Poemas para buenos sueños infantiles

Por Diana Iglesias Aguilar

El poeta Luis Carlos Suárez es aún un niño que se divierte con el bailar de  un trompo, se asombra ante una palabrota ( de esas que nunca escuchó en su hogar ) y sonríe pícaro ante un dulce recién servido en cacerola que lo llama humeante.

No perder el niño que todos llevamos dentro, permite a Luis Carlos (Manzanillo 1955) escribir con inagotable acierto para escolares, púberes, adolescentes y jóvenes. “El muchacho del chaleco negro” Editorial Oriente 2017, su último título publicado, lo consagra como escritor de temas hasta ahora tabúes en la literatura infantil.

Junto a ” El anillo de la condesa y otros cuentos” de Ediciones Bayamo 2013, aparecen reflejadas las contradicciones de la vida moderna vistas desde el prisma infantil ( mucho más complejo el abordaje) la separación de los padres, el despertar de los sentimientos eróticos, la soledad, la intolerancia, las diferencias económicas, y muchos otros de la vida cotidiana, especialmente de Cuba, reflejadas con naturalidad y credibilidad sin par.

Es el poemario ” Cuenta la calabaza” uno de esos títulos icónicos para el escritor, en el que los versos fabulan lindas historias de amistad como entre un tiburón y un cangrejo. Libro de romances buscando musicalidad en los versos que mereciera el Premio Nacional de encuentros de Talleres Literarios en 1981.

No pocos padres y madres confiezan que este volumen ha servido para cerrar los dias de sus vástagos con broche de oro y llevarlos hasta Morfeo con placidez.

El Diccionario cubano de la literatura infantil y el tomo 3 de la Literatura Cubana incluyen a Luis Carlos como uno de los más relevantes. De manera especial se menciona el volumen de cuentos infantiles “Claro de luna”, una obra llevada a las tablas por Teatro Andante de Cuba y un grupo colombiano. “Las mentiras del Rey Arturo”,” El capitán de las arenas”, son otros libros de cuentos publicados y las noveletas “El caballero de los pájaros”, ” La loma de los gatos” y “Las ratas de Paraíso”. Todos dedicados a la infancia y adolescencia.

Una de las grandes satisfacciones del escritor, es ver su obra multiplicada. El propio grupo escénico de Granma monta para la web en tiempos de covid19 el poema ” El tiburón y el cangrejo” con títeres construidos a partir de zapatos. Me imagino la sonrisa del poeta, el corazón palpitante del niño que No deja de ser, ante la novedad, y va corriendo por nuevos versos, que seguirán llenando de sueños a miles de niños.

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