucesos, frases, que vierte en cautivante oratoria, en quién por su actitud ante la vida vislumbro un Martiano raigal y honesto

Aludiendo a la afirmación martiana, ” el que nada quiere para si, dirá la verdad siempre” le pregunto a Delio, cómo mantener vivo a Martí y cuánto necesitamos profundizar en el estudio del pensamiento del periodista, poeta, dramaturgo, político, diplomático, pedadogo, traductor, orador, que fue.

Estudiar con profundidad, es la palabra de orden, recalca Orozco González, estudiar la obra diversa y prolija de Martí. Las instituciones escolares y los medios de comunicación, reconoce el Vice Presidente de la Unión de Escritores y Artistas en Manzanillo, juegan un papel decisivo.

Insiste en no enseñar un Martí íntegro, sin fracciones ni fragmentos, porque no es el amante de mujeres o el poeta de los niños, o periodista y acendrado escritor, pero también fue alguien que creyó en la existencia más allá de la muerte, un gran padre, amigo, hijo, hermano. Y fue todo al mismo tiempo como fue al unísono antiesclavista, antianexionista, americanista e independentista.

Privilegiar una u otra arista o vertiente, nos lleva a un cansancio o politización que se rechaza por los receptores. Delio expresa además su repudio a los hechos de inicio de año, cuando dos cubanos mancharon busto de Martí en La Habana.

Para Orozco, los pilares de la ética Martiana se cimentan en la prédica y el hacer de Jesús de Nazaret, al que calificó como el hombre de mayor idealidad del universo,  sin odios hacia el enemigo, pero convencido de su camino. Así lo argumenta en el libro Jesús de Nazaret: un paradigma ético de José Martí publicado en 2005. Aunque no es el único volumen donde aborda el quehacer del héroe de Dos Ríos.

Martí es más que la cita oportuna para el contexto adecuado. Y resalta la amplitud del estudio para penetrar en el alma de los cubanos a través del sacrificio de la vida de José Julián, pues hay que saber para admirar y ser coherentes, la coherencia de Marti, que vivió como pensó, entregado a sus principios.

Martí es manjar de todos los hombres. Hay que ponerlo en lengua diaria, asevera Delio, todos podemos comer de él y debemos ir a él, cada cubano, cada día, para todos los tiempos.

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