Discurso de género y contexto sociocultural. Una aproximación desde la obra de Lucía Muñoz Maceo.

Por  MsC. Juventina Soler Palomino.

A la poeta y amiga Lucía Muñoz Maceo por los 50 años de vida literaria.

Los contextos  múltiples desde la perspectiva del cumplimiento con las dinámicas de vida establecida para las mujeres cubanas se cumplen, precisamente, en el  contexto social  falocéntrico y de representaciones machistas arraigadas en  nuestro país, también por la herencia del patrón patriarcal en las féminas producto de una educación direccionada a los efectos de empoderamiento masculino; todo lo afirmado cambia su perspectiva si lo ubicamos desde el cambio geográfico dentro del país, o sea, situamos nuestra mirada desde la introspección, hacia lo interno de Cuba, específicamente en la provincia de Granma.  Por supuesto, la realidad de la provincia está regida por la misma política instituida a nivel de país, todo lo definido desde la visión de género está direccionada por la Federación de Mujeres Cubanas.  La provincia de Granma es una referencia histórica y cultural de la isla caribeña; espacio de asentamientos aborígenes y protagonista de luchas fundacionales por la definición de nuestra nacionalidad; espacio de grandes mujeres que supieron enfrentar los avatares de la guerra. Esta región antigua del oriente cubano sufrió una de las más injustas división política-administrativa del período revolucionario que trajo consigo la pérdida de muchas tradiciones asentadas en la región, por la búsqueda  de mejoras de vidas muchos granmenses (nombre que tomó a partir de 1976 con el hecho ya nombrado) se trasladaron a otras provincias y esta división fracturó una historia construida por siglos.

El status femenino granmense es casi (reitero) casi igual al del resto del país, aunque matizado por una mentalidad totalmente agraria y el fantasma suicida de algunas creadoras que fueron víctimas de una dominación patriarcal que les costó la propia existencia. Esta representación de la historia femenina a nivel simbólico está determinada por: una educación  patriarcal hacia las mujeres, la vida de los hombres contextualizada en  una provincia que está como una de las más subdesarrollada del país, las opciones de recreación pasan por el alto consumo de bebidas alcohólicas y la infidelidad masculina como parte de la reafirmación del “sujeto fuerte” en el espacio limitado que significa el provincial, prima la mentalidad campesina, con todas las herencias que significa el status de mujer agraria en Cuba(aunque la migración campo-ciudad se realice, la mujer campesina sigue mayoritariamente en su contexto): maternidad y crianza de hijos a edades muy tempranas esto hace que  no tengan vinculación profesional, si las mujeres se vinculan a labores de campo,  generalmente compiten con su tiempo de crianza de los hijos y su dedicación a sí misma ( aun cuando el contexto campesino es contaminado con el urbano a nivel simbólico las tradiciones siguen muy arraigadas), la propia dinámica del trabajo masculino hace que en este ámbito, la mujer, tenga que asegurar el bienestar del esposo o de los hombres de la familia  aunque esto signifique permanecer en el contexto privado.

Sobre este análisis entraremos  en el campo literario granmense de una voz poética que se distingue por su aprehensión de la realidad desde una mirada profundamente femenina, es el caso de la bayamesa Lucía Muñoz Maceo. La poética de Lucía es una mezcla de conversacionalismo lírico con un trabajo sólido del lenguaje sustentado en una unión entre los elementos reales y su traslación poética; la voz egotiva de esta poeta fluctúa entre lo metafórico dígase el rodeo de la imagen  y la utilidad de lo tropológico entre el elemento real y el construido lo que hace que algunos estudiosos la enmarquen en el llamado neorromanticismo; supongo que la presencia del prefijo (neo) vengan a completar esta mezcla que al oído pudiera tornarse romántica, pero que al analizarla desde el sentido del discurso de género (como parte de sus composiciones) la poesía de Lucía, entonces, se vuelve contrastante, entre lo lírico y lo netamente real, su poema “Me doy cuenta” lo demuestra: Podría fregar, cocinar, planchar la ropa, pero no quiero un ciclón suelto en mi casa dispuesto a robarme la sombra[1].

Unos de los problemas que más afecta la autoidentidad de las mujeres y que se está investigando hoy en Cuba es precisamente el trabajo cotidiano a tiempo completo no remunerado y el trabajo cotidiano  a tiempo parcial; esta situación marca definitivamente el desarrollo social de la mujer cubana en estos momentos, la limita en su definición personal.  Lucía  hace una comparación a nivel de significados donde mezcla lo real (lo que vive) y su representación cotidiana(a nivel simbólico) logrando una visión completa de este fenómeno de la realidad femenina cubana, en el poema “Domingo de ramos”[2] invierte los mensajes  poéticos comparativos: Mi reino para ellos miserable, yo, una tonta en medio de la tierra, mi reino, una casa con goteras, un patio sucio, con gorriones enfurecidos, ∕un gato que maúlla ∕ soledades y nostalgias,Dos hijos que ocultan de la envidia su belleza (…)”  es la realidad de una vida femenina, la poeta la enfrenta con veracidad, en los comienzos del poema sigue con este discurso, pero contrapone su realidad simbólica para salvarse de la desidia: “Limpio el arroz, afuera el cielo se cuaja de nubes, cae la pesadumbre sobre mis hombros con el poder de su grisura. Tengo los huesos quebrantados, me agobian las palabras, hubiera dado una mano  por ver crecer la yerba junto a Dylan:otros tienen poderes,viajan a países remotos, y exhiben las manos pulcras,suaves, perfumadas…”

Lucía deja ver la acumulación del modelo patriarcal en su formación al contarnos a manera de historia un momento en su hogar relacionado con su madre, que la educa para que se “una mujer de su casa” (esta realización es vista por casi todas las mujeres como el camino normal a recorrer por cada una de ellas)con todo lo que implica esa denominación, por otra parte está ella que ya no se parece a su progenitora, aunque esta deja su huella en su formación femenina: Quiero escribir, hacer una gran poema,pero ¡eh ironía! Mamá me llama,insiste, infatigable. Debo picar el pollo para la sopa de la tarde Siempre será primero lo otro ¿y el poema? Será escrito mañana o simplemente olvidado.”

Dos poemas de Lucía Muñoz evidencian la presencia del trabajo cotidiano a manera de identidad femenina incorporada por la propia educación, pero esta vez se define a sí misma y a su pareja; “No estoy en el cielo con los diamantes” es un poema que (re)escribe su historia y su contexto cotidiano desde la escritora que es y las urgencias inspiradoras que se interponen entre ella y sus deberes como mujer. Vas juzgando las palabras que te doy pero no sabes que tengo las manos húmedas quebradas por el jabón (…)y qué puede importarmeque mi tocaya esté en el cielo con los diamantes mientras permanezco entre el arcoíris del lavadero, y tengo la urgencia de escribir estas palabras, que tú noble hombre convertido en juez, has a aprobar o reprocharme”[3]. Por último quiero resaltar un poema que opino es la confesión de la poeta, pero esta vez se cuestiona a sí  misma sin ningún reparo, es para mí, su opinión más preciada de la vida. Lucía Muñoz dibuja con un discurso sólido e irrefutable la realidad de cualquier mujer que como ella es consciente de su identidad de género. En verdad no soy una mujer perfecta, me saca de paso el crucigrama de las comidas, lavar a sabiendas de que luego tendré una daga en la columna (…)  No soy una mujer perfectapero cuando digo te amo puedes cerrar los ojos y poner serenamente tus manos en la brasa.”[4] 

El discurso poético femenino en Granma tiene en la poética de Lucía Muñoz una representante de la construcción social de la identidad de género, quizás este análisis del contexto en que desarrolla la poesía de Lucía y sus puntos de vistas propios a los ojos de las feministas puede denotar cierta aceptación de patrón patriarcal tanto familiar como marital, sin embargo, el que compara las diversas aristas de su discurso puede darse cuenta de que la poeta es una defensora del espacio femenino, parte de su visión propia y la de las mujeres que conoce para construir un sentido completo desde la perspectiva más amplia de género como la relación entre hombres y mujeres en un contexto determinado. Lucía Muñoz Maceo a través de su lirismo aparentemente delicado y sublime esconde todo un afianzamiento a los valores propios de los derechos que aun debemos de conquistar las mujeres después que la puerta de nuestras casas se cierra.


[1] Muñoz Maceo, Lucía: Trébol de la suerte. Antología personal, Ediciones Unión, p. 149.

] Ob. Cit. p. 40

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