El Compositor delegado, o viceversa

Por Diana Iglesias Aguilar

En la circunscripción 129 del Consejo Popular Rosa la Bayamesa de Bayamo las reuniones de rendición de cuentas del delegado a sus electores en el actual periodo de mandato no son cosas de coser y cantar, aunque es un músico el que da fe de su actividad como gestor de las soluciones a los problemas de la comunidad.

Popular por sus canciones y sonoridad distintiva, cultivador de los sabrosos ritmos: el nengón del Cauto, el son, el sucusucu, hacen bailar al más recio cuando Arturo Jorge y el Cuarteto Tradición están en escena.

Pero esta escena es diferente, son las calles polvorientas y zanjeadas del reparto La Unión en el norte de la ciudad bayamesa. Es de noche y el mes de octubre corre con celeridad para acercarse a noviembre, fecha límite para que cada delegado a la Asamblea Municipal de Bayamo se encuentre cara a cara con sus electores, les informe, actualice y a la vez recoja sus principales inquietudes.

Ahí también el guajiro, como le gusta llamarse a Arturo Jorge, debe acopiar dotes de valor. Delante de más de medio centenar de vecinos, habla con sencillez y seguridad. Hombres maduros y mayores, mujeres obreras con el cansancio dibujado en los rostros, amas de casa recién bañadas con sus niños y muchos jóvenes le atienden sin evasivas.

En una por una de más de una veintena de reuniones lee el informe de su gestión al frente de la circunscripción, después de cantar todos La Bayamesa de Perucho Figueredo, nuestro Himno Nacional.

Reitera el delegado, los despachos son en su propia casa de lunes a domingo en cualquier horario que él esté, solo pide respeten el horario de la novela, porque como a cualquier cubano le gusta el espacio estelar y den tiempo para ponerse una camisa, porque es símbolo de educación formal.

La Asamblea Municipal del Poder Popular le hizo llegar a Arturo Jorge un reconocimiento por el buen trabajo del grupo comunitario en la lucha contra el delito, y llevar en toda regla la documentación del trabajo en la comunidad, alegría y orgullo que comparte con su gente, allí presente en cada una de las citas nocturnas.

Es su primer mandato como delegado, en el que la gente votó por él, por la confianza que le tienen como vecino de más de cuatro décadas viviendo en el mismo lugar, su sinceridad y deseo de echar para alante. Como opina la jubilada Margarita Chavarria Diéguez y miembro del núcleo del Partido Comunista de Cuba en la zona: es buen delegado, tiene interés en resolver los problemas nos representa.

Enfrascado en la erradicación de los pisos de tierra, un proyecto gubernamental, ahora golpeado por la falta de combustibles para el traslado de los materiales, Arturo y su gente repasan lo alcanzado en el período:  se repararon luminarias públicas y se estableció un sistema de recogida de desechos sólidos con tracción animal, así como la estabilidad de la mini feria los sábados, en la que los vecinos adquieren productos deficitarios a precios topados, entre ellos la muy demandada carne de cerdo.

Plantean los vecinos los puntos álgidos por resolver en la barriada: urbanizar los viales, el abasto de agua insuficiente y el acceso a la escuela primaria Los Mártires que se hace muy engorroso en tiempos de aguaceros, así como encontrar un lugar adecuado para establecer la farmacia comunitaria, el control del peso y la calidad de los productos que se venden en la mini feria y la contratación de un trabajador social fijo para la comunidad.

Cada planteamiento recibe la anuencia de los vecinos, se discuten soluciones posibles con el concurso de todos, en algunas no basta con el entusiasmo y voluntad, requieren de recursos materiales. Arturo Jorge no se cansa de explicar, sus intervenciones son francas y directas, vuelve a la Ley 91 del proceso de rendición de cuentas que describe el derecho de cada elector a señalar, sugerir y cambiar.

Juntos, los pobladores y el delegado, han logrado que los indisciplinados que ponían música a todo volumen comprendan sus gustos no son del agrado general, así como se reduce el índice del delito con el ojo abierto ante los factores de riesgo sociales que propician que jóvenes incurran en acciones negativas.

Bernardo Pérez, miembro del grupo comunitario, me informa que lleva 48 años trabajando junto a los delegados: como él (Arturo Jorge) ninguno, delegado de verdad preocupado por la situación del pueblo en este lugar. A él le agradecemos los logros que tenemos en muchos aspectos, y no anda viendo hora de la noche para sacrificarse y preguntarles a todos que hace falta para hacer.

Añade Bernardo que el compositor e intérpretes es: un compañero que no le gusta andar con mentiras, es lo más lindo que tiene. Pienso que como delegado hace buena gestión camina por todas las calles, llega a todas las casas, tiene buenas relaciones humanas, gestiona para resolver  los problemas o planteamientos, que a veces no dependen de él porque necesitan recursos, el visita donde está el problema,  es sencillo y trabaja.

Arturo Jorge también merece una canción, de esas que él compone, que salen de las historias de barrio de gente sencilla como él, que sueñan, construyen. Pero en esta oportunidad el músico está del lado de allá, el compositor sería el mismo objeto de la inspiración y habrá que esperar un poco, mientras, sigue liderando a su gente para que la sonrisa no se vaya del barrio, poniendo también su ritmo, el del hacer cada día.

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