El activismo cultural con enfoque de géneros. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Por: MSc. Juventina Soler Palomino.

Entregarse a una actividad o a un trabajo por convicciones llena de satisfacción casi siempre, pero en el caso de las mujeres con militancia feminista es muy difícil, pues pasamos todos los acosos, las malas miradas y hasta los desprecios de hombres y mujeres; sí, de las  mujeres, porque qué se puede esperar de una sociedad que no acaba de concretar una educación con enfoques de géneros, lo cual no se trata de que se le diga al niño que no debe de maltratar a la niña; el proceso va  mucho más allá del “no se puede” o “no se debe”, es un mecanismo que tenemos casi detenido, agrego el “casi” para no ser absoluta, pues desde la propia concepción de los libros de textos ya vemos que solo se habla de los órganos reproductivos femeninos y masculinos, no se le indica y enseña a las niñas y los niños que existen otras identidades sexuales que no tienen que ver con la biología del cuerpo humano, por tanto es una educación sexual y de género binaria.

Todo esto ocurre durante las edades más tempranas; la adolescencia es una etapa muy compleja y el desconocimiento unido a las propias características de las edades, es una bomba de tiempo para encubar el acoso y la violencia hacia las sexualidades diferentes. Quizás no lo hacen por ensañamiento o por abuso, aunque si es la acumulación de las enseñanzas familiares en los patrones patriarcales a ambos sexos.

Este es el caldo de cultivo que nos encontramos las (los) activistas culturales en el terreno para trabajar con los enfoques de géneros y aquí vine la pregunta ¿quién le pone el cascabel al gato? porque se convierte en un verdadero desafío realizar el trabajo en las diferentes comunidades.

El ámbito de nuestro trabajo es diverso y abarca todas las edades a través de las diferentes manifestaciones artísticas, pero antes de poder dinamizar con nuestras experiencias un determinado sitio tenemos que entrar a capacitar y abrir las miradas hasta donde queremos llegar, sino se nos hace imposible poder dirigirnos a ese público.

El activismo cultural o artivismo con enfoque de géneros es una metodología utilizada desde los años 50 en Latinoamérica, en Cuba muchas agrupaciones teatrales, músicos, cineastas y escritores realizan actividades para apoyar ciertas y determinadas fechas, pero no lo hacen a través de esta metodología.

La misma tiene como uno de sus objetivos revertir el o los procesos discriminatorios que son manifestaciones del machismo que es parte de la ideología patriarcal. Para la realización en esta provincia del activismo cultural con enfoque  de géneros hemos tenido que revertir algunos patrones de conducta a nivel social para que los públicos entiendan la diversidad de conceptos en el terreno de los estudios de géneros.

Es por eso que la metodología del activismo cultural comprende, no las esencias estéticas de las artes y la literatura, sino las esencias estéticas y de los y las  artistas como herramientas para llegar a la conciencia de géneros y las identidades sexodiversas. Dicho de esta manera parece fácil, pero el trabajo es muy difícil y complicado, como apoyo hemos tenido, dentro de la  experiencia con el proyecto “Musas Inquietantes”, la  articulación con todos los proyectos que realizan activismo social y de salud en la provincia de Granma, lo cual no quita que nos falte mucho para alcanzar los objetivos que cada vez son más ambiciosos en este terreno.

Entonces, las (los) especialistas, investigadores, profesores y artistas que trabajan el activismo cultural o colaboran en el mismo, tienen que tener una amplia gama de conocimientos multidisciplinarios para poder enfrentar un trabajo directo con un público, educado bajo los patrones del patriarcado, donde los roles siguen muy bien definidos para masculinos y femeninas, las identidades sexuales diferentes sufren directa o indirectamente la discriminación, las mujeres tienen a nivel social derechos conquistados, pero a nivel cotidiano siguen siendo las “cocineras de la casa” con doble y hasta triple jornada laboral y doméstica.

Es en el  momento de diseñar el trabajo y realizar labores de mesa para definir qué tema trataremos dónde la pregunta se impone: Bueno, ¿y quién le pone el cascabel al gato hoy? y contestamos a coro: Todas y todos. Este trabajo requiere de una fuerza colectiva y una dedicación a prueba de discriminaciones y desprecios.

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