La Literatura y los libros. Visiones de una escritora en tiempos de aislamiento social.

Por Juventina Soler Palomino.

¿Cómo inventarme una historia que sea parte de un público, si esa historia no va  a ser solo mía, porque precisamente quiero que llegue a todas y todos? Esta es una de las miles de preguntas que se puede hacer una escritora o un escritor. Es una historia tomada de la vida cotidiana que pasa a una página en blanco y llega a las personas como un camino recorrido con el cual deben de identificarse. Volver a la historia o a la(s) historia(s) forma parte del ser humano, cuando, simplemente, desde la niñez visitamos a grandes personajes míticos o fantásticos que siempre hacen de nosotras y nosotros personas diferentes.

Este puede ser el recorrido de una historia y su escritor o escritora, que a la vez se puede replicar y readaptarla en otros contextos con la identificación de una vida tomada de la realidad y de vuelta a la realidad con otros matices.

Este es el hilo de Ariadna que tenemos para marcar nuestras palabras en el tiempo y decirle a ese tiempo que  es  nuestro cómplice para poder salvar a muchas personas de sus largos silencios, de sus indecisiones, de sus nostalgias que vuelven una y otra vez a sus vidas; así podemos guiar la imaginación de los niños y niñas para que comprendan que cada personaje que les llega es tomado de una realidad que está omnipresente y de la cual, por lo tanto, son parte.

Este camino que va señalando nuestro hilo imaginario es para  hacer y (re)hacer muchas historias, para que esas historias tomen forma de libros y lleguen a cada cuál según sus intereses y sus competencias culturales. Pero no dejan de ser nuestras esas  narraciones, esos versos o esas obras en que cada personaje es traído  a la vida por un actor que a su vez pone de su propia vida.

HISTORIA no es solo, para mí,  una palabra o una sucesión de nombres y hechos que se realizan en un tiempo marcado, ni siquiera los versos o la narración o los personajes de esas actuaciones, es la propia vida que está ante nuestros ojos y viene a decirnos: “Tú, que puedes contarme, hazlo, pero cuida que tenga un velo transparente por el cual me pueda ver, cuida, por favor, que mis imperfecciones sean parte de mis perfecciones y que cada persona pueda ser parte de ellas cuestionándose cada palabra que digas o complaciéndose con cada palabra que yo como historia te dicte”.

Esta es la razón por la que todas y todos estamos aquí, porque existe ese velo transparente entre los seres invisibles que nos escogen para que nosotras y nosotros escribamos libros para ustedes, para que la vida sea una construcción propia e irrepetible de cada cual. Esos son los libros: una visión hacia la vida o las vidas, una concreción  donde podemos ser mujeres y hombres realizados bajo la palabra misma, donde las niñas y los niños busquen con su eterna mirada inocente hacia la vida que los moldeará y abrirá sus ojos a otras historias (re)construidas para ellos y ellas.

Nada definitivo rodea a los seres humanos, nada que no pueda cambiar de la noche a la mañana en estas épocas de complejas realidades, pero están los libros que dan con sus esencias poética o narrativas la paz, no la paz que les impongan esas historias, sino la paz de tener una conciencia de los momentos que vives, la paz del compromiso familiar y social, la paz de visualizar que todos los seres humanos tenemos los mismos derechos sin discriminaciones, la paz de poder atravesar cada verdad con la cabeza en alto. Esa es la paz verdadera ylos libros son una inimaginable fuente de esa  paz porque tienen en sí la vida  de cada persona que se convierte en personaje, la paz de una voz que cuenta otras historias, la paz de múltiples visiones para enfrentar la existencia.

Cuando nos hagamos la pregunta: “Cómo inventarme una historia que sea parte de un público, si esa historia no va  a ser solo mía, porque precisamente quiero que sea de todas y todos”, piensa o piensen que con cada respiro la vida sigue su curso y esos respiros son los deben de perdurar en un libro para que la historia o la(s) historia(s) regresen una y otra vez a la paz de la hoja en blanco y entonces, poder tejer entre todas y todos ese maravilloso velo transparente que nos liberará con nuestra propia existencia representada en otros contextos. Qué las historias nunca se nos agoten para poder seguir encontrándonos siempre bajo la transparencia, las verdades y la paz que nos dan los  libros.

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