Ventana La Bayamesa

Por Alexander Ruiz Beltrán

La ventana de Luz Vázquez y Moreno fue reconstruída por la Revolución como simbolismo patrio y lírico de recuerdos. En el año del 1er Congreso del Partido vino el pueblo junto a los trovadores a cantar La Bayamesa, lo que pasó a ser una tradición, en el mismo lugar donde se entonara por vez primera y hasta hace un tiempo oculto y desconocido por la mayoría de los que viven en la gloriosa ciudad del Himno y la Tea. Detrás de esa ventana están la ruinas calcinadas de la antaño señorial y regia mansión y al fondo, por la calle Máximo Gómez – San Francisco, en tiempo de la Colonia, se encuentran intactas todavía, con sus huellas de los años, la famosa cochera donde la novia inmortal de Francisco Castillo y Moreno viviera sus últimos días de cautiverio español con sus hijas. Fue allí donde la rebelde Adriana murió con el Himno en sus labios. En el patio de esas ruinas hay un centenario tamarindo testigo de la epopeya, en ese recinto de tejas criollas, de techumbre baja de cedro y horcones de guamá candelón, nació para Cuba la trova.

José Fornaris, el poeta bayamés, autor de la letra de la canción, comentaba sobre Bayamo en 1588:

Bayamo tenía la costumbre, heredada de los árabes por nuestros progenitores, de cantar a las rejas de las novias y aún simplemente de las amigas. Era por los años de 1851. Se nos ocurrió celebrar, del modo citado (modo dramático) a varias señoritas y entre ellas a una Luz Vázquez, que era la novia de uno de los promovedores de la serenata. Yo, a pesar de no ser el novio me encargué de la letra, Carlos Manuel de Céspedes y Pancho Castillo Moreno, improvisaron la música y Carlos Pérez fue el tenor que la interpretó acompañado de los compositores.

A los pocos días La Bayamesa se cantaba por todas las señoritas del pueblo, luego pasó a varias provincias del país y hasta el extranjero como: Cádiz, Madrid, Sevilla, París y Londres. Años más tarde, cuando su autor musical se había convertido en el jefe insurrecto de La Demajagua y había convertido en pavesas su ciudad natal, la amorosa canción cambió su letra por una bélica, conviertiéndose también en la primera canción protesta. Y aunque se ignora quién fue el autor de la letra de esa última versión guerrera de la amorosa canción que tanto se cantó en los días insurreccionales del 1869, pues casi siempre las transformaciones de las letras surgían clandestinas, esta canción épica vino también a ser en aquellos días gloriosos himno de la patria.

Ya pues, tiene Bayamo y las nuevas generaciones un lugar donde cantar canciones que hablen de amor, de patria, de libertad, en esa Ventana de Luz Vázquez, de la Calle Céspedes, entre Figueredo y el viejo Callejón de Los Suspiros, donde quiso el azar utilizar en la confección de la nueva ventana la caoba cubana y el pino chileno, para que estuviera presente como en la bandera cespediana, el pueblo hermano que hoy lucha por su libertad.

Fuente: Casa de la Nacionalidad Cubana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies