Saber más, nunca está de más: La población mundial.

Por: David Dagota Tamayo

Ahora que estamos en las casas y casi no hay trasiego de personas por las calles por fuerza mayor, notemos que son nuestros hogares un espacio de gran valor por lo que nos proporcionan a diario. Si en su barrio casi no hay personas afuera y pase tal vez lo mismo en la ciudad y en todo país, piense en cómo lo hacen otras naciones para frenar la avalancha de personas que a diario sale a la cotidianidad.

Cuba, nuestra hermosa nación asentada geográficamente en un archipiélago del Caribe posee un poco más de 11 millones de habitantes y se encuentra en el pequeño grupo de países que sobrepasó los 10 millones pero que no arriba a los 12, donde también están Benín, Túnez, Haití, Bolivia, Bélgica y Burundi.

China, India, Estados Unidos, Indonesia, Pakistán, Nigeria, Brasil, Bangladés, Rusia, México, Japón, Filipinas, Egipto, Etiopía y Vietnam son los colosos mundiales en cuanto a número de habitantes, formado el selecto grupo de las 15 naciones que tienen hoy 100 millones de habitantes y más en su frontera nacional, al que muy pronto se le sumarán otros estados.

Según datos recientes ofrecidos por las Naciones Unidas (ONU) se estima que en el mundo hay actualmente 7700 millones de personas. Asumiendo el dato de la ONU como más acertado, estos colosos de 100 y más millones de habitantes tiene en conjunto 5023 368 000 habitantes, es decir el 65,3 por ciento de la población mundial (lo que había en todo el planeta alrededor de 1993) quedando el 34,7 de la población actual repartida en los 179 países restantes. En resumen, el 7,7 de los países tienen el 65 % de la población mundial y el 92,2, el 34 %.

En cuanto al balance entre el sexo con que se nace, actualmente un 50,5 % de los habitantes mundiales son varones y el 49,5 % hembras, o sea, se revela que hay 77 millones más de nacidos varones con respecto a las nacidas hembras.

Una curiosidad comparativa es que la Ciudad del Vaticano, con sólo 1000 habitantes es el estado con menor población y China con 1 404 959 000 habitantes el estado con más paisanos de la tierra.

China y la India (con 1 398 496 000 de hindúes) que representan únicamente el 1,03 por ciento de los países del mundo, poseen entre los dos el 36,4 del total de habitantes de la tierra.

Resulta igualmente curioso la distribución del número de habitantes por superficie. En ese caso, Australia, el sexto país más grande del mundo, el más grande de Oceanía y el mayor por su condición insular, posee una cifra de tan solo 8 millones 915 mil habitantes. El Congo que es el número 11 del mundo de acuerdo a su superficie posee 5 millones 435 mil habitantes y Mongolia el número 19 por su superficie, alberga solamente 3 millones 158 mil habitantes. Indudablemente la geografía y el clima extremo tienen que ver con esta relación desproporcionada.

Si sacamos a la Antártida de la comparación, por ser una región que está siendo reclamada simultáneamente por Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido, indudablemente por sus potencialidades minero-energéticas, son Rusia, Canadá, China, Estados Unidos, Brasil y Australia los 5 países de mayor superficie del planeta. En este caso el líder es Rusia que a pesar de la desmembración política y geográfica que sufrió en la última década del siglo pasado, cuando dejó de ser la URSS para asumir su condición actual, aún conserva la supremacía terrestre mundial de tierras emergida con 17.098.242 km² de superficie. Por el contrario Gibraltar con 7 km², Isla Clipperton con 6 km², Islas Ashmore y Cartier con 5km², Islas Spratly con 5 km², Mónaco con 2 km² y Ciudad del Vaticano con 0,44 km², son los territorios con menor superficie, algunos de ellos no constituyen países propiamente sino territorios anexos a otros estados.

Macao, Mónaco, Singapur, Hong Kong, Gibraltar, Baréin, Ciudad del Vaticano, MaltaBermudas y Sint Maarten, por ese mismo orden, son los 10 territorios con mayor densidad de población, una expresión que se calcula por la proporción de habitantes por kilómetro cuadrado.

En este caso Macao, una región administrativa especial de China, con una superficie de 28,2 km² y 22 334 Hab./km² y Mónaco, un principado ubicado en la Riviera Francesa entre la costa del mar Mediterráneo y la falda de los Alpes, con 2 km² y 19 200 Hab./km², tienen un récord al que muy pocos pueden aspirar, ambos poseen condiciones socioeconómicas y culturales distintas, pero en cierto modo prácticas similares, puesto que las industrias del ocio y el turismo, como si fuera poco, le copan de millones de visitantes cada año sus estrechas superficies.

De acuerdo a varias fuentes la evolución cuantitativa de la población mundial es otro dato alarmante. Se toma como referencia el período calamitoso causado por el invierno volcánico global que pudo durar entre seis y siete años y que se ocasionó por la erupción del supervolcán del lago Toba en Sumatra, Indonesia, una tesis compartida por geógrafos, antropólogos, geólogos, historiadores y demógrafos, sobre un hecho natural acaecido para el año 70000 a.C. que redujo la población mundial de entonces a unos 15000 habitantes.

Para el año cero la población mundial ya había ascendido a 200 millones de seres humanos, para el siglo primero a 400 millones, en 1800 se llegaron a contabilizar 1000 millones, una cifra que para 1930 se duplicó. Los censos realizados destacan que, en 1975, época del boom demográfico mundial, ya en la tierra existíamos 4000 millones de habitantes, para 1990 se agregaron 1000 millones más y en el año 2000 llegamos a ser ya la brumadora cifra de 6000 millones.

El crecimiento demográfico mundial continuó su curso acelerado en el siglo XXI, sólo en 11 años ascendió a 7000 millones y para el 2015 a 7350 millones de habitantes sobre el globo terráqueo. Hoy somos 7700 millones cifra que dice más que su propia interpretación aritmética porque ese número creciente implica retos mayores para los estados naciones y sus economías.

Los expertos justifican que el ritmo acelerado del crecimiento de la población mundial es exponencial, entre otros factores, la afirmación se sustenta en las condiciones otorgadas por la industrialización, las ciencias, el conocimiento y las formas de mantenimiento de la salud y el bienestar social.

Se pronostica que en el año 2030 seremos 8500 millones de habitantes, en el año 2050 ascenderemos a 9725 millones y en el 2100 arribaremos a la astronómica cifra de 11213 millones de seres humanos sobre la tierra un número que duplica la cifra que había justo antes de acabarse el siglo XX.

El cálculo del ritmo de crecimiento de la población mundial está dado por el resultado de la fórmula aritmética que suma los nacimientos a la cifra censada en el período anterior y les resta las muertes. Se percibe que, a pesar del fenómeno del envejecimiento poblacional que afecta principalmente a las naciones de mayor industrialización y con más acelerado crecimiento económico, la población crece por la tendencia a que cada vez muere menos personas comparadas con las que nacen.

Datos de estudios realizados en el año 2018 afirman que en el mundo se registran 372 960 nacimientos y 155 520 muertes cada día como cifra media. Con esta información se puede calcular que el crecimiento diario promedio de la población mundial es de 217 440 personas, es decir la fecundidad vence a la mortalidad ya que por cada muerte diaria ocurren 2,39 nacimientos, información en la que se basan las prospecciones demográficas que defienden la tesis de que aproximadamente en 100 años seremos el doble de lo que somos hoy.

Hay mucha más información estadística que necesitamos saber para ampliar nuestra cultura general. Un ejemplo es el concepto de ciudad, un término demográfico no consensuado pues en algunos países consideran ciudad solo cuando la concentración de habitantes arriba a los 100 000, desconociendo otros ítem relacionados con la cultura, los servicios, la industrialización y las fuentes de empleo, que son vistos por otros estados como requisitos de interés antes que el número absoluto de cohabitantes.

La demografía, el urbanismo, la arquitectura, la planificación física, la economía política, la geografía y la sociología urbana, entre otras ciencias que se encargan de los estudios de población, llamaron en cierto momento metrópolis a las ciudades grandes por su concentración de poderes, la infraestructura económica instalada y la complejidad de sus trazados urbanos y de los servicios, una respuesta a las demandas de la cantidad de población que en ella habitaba.

Hoy este término metrópolis ha tenido que cambiar, la ciencia habla ya de megalópolis, megópolis, megápolis o megaciudades, un concepto que magnifica superlativamente a aquel préstamo que de acuerdo con la RAE viene al castellano en el siglo XVI proveniente del latín “metropolis” y que este a su vez tomó del griego “metrópolis” que significa “ciudad madre”. El criterio de etiquetar a estos magnos asentamientos urbanos como un nuevo tipo de ciudad está dado por el consenso mundial entre estas ciencias antes mencionadas, que toman como requisito primario que estas concentraciones urbanas superen la cifra de los 10 millones de habitantes.

No sólo la concentración de habitantes en varias de estas megalópolis del mundo preocupa a los estados naciones sino, y, sobre todo, las complejidades extremas que se desprenden de sus abismales desniveles en cuanto a desigualdades en las condiciones y calidades de vida de las clases, capas y grupos sociales que en ella habitan.

En el mundo existen cerca de 40 megaciudades o aglomeraciones urbanas, como también se les llama, 13 de ellas superan los 20 millones de habitantes:  Cantón un pulmón comercial del mar de China y considerada la “Capital del tercer mundo” por la cantidad de emigrantes que posee, con 48.500.000; Tokio la capital de Japón y el principal centro financiero de Asia, con 39.800.000; Shanghái centro financiero y comercial de China, con  31.100.000; Yakarta la capital de Indonesia situada en la isla de Java, con 28.900.000; Delhi ciudad capital de la India, con 27.200.000; Karachi ciudad centro financiero, comercial y portuario de Pakistán, con 25.100.000; Seúl capital de Corea del Sur y sede de algunas de las mayores empresas del mundo como Samsung, LG Group y Hyundai, con 24.800.000; Manila ciudad capital de Filipinas, con 24.600.000; Bombay otrora ciudad más poblada de la India, con 24.300.000; Ciudad de México, capital de México y ciudad más poblada de todo el continente americano, con 22.300.000; Nueva York ciudad cosmopolita de los Estados Unidos nombrada con razones de sobre “Capital del mundo”, con 22.200.000; São Paulo en Brasil considerada la ciudad lusófona más poblada e importante del mundo en aspectos culturales y económicos, con 21.800.000; y Pekín, capital de China, el gigante asiático por sus músculos económicos, culturales, industriales, miliares, científicos, políticos e ideológicos con 21.100.000 habitantes.

Todos estos datos son de suma importancia conocerlos en sus magnitudes diversas y complejas. Demandan de nosotros el fomento de hábitos de sana convivencia mundial, el mantenimiento de la coexistencia pacífica entre los estados naciones y para animar en todo cuanto sea posible la educación de las nuevas generaciones en prácticas sanas y respetuosas en la relación hombre-naturaleza y economía-bienes naturales, que tengan como base los algoritmos sustentables. Ya se observan demasiados cataclismos ecológicos por todos lados, algunos tristemente irreversibles, como la pérdida de las especies de animales salvajes, una herida al equilibrio de la biosfera que nunca sanará en la historia universal, como muchas otras que han sido abiertas en la afanosa búsqueda y explotación de las fuentes fósiles de energía, los acuíferos, los productos madereros y los océanos.

Ahora ya sabe, cuando usted salga de su casa y vea aquellas tantas personas en una parada de ómnibus o en una cola para comprar cualquier producto de necesidad urgente, piense en estos números que hoy lee pueden ponerle los pelos de punta a cualquiera.

Fuentes consultadas:

http://www.ecured.cu
http://wwwsaberespractico.com

www.citypopulation.de

http://www.wikipedia.com

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