Novela anticubana, ¿nuevos capítulos?


En Miami se diseñó un artero zarpazo contra Haila, lo cual desembocó en lo mismo: cero presentaciones en EE.UU., que fue precedido por una histeria delirante y decadente Foto: Ariel Cecilio Lemus

Por estos días nuevas campañas contra Cuba, especialmente denigrando e involucrando a nuestra cultura, vuelven a ponerse en marcha. Hace ya tiempo que algunos avizorábamos y alertábamos que las nuevas formas de agresión (caben también el chantaje y la difamación) tomarían caminos poco esperados para muchos: la cultura. ¿Quién hubiera apostado por ese escenario en una confrontación? Por supuesto que con un engranaje bien articulado y con asesoría no casual, ni momentánea.

En los meses finales de 2019, feroces campañas contra artistas cubanos tomaron forma y comenzó una rara, pero frontal inquisición que vale la pena recodar en estas líneas. Fueron cancelados conciertos de artistas como Jacob Forever, por ejemplo, y se diseñó un artero zarpazo contra Haila, lo cual desembocó en lo mismo: cero presentaciones en ee.uu. precedidas en ambos casos por una histeria delirante y decadente.

Un inusual y desmedido ataque contra Descemer Bueno sobrevino poco tiempo después, así como la exclusión de Gente de Zona (gdz) de una presentación a finales de diciembre en Miami, incluyendo campañas para revocarle prebendas migratorias.

En estos casos hubo argumentos bien débiles y ridículos, pero hilvanados con fina orfebrería del mal, como la acusación a gdz de «cantarle al Presidente cubano», a Haila por besar a Fidel y a Descemer por «reírle las gracias al régimen», acusándolos a todos y amenazándolos por «lacayos y artistas comunistas».

Luego, salidos del guion de la cultura por un instante, los escritores de la «novela», coincidiendo con el 1ro. de enero, prepararon el estreno del capítulo del show-circo de Clandestinos y su ultraje sangriento a bustos del Apóstol, ¡nada más y nada menos contra él!

A ello sumamos que ese mes, enero específicamente, otra bufonada llamada Parón de enero nacía infructuosamente. Lanzada bajo el gorjeo de payasos con suerte y adoradores del peluquín, abogaba porque cesaran ese mes las remesas y recargas a familiares en Cuba.

En esa línea también continuaron con una vieja y mala idea: la de seguir buscando a toda costa un «mártir» prefabricado y obediente, momento en que entra un personaje a escena, presentado a la opinión pública en nuestra tv, de la mano del «invisible» agente Quiñones, «responsable de las brutales golpizas» que ha sufrido el «inofensivo mesías democrático y pasivo», creado con dinero destinado a la subversión de Cuba.

Desmontadas y desacreditadas estas «joyas» de la comedia clásica griega, le siguió el vergonzoso plagio de la canción Ojalá y ahora se reviven viejas pasiones desde la «cultura» con la irrupción de otro actante, esta vez la mirada de un documental sobre un trovador cubano residente en Miami ha motivado ataques bastante iracundos a músicos e intelectuales cubanos, y pone en descontexto de todo tipo los acontecimientos previos al éxodo de Mariel en 1980.

Ahora pululan acusaciones y oscuros dardos al Movimiento de la Nueva Trova y a sus principales figuras, y se exigen cuentas a algunos aquí y a otros que inclusive optaron hace años por residir fuera del país, manipulándolos y calumniándolos de forma pírrica. Continuando con la histeria desbordante del comienzo y como buen culebrón, nuevos giros se suman a la trama: ya en esta parte fueron olvidados el personaje interpretado por el otrora autoflagelado activista honrado y el del actor humorístico que no regresó al país porque «temía por su vida».

Ahora otro «luchador de turno» emerge a titulares desde el «arte conceptual» por realizar performances usando vergonzosamente como trapo –y no como atuendo– a la bandera nacional, acción penada según las leyes cubanas. Faltan ejemplos y un análisis tal vez a fondo, lo cual no creo merezca tanto esfuerzo de mi parte. Pero la pregunta más importante para esta puesta en escena de rencores y sentimientos arteros quizá sería: ¿qué capítulos nos tienen preparados para la semana entrante?

El gasto en subversión contra Cuba bajo Trump: Más de 22 millones de dólares. Foto:

(Tomado de Granma)

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